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Los milagros de sor Petronila (y otros zombies)

La monja sor Petronila fue una referencia en la Canarias del siglo XVIII. La gente la tenía por una santa viva. El rastro hoy sólo es materia para los historiadores. Sin embargo, se conservan algunos objetos en dos iglesias de Gran Canaria que fueron referencias para una religiosa que dejó huella entre las gentes de su tiempo. Esta es su historia.

El día de Nuestra Señora del Pino de 1759 fue el elegido por las autoridades civiles y eclesiásticas para organizar un novenario en honor a sor Petronila de San Esteban, monja del convento de San Bernardo de Las Palmas de Gran Canaria.

Sor Petronila de San Esteban Montgruí y Covos, según cuentan las crónicas, gozó desde niña de fama de milagrosa, hasta tal punto que varios religiosos de la capital se disputaron ser su director espiritual. Sacerdotes que siguieron con detalle sus actos narran frecuentes apariciones de santos y hasta de luchas personales de la monja contra el Maligno.

De niña, recibió educación en un convento y se dice que era frecuente que desapareciera y que la encontraran con convulsiones, murmurando palabras incompresibles o inmóvil con la mirada fija en el vacío.

Sor Petronila nació en Las Palmas de Gran Canaria en 1676, fue bautizada en la Catedral de Santa Ana y su padre fue un capitán de caballería vizcaíno destinado en Gran Canaria.

Se cuenta que la gente bajaba de los pueblos de Gran Canaria a ver, a hablar con la monja en persona, para que intercediera en algún problema personal o de salud de algún familiar.

Esta monja era devota del Niño del Remedio, un Niño Jesús con mucha tradición milagrera que perteneció al desaparecido convento de la Concepción de Las Palmas de Gran Canaria y cuya imagen hoy se puede ver en su urna rococó en la ermita de San Telmo, en el barrio de Triana, en el parque de San Telmo.

En el convento del Císter de Teror, también hay una imagen de un Niño Jesús que perteneció a la monja y que popularmente se la conoce como el Niño Llorón porque, se dice, que una vez se le vio llorar milagrosamente.

Más sobre la monja. Irónicamente el último de los milagros atribuidos a sor Petronila de San Esteban fue que su cadáver se mantuviera prodigiosamente sin corromperse a pesar de los largos funerales a los que fue expuesto para calmar el fervor popular. Nueve largos días de novenas.

Zombies

Por cierto, independientemente de la larga exposición del cuerpo en el caso de sor Petronila por motivos evidentes de propaganda para la Iglesia, en el pasado era común dar vela, velar, a los muertos. No era raro que un fallecido volviera a la vida tras considerársele muerto por cuestiones de salud que la medicina moderna ahora puede explicar. Por ejemplo, en casos de catalepsia.

Parece demostrado que, por ejemplo, beber alcohol en recipientes con plomo producía, sin saberlo, una especie de estado catatónico que aletargaba a la persona que resultaba intoxicada sin saberlo y que la dejaba aparentemente muerta. Como zombies.

El lapso previo a su enterramiento en el que se exponía el cuerpo ante sus deudos, permitía dar tiempo al muerto de revivir si no estaba totalmente muerto. Si revivía, cuando el efecto de la combinación tóxica pasaba, el hecho podía considerarse milagroso.

Si quieres saber más sobre los santos, beatos y venerables de Canarias, aquí tienes un enlace de la Wikipedia que te ofrece la lista completa.

Imagen de sor Petronila en sus últimos años.
Imgen de sor Petronila.
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