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Fiestas canarias

Fiestas canarias para celebrar identidades

Danza de los Enanos de La Palma

La Danza de los Enanos, Santa Cruz de La Palma.

Las fiestas canarias son unas de las más genuinas expresiones de la vivacidad de la cultura y del alma de los isleños. Son herencias, fórmulas de autentificación colectiva, y, por supuesto, diferentes y originales formas de divertirse, socializarse y reivindicar tradiciones y legados.

Las fiestas canarias más antiguas son, desde luego, las que hunden sus raíces en el pasado prehispánico, que, a pesar del tiempo, aún conservan rasgos difusos de sus orígenes, como sucede con la Fiesta del Charco en la isla de Gran Canaria o con los beñesmer que, con distintas orientaciones, intentan recuperar actividades deportivas y lúdicas de los antiguos canarios.

Sin embargo, son los carnavales las fiestas canarias más celebradas e internacionalizadas, como los de Santa Cruz de Tenerife y Las Palmas de Gran Canaria. Aunque, si de lo que se trata es de encontrar las esencias de las tradiciones, hay que acudir a los carnavales locales que en Canarias se viven en familia y va por barrios. La Llegada de los Indianos del carnaval de Santa Cruz de La Palma es un ejemplo de una fiesta de carnaval canaria cuya popularidad creciente ha roto las barreras de los localismos.

Bailarines de Tamaduste El Hierro

Danzantes de Tamaduste, El Hierro.

Llamativas, populares, genuinas y muy seguidas son una serie de celebraciones isleñas como las de los Caballos Fuscos de Tazacorte y Fuencaliente, en La Palma; la Bajada de la Rama, las traídas del agua y del barro, la del Perro Maldito, en Gran Canaria, o la de las Tablas de San Andrés, en Icod de los Vinos, en Tenerife.

También son muy populares las celebraciones religiosas, la de la Semana Santa con toda su imaginería, como la que se vive en Vegueta y Triana, en Las Palmas de Gran Canaria, en La Laguna y en La Orotava en Tenerife y en Santa Cruz de La Palma.

Romerías y bajadas

Pero aún más seguidas son las bajadas de las vírgenes y las romerías. Cortejos populares como los de Teror, en Gran Canaria, el de la Candelaria o San Benito en Tenerife, romerías como la de los Dolores en Lanzarote, la Virgen de la Peña en Fuerteventura, las Nieves, en La Palma, la Virgen de los Reyes en El Hierro o la de Guadalupe en La Gomera.

Tampoco hay que perder de vista las celebraciones canarias que recuerdan hechos históricos singulares como sucede con La Gesta del 25 de Julio de Santa Cruz de Tenerife, que recrea la victoria sobre las armas británicas y Nelson en 1797 o la Batalla de Tamasite en Fuerteventura contra los mismos ingleses, dos generaciones anteriores, en 1740.

Cada pago, cada pueblo, cada villa o ciudad canaria guarda como un tesoro el legado, vivo, siempre cambiante de sus fiestas, adaptadas a las exigencias de los tiempos y de un público que quiere sentirse señalado en esos localismos en los que habita también la identidad canaria.

Romería de Tegueste

Romería de Tegueste, en Tenerife.

 

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