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Conejeros: de cuando los lanzaroteños tenían un sobresueldo criando conejos

Los habitantes de Lanzarote son conocidos popularmente como conejeros. Es un mote que no tiene nada de peyorativo y que los mismos lanzaroteños han admitido como parte de su identidad. El origen del mote no puede ser más curioso. Y, sí, tiene que ver con los conejos. Te lo cuento.

El nombre de conejeros surgió en el siglo XVIII y fue impuesto por los vecinos del norte de Tenerife que comerciaban con gentes de Lanzarote. Los lanzaroteños se acercaban a Garachico para vender pieles de conejo que ellos mismos criaban en Lanzarote.

Las pieles la utilizaban luego artesanos locales para confeccionar algunos complementos de vestuario como estolas, guardamangas, tiras para sombreros u otros objetos de uso cotidiano y de pequeño tamaño a los que se prestaba el buen tacto de la piel de conejo.

Detrás de este comercio interinsular se puede descubrir una serie de implicaciones que resultan muy interesantes para la historia local en las Islas.

En primer lugar, la existencia de un comercio marítimo entre islas distantes en una época en la que la navegación a vela imponía tiempos de desplazamientos mucho, mucho más largos que los actuales.

Mapa de Garachico.
Plano de Garachico.

Es de suponer que el comercio lo hacían pescadores de Lanzarote que criaban conejos en sus casas y que hacían del negocio de las pieles un complemento de sus ingresos. Un sobresuelo ¡vaya! Ni que decir tiene que las pieles se entregaban antes de pescar porque habría que liberar espacio a bordo para las capturas.

Otro detalle importante es el hecho de que los pescadores lanzaroteños se acercaran a Garachico que era un puerto natural muy importante en el norte de Tenerife, junto al Puerto de la Cruz, y cuyos tráficos crecieron con el comercio de internacional vinos. Incluso después de que el puerto de Garachico fuera sepultado por la erupción del Volcán de las Arenas Negras en 1706.

Vinos que fueron muy demandados tras el bloqueo continental al que los franceses sometieron a los británicos que no pudieron importar caldos italianos o griegos, sobre todo durante las guerras napoleónicas. Puedes leer algo sobre ésto en una entrada anterior. Clica en el enlace y verás.

A falta de pieles de visón, de nutria o de castor en las Islas que eran símbolo de estatus y de distinción en Europa, las familias tinerfeñas, enriquecidas con el comercio del vino, ennoblecían su aspecto con vestidos tocados con pieles de conejos traídas a los puertos por los conejeros (de Lanzarote).

Hoy la cría de conejos en Lanzarote es igual a cero, cero en el peso de la economía insular, sin embargo, el nombre se mantiene como una seña de identidad asumida, pero cuyo origen incluso muchos lanzaroteños desconocen. Ahí queda.

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