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Eric Sventenius, el alma perdida del Jardín Canario Viera y Clavijo

El Jardín Canario Viera y Clavijo es un pequeño botánico situado a poca distancia de Las Palmas de Gran Canaria que nació de la extraordinaria sensibilidad de un naturalista sueco que se adelantó a su tiempo y soñó con un espacio único y accesible donde se pudiera recrear la flora de Canarias en un corto paseo.

El botánico Eric Sventenius concibió la idea al Jardín Canario Viera y Clavijo de recopilar la riqueza botánica de las Islas Canarias, de tal forma que las mismas plantas se sintieran cómodas y no desentonaran del lugar de origen.

Hacia 1952, seleccionó el lugar, a pocos kilómetros de Las Palmas de Gran Canaria, después de que las autoridades de Tenerife dejaran en suspenso la compra de terrenos para realizar el mismo proyecto en aquella isla.

Enseguida, acometió con entusiasmo la faceta botánica, recorriendo todas las islas para aportar material en cantidades crecientes. Pero, como un jardín botánico no se constituye sólo con plantas, hubo de resolver el importante aspecto constructivo, proyectando todas las obras con el pensamiento puesto en cómo quedaría el conjunto al cabo de cuarenta años cuando todas las especies alcanzaran su desarrollo definitivo.

Tomaba sus decisiones tras una cuidada meditación, desde el emplazamiento de las edificaciones a los trazados de los paseos, desde los tonos de las piedras de cantería empleadas, que buscaba en el Pinar de Tamadaba o en el sur de Gran Canaria; a los desniveles de las terrazas y sus orientaciones con respecto al sol.

Sventenius prosiguió siempre su labor de manera muy minuciosa a travesando toda suerte de vicisitudes, llevándolo, a veces, al borde del desaliento. Pero, Sventenius nunca estuvo solo.

Contaba con la ayuda de inestimables colaboradores como Fernando Navarro o Jaime O’Shanahan, un equipo que, armado de mucho tesón, fue resolviendo cada uno de los problemas que se iban planteando alrededor del proyecto.

Como Sventenius gustaba decir que la obra jamás estaría totalmente terminada, el presidente del Cabildo de Gran Canaria de aquellos años, accedió a no inaugurarlo. Simplemente lo abrió al público en 1959.

Al jardín botánico se le denominó de Viera y Clavijo honrando al naturalista canario del siglo XVIII que fue discípulo del botánico Cavanilles y pionero de los estudios de naturaleza en Canarias.

Luego vendría la consolidación del ya popular Jardín Botánico Viera y Clavijo donde continuaron durante años las obras de acondicionamiento con variable intensidad. Pronto fue adoptado con orgullo por el Cabildo de Gran Canaria que lo mostraba como el jardín de las futuras generaciones.

Sin embargo, en 1973, un fatal accidente de tráfico ante las mismas instalaciones del jardín, segó la vida del creador que yace en una abrigada tumba en los mismos terrenos, junto a las plantas que tanto amó. Cada 23 de junio, el Jardín Botánico Viera y Clavijo rinde homenaje a Eric Sventenius en recuerdo y gratitud.

Descubrir las maravillas botánicas del Jardín Viera y Clavijo puede ser una excusa para disfrutar de días de vacaciones en la isla de Gran Canaria. Si ese es tu plan, aquí tienes un listado completo de casas rurales cerca del monte en Gran Canaria.

Tengo un regalo para ti, disfruta de este paseo por el Jardín Canario Viera y Clavijo a vista de dron.

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