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San Joaquín, de cráneo, en la Catedral de Santa Ana

La Catedral de Santa Ana de Las Palmas de Gran Canaria conserva una reliquia del cráneo de San Joaquín, el padre de la Virgen María que, en otros tiempos, fue muy apreciada y devocionada. La reliquia, olvidada, está guardada en un viril, en una urna de cristal muy fino para protegerla. Es uno de los tesoros ocultos de la Catedral de Santa Ana.

La reliquia de San Joaquín fue enviada a Canarias desde la Península por el obispo fray Francisco de Sosa (1603-1610) con su auténtica, una especie de aval de autenticidad que acompaña a todas las reliquias santas. Por cierto, del obispo de Sosa, puedes leer una interesantísima reseña en este enlace.

En el siglo XVII, había existía un auténtico mercado persa de ventas de reliquias autentificadas que funcionaba como tráfico organizado en Roma. Solía ocurrir que los enviados de las diócesis que acudían a la Ciudad Santa por asuntos administrativos volvieran con algunas de estas reliquias que al final servían para promover la fe en determinadas iglesias o parroquias. Vamos, una ayuda extra para las fes locales.

A lo que voy con la reliquia de la Catedral de Santa Ana. La reliquia de San Joaquín, el occipital del cráneo, fue recibida en la Catedral de Santa Ana en 1613, según se recoge en un relato de la época, ‘con muchas demostraciones de alegría’, trayéndose en procesión desde el convento de San Francisco, en la actual plaza de la Alameda de Colón, a la catedral.

Hueso occipital

El cabildo catedralicio, en 1657, le encargó al alférez Alonso de Ayala y Rojas que hiciera de su mano el viril de plata que acompaña a la reliquia. San Joaquín fue el esposo de Santa Ana, la titular de la iglesia catedral grancanaria y copatrona de Canarias hasta el año 1914.

De su peso, habla el siguiente descargo anotado en las cuentas de los libros de la Catedral de Santa Ana: “De descargo 61 onzas de plata que pesó toda la obra del viril que hizo el alférez Alonso de Ayala y Rojas el cual peso se hizo en presencia de Juan de Vergara, contador’. El platero cobró por su trabajo 350 reales y por las vidrieras y almas que puso, 21 reales más.

El mismo año en que se terminó esta obra de orfebrería, el cabildo de la Catedral de Santa Ana mandó a hacer un nicho de cedro para la cabeza de San Joaquín. Hoy esta pieza de plata se guarda como una pieza del tesoro de la Catedral de Santa Ana.

Aquí te dejo una relación de bed & breakfast en Las Palmas de Gran Canaria, alojamientos que son un tesoro también por descubrir en las zonas de Vegueta y Triana.

Y hablando de tesoros, en este vídeo puedes ver al canónigo del templo recorriendo y comentando los valores patrimoniales de la Catedral de Santa Ana.

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