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Cultivos aborígenes de Lanzarote, un paisaje oculto en las vistas de postal

El llamativo paisaje de la isla de Lanzarote no siempre fue así. Hubo una época en la que no existía el manto seco de lavas central de la isla con el que las erupciones de Timanfaya sepultaron una extensa y fértil vega. Hubo un tiempo en que los bosquetes de palmeras parecían oasis verdes en el horizonte.

Así, fueron las erupciones volcánicas, pero, sobre todo el pastoreo desde tiempo de los majos, los que dejaron el paisaje de Lanzarote tal y como lo vemos hoy.  Esta es la historia de cómo los antiguos canarios aprovecharon ganadería y agricultura en un territorio tan limitado, cómo el paisaje se fue modificando, y lo mejor, cómo aún se pueden distinguir algunas trazas de aquellos entornos naturales. Cultivos aborígenes de Lanzarote, un paisaje oculto en las vistas de postal.

La presencia de la agricultura cerealística en la isla de Lanzarote obligaría a los majos -nombre que reciben los antiguos habitantes aborígenes de Lanzarote y Fuerteventura- a recluir sus rebaños en zonas específicas de pasto que garantizasen a la vez el forrajeo de los animales y preservase los campos de cultivo de la actividad depredadora del ganado.

Áreas de pastoreo

Una de las principales áreas de pastoreo correspondería a los viejos malpaíses de Lanzarote: el Malpaís de la Corona, el Malpaís de Tahiche y las antiguas coladas lávicas sepultadas por las erupciones del entorno del Parque Nacional de Timanfaya del siglo XVIII.

Estas unidades ecológicas, sobre todo en el área del Malpaís de la Corona, cuentan con una flora natural rica en especies forrajeras -tabaibas, espinos (Lycium intricatum), saladillo (Atriplex glauca)- cuyo aprovechamiento principal tendría lugar en los meses de invierno, cuando las escasas lluvias permiten un mayor desarrollo del manto vegetal. El paisaje vegetal que explotaron los majos de Lanzarote para su ganado sigue formando parte del entorno protegido del Monumento Natural de La Corona.

La concentración de los rebaños en las zonas de malpaís evitaba el riesgo de destrucción de los cultivos durante el periodo de germinación y maduración. Los muros de piedras que rodean a estas formaciones volcánicas pudieran estar relacionados con tales objetivos, aunque desconocemos si se trata de construcciones anteriores a la conquista de Lanzarote o forman parte de la tradición reciente en el ámbito cultural lanzaroteño.

Jable de Lanzarote

El jable también desempeñó un papel trascendental en el pastoreo prehistórico de la isla. Su capacidad para absorber la humedad ambiental propiciaría el desarrollo de especies resistentes y aptas para el forrajeo durante la estación estival. En invierno, la proximidad de los campos de cultivo obligaría a desviar los rebaños hacia pastos alternativos más alejados.

Otra zona de pastoreo estaría representada por las unidades orográficas de Lanzarote: el Macizo de los Ajaches, pero sobre todo el  Macizo de Famara y de Guatifay. La importante cobertura vegetal de este último, y su gran variedad florística de naturaleza forrajera, lo convierten en un lugar predilecto para los rebaños.

A su utilización como área de pasto se añaden los recursos hídricos de que dispone, representados por una serie de manantiales y fuentes naturales que posibilitarían el abrevamiento de los animales. En la actualidad, continua siendo explotado, aprovechando una flora que ha sobrevivido a tantos siglos de pastoreo intensivo pese a su evidente degradación.

En sus puntos culminantes, han sido detectados vestigios de formaciones arbóreas de carácter termófilo que en el pasado alcanzaron un mayor desarrollo, ocupando superficies más extensas.

zona de malpaís

Al exterminio contribuyeron de forma determinante la capacidad destructiva y la cualidad ramoneadora de la especie caprina, sometiendo al bosque a un aprovechamiento pastoril durante siglos, muy superior al poder de regeneración ecológica.

Por último, la región meridional de Lanzarote, conocida como Dehesa de Tagaygo, constituiría una zona de pasto de primera magnitud, perdurando en fechas posteriores a la conquista.

La aridez y relativa escasez de especies vegetales se ve compensada por su gran extensión, mientras que la ausencia de tierras fértiles impedían cualquier otra actividad económica. En esta zona, se concentraría una buena parte del ganado de suelta que vagaría libre.

Cultivos aborígenes de Lanzarote, un paisaje oculto en las vistas de postal.

Aquí tienes una vista aérea del Malapaís de la Corona, uno de los entornos preferidos para el pastoreo entre los majos de Lanzarote. Y si quieres que la experiencia de viaje en Lanzarote sea aún más completa, aquí tienes una serie de alojamientos de Lanzarote cerca del Malpaís de La Corona.

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