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El riesgo de ser molinero en Canarias

Los molinos de agua de Canarias representan testimonios de un pasado rural cuyas actividades guiaron el agua y la necesidad de consumo de gofio de las poblaciones del campo canario. El gofio era la base de la alimentación. Los molinos de agua cuentan historias de convivencia y dependencia y aún otras de riesgos relacionados con las limitaciones de los materiales con los que se construían estas industrias tan precarias. Esta es una de esas historias, la del constructor de molinos de agua Juan Castellano. Una historia sobre el riesgo de ser molinero en Canarias.

El trabajo de molinero en las industrias de molienda movidas por la fuerza del agua podía ser muy peligroso, como prueba el importante número de trabajadores mancos, que perdieron dedos, manos y brazos entre las piedras de moler.

En ocasiones, el peligro estaba en la fuerza del agua, como amargamente comprobó Juan Castellano cuando, a principios del siglo XX, montaba el molino de los Cabucos en Barranco Hondo, en los altos de Gáldar, en Gran Canaria.

La fuerza del agua partió los cuartos de piedra que formaban las piezas de moler por arriba, seguramente porque no estaban bien conjuntadas. Con la fuerza del agua, una pieza salió y cayó al otro lado del barranco.

El zuncho, que regulaba el paso del agua, fue a parar al techo y del molinero dicen que sólo se pudo recoger una camisa pegada al techo.

Juan Castellano fue, hasta su muerte, uno de los más reputados constructores de molinos de agua de Gran Canaria.

La historia de este molino de agua de Gran Canaria puede ser la excusa perfecta para hacer senderismo en Gran Canaria y descubrir in situ el molino de los Cabucos en Barranco Hondo en su entorno de barranco. Si te seduce la idea, aquí tienes su localización en el mapa. La localización del molino está marcada con una señal verde.

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