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La riqueza que no se mueve, que corre, vuela y casi no se ve en la Montaña de Tindaya

La Montaña de Tindaya, que se levanta hasta unos 400 metros de altura sobre los llanos centrales de la isla de Fuerteventura y sobre la que ha recaído en los últimos años la controversia por un polémico trabajo artístico del escultor Chillida; es un auténtico santuario natural y cultural cuyos valores la definen por sí sola.

De entrada de los petroglifos de la Montaña de Tindaya. Los majos, los antiguos habitantes de Fuerteventura, grabaron más de doscientas siluetas de pies humanos en las faldas de la montaña con una finalidad inequívocamente mágico-simbólica.

Los estudios arqueoastronómicos realizados por el Instituto Astrofísico de Canarias han confirmado también la orientación de estos grabados al sol, a la Luna y al Pico Teide, que en días extraordinariamente claros se puede ver en penumbra asomar desde las alturas de la montaña y en el horizonte.

Podomorfos de la Montaña de Tindaya.

Podomorfos de Tindaya.

Una importancia arqueológica que se ha visto reforzada por algunos descubrimientos más cercanos en el tiempo, el de varios enterramientos en túmulos. El valor simbólico de la Montaña de Tindaya de los majos se mantuvo hasta mucho después, no en vano siempre se consideró como un punto de encuentro de brujas y espacio de entrada a lo desconocido.

Desde el punto de vista natural, en la Montaña de Tindaya abundan endemismos canarios y algunos exclusivos de Fuerteventura; es el caso de una planta en peligro de extinción, la Aichyson bethenourtianum; al igual que la cuernúa, otro endemismo de Fuerteventura y Lanzarote. El jorado es otro endemismo majorero que habita las tierras de Tindaya junto con algunas especies propias de la Macaronesia, hasta casi un total de 30 variedades diferentes.

Jorado.

Un mato de jorado.

A esta riqueza florística de la Montaña de Tindaya, se une una abundancia de aves silvestres, muchas de las cuales están catalogadas como raras en la zona.

En Tindaya, por ejemplo, nidifica una pareja de aguilillas que comparten espacio con otra de cuervos que se encuentra amenazados en Canarias. Lo mismo le ocurre al camachuelo trompetero que frecuenta las laderas y partes bajas de la montaña. Más. Todavía se pueden observar en los alrededores de la Montaña de Tindaya importantes concentraciones de tarabillas canarias que conviven con otras variedades que frecuentan los llanos que rodean al pico, entre ellas, la hubara. Cerca se ha observado la presencia de los infrecuentes halcones de berbería y guirres. Amenazados igualmente.

El sitio, atendiendo a la riqueza que proporcionan estos valores, fue declarado en su día como Monumento Natural de Montaña de Tindaya.

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Vista aérea de la Montaña de Tindaya.

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