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Guía de la Iglesia de San Sebastián de Agüimes: el templo de la purísima línea

La Iglesia de San Sebastián de Agüimes, caracterizada por su pureza de líneas, pero, sobre todo, por la sobriedad, es una de las muestras más sobresalientes del neoclásico en la arquitectura religiosa del Archipiélago canario.

Sin embargo, la importancia de la iglesia es todavía mayor si se tienen en cuenta sus ‘tesoros’. Unos ‘tesoros’, de muy diferente época, procedentes de otros edificios religiosos, ya desaparecidos, que se fueron concentrando en la parroquia a lo largo del tiempo. Una diversidad que contrasta con la uniformidad de las líneas clásicas de la iglesia.

La Iglesia de San Sebastián de Agüimes que hoy se levanta sobre el lado este de la Plaza de Nuestra Señora del Rosario fue el tercer templo consagrado para Agüimes en casi trescientos años. Con anterioridad se habían puesto en pie una primera iglesia (1505), tan provisional que sólo se mantuvo hasta 1527.

Un año antes había recibido sepultura entre sus muros Masequera, princesa guanche y tercera hija de Fernando Guanarteme. La princesa, que pasó a llamarse desde su bautismo Catalina Hernández Guanarteme, murió del ‘mal de la pestilencia’.

Portada de la Iglesia de San Sebastián de Agüimes

Fachada de la Iglesia de San Sebastián de Agüimes.

Sobre la vieja iglesia se acondicionó en 1534 otro templo que para 1888, cuando fue derribado, presentaba un estado lamentable. Si no se echó abajo esta iglesia con anterioridad fue porque desde casi un siglo antes se construía a escasos 20 metros la que hoy podemos contemplar. La vieja iglesia se mantuvo hasta que se abrió al culto la nueva.

El edificio actual, de gran pureza de líneas, es tan sobrio como marcaban los cánones del neoclásico, el estilo en boga en los años en que el canónigo Nicolás Eduardo lo diseñó. Los trabajos de la iglesia se iniciaron en la primavera de 1787 . En esa fecha comienzan a gastarse los primeros 13.000 reales aportados por el Obispado en la obtención de los ladrillos de cantería.

No obstante, hasta el verano de 1796 no se colocó la primera piedra de la mano de Juan Pérez de León, jefe de obra. Se seguía los planos del canónigo Diego Nicolás Eduardo, arquitecto de ascendencia irlandesa que fue maestro de Luján Pérez y director de las obras de la Catedral de Santa Ana grancanaria. No obstante, otros arquitectos posteriores los refor¡naron alterando algunas de las concepciones arquitectónicas originales.

El motivo de los cambios siempre estuvo en la necesidad de hacer economías, mucho más cuando las rentas de las que disfrutaba la construcción del templo fueron eliminadas y desaparecieron los privilegios del feudo episcopal. Se había previsto que nueve décimas partes del diezmo fueran a parar a las obras. Sin embargo, las leyes de la Desamortización acabaron con esta fuente de ingresos.

Simplificación

De esta forma, en 1827 se encarga al por entonces maestro mayor Antonio Hernández que modifique los planos originales y simplifique los ornamentos. Algo que el escritor Domingo Déniz Greck llegó a calificar como ‘de muy mal gusto’. Con esta medida desaparecieron por ejemplo los proyectados capiteles, como concluyó el impulso constructor que no había decaído medio siglo.

Entre 1837 y 1876, no se puso una sola piedra en el templo. Y hubo que esperar al empeño de un clérigo de Agüimes, Alejandro González, para poner en marcha las obras. Algo que sólo se consiguió con el propio dinero del sacerdote, del de los notables del pueblo, con la mitad de un diezmo de la cosecha de 1876, las donaciones obispales y gracias también a algunas ventas de tierras cedidas por los vecinos.

Altar del Calvario

Retablo del Calvario.

Con todo ello se colocaron las arcadas de las naves, se cerraron las bóvedas, se alzó la torre sur, la del campanario, y se levantó la cúpula. Un trabajo, el de la cúpula, que embebió las energías del clérigo González, cuyo impulso no concluyó hasta su muerte. Hoy, como un homenaje a su dedicación, sus restos descansan bajo el crucero de la iglesia (H)(*).

La situación de permanente provisionalidad que desde décadas sufría el culto en la parroquia de la Villa por unas obras que no acababan de concluir y una iglesia pequeña que amenazaba caerse sobre los feligreses, se convirtió en un problema aún más grave cuando en julio de 1887 se produjo un incendio en el convento de Agüimes, fuego que acababa también con su iglesia. Pero no sólo afectó a ese templo, con él ardieron muchos materiales que allí se guardaban, a modo de almacén, para la terminación de la Iglesia de San Sebastián de Agüimes.

Después de pedir más dinero al Obispado y solventar no pocos problemas, se inauguró el nuevo edificio un 11 de diciembre de 1888. La inauguración fue sin duda apresurada y mediatizada por las circunstancias. Prueba de ello es que la iglesia no fue concluida totalmente hasta 52 años más tarde, en 1940. Fue gracias a la contribución de un grupo de nuevos notables, como María Jesús Melián, y otras personas ilustres que en los primeros años del Movimiento Nacional se empeñaron en terminar las obras. En 1931 se coloca el retablo mayor (D), ocho años más tarde se termina la torre norte, la del reloj, y en 1940 se concluye parte de la fachada principal con la balaustrada exterior, se terminan los camarines y su escalera y se remata el frontis con el pequeño rosetón.

Puerta al pasado

En 1992, aparecían de forma casual en la Iglesia de San Sebastián de Agüimes algunos restos cerámicos y óseos de procedencia. aborigen. Las piezas fueron encontradas en el semisótano del templo tras una puerta tapiada, en lo que fue una cueva. El espacio fue rellenado de escombros. La existencia de la cueva está avalada por una tradición oral conocida entre los vecinos de Agüimes, que habla de una cueva, llamada ‘del Diablo’ que siempre se aseguró tenía comunicación con los bajos de la iglesia. Esta cavidad no es la única que se ha descubierto bajo la parroquia, tiempo atrás se detectó otro hueco, mientras se realizaban obras en el templo, aunque en aquel momento se pensó que sólo era una oquedad de los cimientos. El descubrimiento podría estar relacionado con un poblado prehispánico, probablemente asentado en el lugar que hoy ocupa la Iglesia. Era común que tras la Conquista los nuevos órganos de poder ubicaran sus edificios sobre poblados o lugares de culto aborígenes. En particular, las iglesias, como ocurrió en San Francisco de Telde o de Gáldar.

Planta de la Iglesia de San Sebastián de Agüimes-001

(*) Las letras mayúsculas y entre paréntesis se refieren, en general, a la localización de los retablos en el plano adjunto. Los números, también entre paréntesis, designan el lugar que ocupan las figuras religiosas en el mismo gráfico.

Figuras de talla

El Iglesia de San Sebastián de Agüimes conserva numerosas tallas de valor, varias de ellas únicas. Estas son algunas de las más sobresalientes:

  • Virgen de las Nieves (siglo XVI). En la sacristía. Pequeña estatua gótico-flamenca. Fue restaurada dos veces (1786 y 1972).
  • San Sebastián (1632) (1). Obra de Martín de Andújar, discípulo de Martínez Montañés.
  • San Francisco de Asís (siglo XVII) (2). Restaurada en 1775.
  • El Nazareno con la Cruz. Anónima, procedente del Convento de la Virgen de Las Nieves. Tallada sólo la cabeza y las manos.
  • Virgen del Rosario (3). La tradición siempre aseguró que un hijo de la Villa -Juan Fernández Vélez- emigrado a México, la envió desde Oaxaca. Un análisis químico posterior determinó que la talla fue realizada por la Escuela sevillana. De todas formas, ambas versiones pueden ser perfectamente compatibles. Esta imagen sirvió para hacer el molde de la cara de la Virgen del Socorro que se puede ver en la iglesia parroquial de Tejeda, actuación que la deterioró sensiblemente. Fue restaurada en 1975.
  • San Rafael Arcángel (principios del siglo XVII) (12).
  • Crucificado del altar mayor (1718) (4). Obra realizada por Diego de Campos.
  • Crucificado del Calvario (5). Figura confeccionada en madera de ciprés de 130 centímetros de altura. Sus brazos están articulados para la ceremonia del Descendimiento.
  • La Dolorosa. Fue traída a la parroquia en 1764 desde la Ermita de San Antonio Abad. Lleva un manto de terciopelo negro.
  • San Juan Bautista. Figura de cedro de cuerpo entero. San Antonio Abad (mediados del siglo XVIII) (13). Sustituyó en la iglesia a un antiguo tríptico dedicado al mismo santo.
  • La Dolorosa (6) y San Juan (7). Ambas, obras de Luján Pérez. Proceden del antiguo Convento de los Dominicos de Agüimes. Los vestidos son de tela endurecida y policromadas. Sólo están talladas las cabezas y las manos.
  • Virgen de La Esperanza (1799) (8). Figura de cedro de un metro de altura.
  • Santo Domirgo (9) y San Vicente Ferrer (10). Su autor fue también el imaginero Luján Pérez.
  • San José (11). Suele atribuírsele a Luján Pérez, aunque hay reservas.

Guía práctica

Decripción

La Iglesia de San Sebastián de Agüimes (1787-1940) presenta una planta basilical formada por tres naves de la misma altura dispuestas, como bóvedas de cañón. El conjunto está sostenido por dos hileras de columnas de orden toscano, que alinean también varios arcos de medio punto. En el crucero, se yergue una cúpula de gran alzada, cuyo tambor está recorrido por los ventanales. Por ellas y por la decena de ventanas de los laterales recibe el templo toda la luz natural. Más allá del crucero, al fondo de la nave central, la capilla mayor forma un ábside rectangular que no sobresale. En el exterior del templo, la fachada de cantería aparece enmarcada por dos torres gemelas. La sobriedad de líneas clásicas del frontis apenas se rompe con los minúsculos vanos circulares y el rosetón, ni con las cúpulas de media naranja de las torres, los remates de la fachada o el arco escarzano de la puerta central, únicos motivos no rectilíneos del exterior. La Iglesia de San Sebastián de Agüimes fue declarada Monumento Histórico Artistico Nacional en 1981.

Qúe ver también en la Iglesia de San Sebastián de Agüimes

Sagrarios

  • Sagrario Mayor (1673) (14). Situado en el retablo mayor, tiene forma trapezoidal y es de estilo barroco. Fue realizado por el artista palmero Lorenzo de Campos. La rectitud de formas se rompe en sus cuatro columnas salomónicas, sobre las que se enredan racimos de uvas también labrados. Esta obra fue imitada hasta la saciedad en muchos templos de la Isla hasta mediados del siglo XVIII costó en su día 4.500 reales.
  • Sagrario del altar del Corazón de Jesús. Obra barroca de gran tamaño de acabado dorado. Por su similitud con el sagrario de la Capilla Mayor de la Iglesia de San Juan de Telde se sospecha que pueda haber sido realizada por Antonio de Almeida, su autor.

Retablos

Siguiendo un recorrido de izquierda a derecha, son en orden:

  • Retablo del Carmen (A). Barroco, de un sólo nicho y sin pintar. Por su parecido con el retablo mayor de la Iglesia de San Francisco de Telde podría tratarse también de una obra de De Almeida.
  • Retablo del Calvario (hacia 1770) (B). Procede de la desaparecida ermita de San Antonio Abad. Sin pintar.

Retablos de las naves laterales

Son dos, gemelos, de estilo neoclásico y confeccionados en madera de tea. El de la izquierda es el del Sagrado Corazón (C) y el de la derecha, el de San José (E). Sus únicos vanos están enmarcados por dos columnas de gran tamaño de orden corintio.

  • Retablo Mayor (1931) (D). Retablo que imita el estilo barroco. Pintado de oro, tiene cuatro nichos. Fue realizado en unos talleres artesanos de Valencia.
  • Retablo de Santa Marta (F). Es de finales del siglo XIX y presenta un único nicho de gran tamaño flanqueado por dos columnas exentas.
  • Retablo de tas Ánimas (G). Del antiguo retablo tan sólo resta el marco dorado de estilo barroco. Fue realizado por Diego de Campos y Diego Pérez Infante en el siglo XVII. El cuadro que se inscribe en él es posterior.

Obras artísticas de interés

Además de los sagrarios, los retablos o las tallas, la Iglesia de San Sebastián de Agüimes guarda numerosos objetos de culto de indudable valor artístico. Entre ellos cabe citar la lámpara de plata del arco mayor de la nave central (1652), una custodia de plata sobredorada (1775), una cruz procesional del platero canario Miguel Macías (1787) y las coronas para la Virgen del Sagrario, alguna de estilo rococó. Entre los objetos para el oficio destacan cálices, copones y campanillas del siglo XVIII (hacia 1770), así como portapaces, algunos candeleros de bronce, un órgano de viento, que perteneció al Convento de San Ildefonso de Las Palmas (1870) y otros objetos menores, muy posteriores. El viacrucis, formado por 12 cuadros, es originario de Bolonia (1889), y sustituyó a finales del siglo XIX a otros anteriores de mayor valor artístico.

Dónde comer en Agüimes

  • Restaurante La Farola. Alcalá Galiano, 3. Cruce de Arinaga. Telf. 928 752 684. Especialidad en mariscos. Nos gusta mucho éste y por éso lo recomendamos.

Dónde alojarse cerca de la Villa de Agüimes

Una recomendación, si de lo que se trata es de ponerse en forma durante una visita a Gran Canaria. Aquí tienes un hotel con gimnasio en los alrededores de Agüimes.

Direcciones y teléfonos útiles

  • Cruz Roja: Ingenio. Telf. 928 782 222.
  • Estaciones de servicio: En la autopista al Sur (km.20), Carrizal (dos), casco de Agüimes e lngenio.
  • Parroquia de San Sebastián. S. Parer, 1. Agüimes. Telf. 928 781 846.

Más información sobre la Iglesia de San Sebastián de Agüimes

  • ARTILES, Joaquín: ‘Templo parroquial de Agüimes’. Anuario de Estudios Atlánticos. Nº. 23. Ed. Museo Canario. Las Palmas de GraN Canaria, 1977.
  • TRUJILLO RODRÍGUEZ, A: ‘El retablo barroco en Canarias’. Cabildo Insular de Gran Canaria. Las Palmas de Gran Canaria, 1977

Vista aérea de la Iglesia de San Sebastián de Agüimes.

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