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Iglesia de la Asunción de San Sebastián: la joya de La Gomera

Un capricho bucólico del noble Hernán Peraza colocó a la Iglesia de la Asunción de San Sebastián de La Gomera sobre un asentamiento aborigen, a la sombra de un palmeral tan alto “como la torre de la Giralda”. En un lugar tan cerca de la costa como de los Altos de la Villa. De la primera, vinieron piratas y buscadores de fortuna que la saquearon, la demolieron o la incendiaron; de los segundos vino el agua de las barranqueras que anegaron y arrasaron con frecuencia el edificio. Pero ni unos ni otros consiguieron restar valor a una de las joyas más preciadas del patrimonio histórico gomero.

Existen pocos documentos que puedan confirmar el nacimiento y las características del primer edificio de la Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción de San Sebastián de La Gomera. Los ataques piráticos y los incendios que sufrieron Villa y templo arrasaron los archivos parroquiales. Por eso sólo se conservan los libros de cuentas a partir de 1619, fecha en la que los argelinos se retiraron de la isla.

Una de las primeras cuestiones que se plantean es por qué la iglesia está ubicada precisamente en ese lugar. Un mal sitio. Durante siglos, sufrió las inundaciones de las avenidas de agua de los riscos de su trasera y las escorrentías del curso del barranco. Las excavaciones arqueológicas practicadas en el templo entre 1979 y 1980 permitieron localizar restos de una construcción aborigen en la cabecera de la iglesia. Además, según relata una crónica portuguesa de la época, la primitiva iglesia estaba rodeada de un frondoso palmeral,de palmeras tan altas “como la torre de la Giralda”.

Sin duda, fueron las construcciones aborígenes y la protección del palmeral las que ofrecieron el mejor emplazamiento en la desembocadura de un barranco que pasaba por ser el único y verdadero puerto de la isla de La Gomera. Sobre su fecha de edificación, no hay documento alguno que pruebe el año de 1490, dado por el investigador Miguel Tarquis. Se trata de una hipótesis obtenida por métodos indirectos, por testamentos y referencias posteriores que son muy discutibles.

Si la fecha es correcta, la ermita, el primer templo de la Iglesia de la Asunción de San Sebastián fue erigida por el primer Hernán Peraza. La primera ampliación del edificio se produjo entre 1500 y 1510 y afectó a la fachada. Entre otras razones, porque existe una extraordinaria similitud entre la portada de la catedral de Funchal, en Madeira, y la de la Asunción.

La primera, construida en 1493, sirvió de inspiración a los artesanos portugueses, asentados por esa época para repoblar la isla y que intervinieron en los trabajos de la iglesia. Además, coincide en el tiempo con otras construcciones muy similares de la Baja Andalucía, que también pudieron servir de patrón, como la parroquia de Santo Domingo de Lepe (Huelva). La fachada conserva, como una fusión, sus trazas manuelinas y los rasgos del estilo Reyes Católicos que también se pueden ver en la Catedral de Santa Ana de Las Palmas de Gran Canaria.

La Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción de San Sebastián de La Gomera cambió la orientación de la primitiva ermita por el alineamiento este-oeste. La primera construcción sirvió de capilla mayor y desde ella arrancó, a través de un gran arco, una única nave rematada por la fachada. Fachada y arco son las únicas muestras del primitivo templo que todavía hoy pueden ser contempladas. Los ataques piráticos impidieron cualquier reforma a partir de 1571; desde esa fecha se reparará lo destruido o lo incendiado.

Piratas

Los argelinos que arrasaron la Villa de San Sebastián de La Gomera en 1571, dejaron en pie sólo las paredes de la iglesia. Durante más de cincuenta años no se harán obras de importancia en el templo por miedo a que nuevos ataques pudieran destruir cualquier edificación. Mientras, el culto se hacia bajo cobertizos.

Hasta 1627 no se cubren la capilla y las naves laterales recién levantadas. El pavimento no llega hasta 1638 y la sacristía acaba por derrumbarse sin remedio en 1659 por unas avenidas de agua que anegaron el templo y que se repitieron en la década siguiente. Un informe redactado por el visitador Álvaro Gil de Acevedo (1686) cuenta, entre otras cosas, cómo las telas estaban podridas y que la iglesia presentaba en general un aspecto decrépito. De esta época es un coro ya desaparecido, cuya copia se encuentra hoy en la parroquia de Vallehermoso.

A comienzos del siglo XVIII, se tiene la seguridad de que los ataques corsarios han remitido, algo que se refleja en el templo por el número de nuevas obras que comienzan en ese siglo. Se construye un altar mayor, se adquieren alhajas y lienzos y se renuevan casi todos los retablos. En 1744, se inicia una de las grandes ampliaciones del templo, la construcción de la capilla del Pilar (F)(*), a la que siguió la del Rosario (1755) (I), que eliminó la vieja sacristía. Para estas obras se trajeron de Tenerife numerosos albañiles y maestros, tantos como nunca vio reunidos la isla al mismo tiempo.

A pesar.de las inversiones, y del ataque inglés de 1743, el ritmo de las obras no decayó. Se recoge madera para acabar los faldones de los techos de as naves laterales. La idea era abrir portadas a sus pies. También se abre otra en el lado derecho, la Puerta del Perdón (N). El coro (P), levantado sobre la portada de entrada y decorado con una llamativa reja de madera, nace en este impulso (1784).

Desde principios del siglo XIX hasta nuestros días, la iglesia parroquial de la Asunción de San Sebastián de La Gomera sólo ha visto pequeñas reformas interiores, embellecimientos y reparaciones, algunas adquisiciones de tallas y varios cambios de ubicación y de uso de su gran patrimonio. Sin embargo, en la década de 1950 de este siglo se produjeron varios desaguisados que mermaron algunos de los rasgos artísticos más interesantes del conjunto: la sillería del coro fue vendida como madera para calderas de barcos, los tubos de los órganos fueron comprados al peso y los retablos más antiguos se abrieron para acoger tallas que nunca llevaron. Aun así, la Asunción, ahora bien restaurada, sigue siendo una joya del patrimonio histórico-artístico canario.

Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción de San Sebastián de La Gomera

Maderas nobles de la Iglesia de la Asunción de La Gomera

El primer retablo del evangelio es el de las Ánimas (1779) (A). Su concepción no difiere de otros repartidos por las Islas Canarias. Se trata de un gran cuadro rococó pintado toscamente, que fue mal restaurado en 1915. Por su parte, el retablo del Calvario (1782) (B) es uno de los más curiosos de la iglesia, y todo a pesar de que nunca se acabó. Tampoco se le colocó el lienzo que debía llevar en lo alto, como falta la decoración en relieve. Los adornos son aquí de naturaleza pictórica. Destaca la imagen de la Soledad (2) junto al Crucificado (l), obra de escuela canaria (hacia 1720). 

El Retablo de Santa Teresa (C) ya existía en la primera iglesia. Su antigüedad y abandono obligaron a rehacerlo con el compromiso de los descendientes de los fundadores. Sin embargo, la dejación de responsabilidades hizo que hasta después de 1818 no se reparara. Sus lienzos pudieron ser pintados por un discípulo del maestro palmero Tomás Rexe, sobre todo por su parecido con los retablos laterales de la Ermita de la Encarnación de Santa Cruz de La Palma.

En ellos, el autor demuestra no dominar la técnica de la perspectiva, en particular en el San Diego que porta la cruz. El remate de la estructura es probablemente del maestro del altar del Pilar. Antes de llegar a la Capilla del Pilar (F), aún hay espacio para un retablo, el del Carmen (1784) (D), que presenta idéntica estructura que los de San Miguel y San Juan Nepomuceno y la novedad de abrir un nicho en la parte baja. Un espacio que el autor rodeó de ángeles trompeteros.

La escultura de la Virgen del Carmen (4) es de escayola y reciente. El lienzo de tema carmelita del ático es también del autor de los del retablo del Pilar. El estilo del conjunto en sí indica una transición entre el barroco y el rococó, sólo que para la fecha en que fue realizado el último estilo ya se había instaurado definitivamente. Así, esta obra es en cierto modo arcaizante.

El retablo del Pilar (hacia 1760) (E) acoge en su único nicho una imagen de la Virgen (8). Sin embargo, son las pinturas las obras más importantes del conjunto. Todas, los cinco lienzos del retablo y los lunetos del techo, fueron realizados por un autor anónimo con escasas dotes y poca pericia. Las figuras de sus composiciones son estáticas y artificiosas, sólo en la aparición del Pilar a Santiago (centro del segundo cuerpo) hay un intento de mejorar la representación. Destaca también, en el lado izquierdo, el retrato del donante del retablo, Diego Bueno, la única pintura de una figura histórica gomera que se conserva en San Sebastián.

El Altar Mayor (G), por su parte, está ocupado por un tabernáculo barroco diseñado por el maestro Luján Pérez (1802-1807) (9), cuya coloración imita mármol blanco. Sobre el tabernáculo se levanta un cristo, obra también de Luján (1800) (12). En él, el tratamiento de los cabellos, las cejas o la nariz identifican el estilo de su autor. El altar se completa con dos cuerpos con sus nichos. El de la derecha acoge a un San Pedro de castaño (hacia 1820) (11), del que es autor el imaginero Fernando Estévez. La escultura de la Asunción (1786) (10) es, por su parte, obra del sevillano Pedro Duque. El altar se completa con algunas muestras de orfebrería, entre ellas seis candelabros y una cruz de plata.

El retablo del Rosario (hacia 1750) (J), probablemente el altar mayor del convento franciscano de los Reyes de San Sebastián de La Gomera, fue trasladado a la Asunción a su clausura en 1821. El retablo no sólo quedó sin pintar o dorar, sino que su acabado tampoco se completó en su parte superior. El cuerpo central aparece ocupado por una imagen de la Concepción de escuela canaria (hacia 1780) (14), procedente, del convento anterior. A la derecha, un San José (13) es obra de la primera época de un Estévez todavía lujaniano. El Cristo atado a la Columna que ocupaba el nicho de la izquierda era de escuela canaria, y se inspiraba en otro similar de origen genovés de la Catedral de La Laguna.

La figura fue sustituida recientemente por una Santa Rita (11), el Cristo ocupa hoy la sacristía. Las pinturas que cubren el último cuerpo del retablo son de una pobreza manifiesta. Su autor resalta los primeros planos, olvidando cualquier esquina que le lleve a organizar el espacio de manera simple. Huye de los recursos arquitectónicos para jugar con los ‘rompimientos’ de nubes. El abrazo de San Francisco y Santo Domingo que corona el retablo -nació en una época caracterizada por la disputa que enfrentó a dominicos y franciscanos.

El retablo de San Miguel (1769) (L) es de un solo cuerpo y tres calles (divisiones verticales), con decoración barroca en su parte alta. En principio, el retablo tenía un solo nicho que ocupaba la actual imagen de terracota de San Miguel Arcángel (1770) (17), sin embargo, en la década de 1950, los dos lienzos de los laterales fueron sustituidos por vanos que hoy llenan un San Francisco Javier (16) y una Virgen de la Soledad (18). Sobre estas figuras, un lienzo del maestro del retablo del Pilar representa una Trinidad, sin duda, la obra más elaborada de este autor anónimo.

Arriba, el conjunto concluye en un escudo de armas del matrimonio donante de la pieza, los Echevarría. A un lado de la Puerta del Perdón (N) se encuentra el Retablo de San Ramón (1771) (M), es de forma achaflanada, con dos cuerpos y tres calles. El cuadro es anterior al retablo data de 1720 y probablemente fue realizado en Tenerife. El autor del lienzo es anónimo, pero su obra pasa por ser una de las mejores pinturas de La Asunción, bien por el empleo del color o la calidad de los retratos. Los otros dos cuadros del primer cuerpo son del mismo autor, aunque de inferior calidad.

Los de arriba siguen siendo del mismo pintor, aunque en el de la Virgen se aprecian dos manos diferentes: el que pinta la base y los laterales, angelotes incluidos, y quien se encarga de la cabeza del Niño. El cuadro de la parte alta del retablo, el ático, es una copia de un grabado muy popular en siglo XVII, obra de Piérre de Jode, El Joven.

El último retablo, el de San Juan Nepomuceno (hacia 1779) (O), copia la estructura del de San Miguel. Su decoración rococó se completa con una ornamentación pictórica en la parte inferior que incluye, cosa rara, paisajes. El cuadro superior, el del Nacimiento (siglo XVII) perteneció a la iglesia anterior. Este retablo conserva en los bajos las marcas de las inundaciones que sufrió el templo en los años que han pasado desde que fue construido.

El reposo del guerrero

La restauración del templo de Nuestra Señora de la Asunción de La Gomera en 1979 se vio acompañada por una prospección arqueológica bajo el pavimento de la iglesia. Catas que dieron a conocer algunos aspectos sorprendentes de la construcción. Se descubrieron, por ejemplo, numerosos enterramientos a lo largo de toda la iglesia. Bajo el crucero, se localizaron las tumbas de los viejos señores de La Gomera; en las capillas laterales y delante de algunos retablos, aparecieron los restos de jefes de milicias de La Gomera, de familias protectoras, de cofrades y de otros personajes ilustres. Al final de las naves, se encontraron los restos de personas sin condición social en una época en la que las iglesias ocupaban el lugar de los cementerios como lugar de enterramiento general.

En el antepresbiterio (25), se localizó la tumba de los condes de la isla de La Gomera. La colocación de los cuerpos en sentido diferente al eje longitudinal del templo hizo pensar que el crucero fue el centro de la primitiva ermita. Una edificación que, dada la ubicación de los cadáveres, debió seguir otra orientación.

En los estratos inferiores de la fosa, los más antiguos, se hallaron los restos de dos cadáveres. Uno de ellos un hombre joven que había fallecido de forma violenta, probablemente Guillén Peraza, hijo de Hernán Peraza El Viejo, Viejo, muerto por los aborígenes palmeros. El otro cadáver, del que se halló sólo la cabeza, podría ser Juan Rejón, fundador de Las Palmas de Gran Canaria, asesinado en las playas de Hermigua por Fernán Peraza, su mortal enemigo. Así, la Asunción es última morada y reposo de un guerrero singular.

(*) Los números entre paréntesis, de una y dos cifras, se refieren a esculturas y otras obras menores señaladas en el plano adjunto; las letras mayúsculas indican la localización de los retablos y algunas dependencias del templo.

Iglesia de La Asunción de San Sebastián de La Gomera

Guía práctica de la Iglesia de La Asunción de San Sebastián de La Gomera

Descripción de la Iglesia de la Asunción de San Sebastián de La Gomera

La Iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Asunción de San Sebastián de La Gomera consta de tres naves que terminan en capillas de planta cuadrada. Cuatro pares de columnas exentas, en su mayoría de orden toscano sostienen, salvo en el crucero, arcos de medio punto. Sobre ellos se apoya la estructura de la techumbre, de diseño mudéjar. El templo fue ampliado y reconstruido en varias ocasiones. La iglesia fue restaurada en 1979.

Qué ver también en la Iglesia de la Asunción de San Sebastián de La Gomera

  • Pintura de la capilla del Pilar (7). Sobre la pared izquierda del crucero. Un artista local, José Mesa, pintó la escena del ataque del almirante inglés Charles Wyndham a la Villa en 1743. Falta la parte inferior. En un apartado, Mesa recuerda con ira su odio a los ingleses cuando escribe sobre la pared: “Hora mala perros malditos jocicos de diablo revienta perros malditos por toda la eternidad de Dios. Amén” (sic).
  • Lienzos (31). Además de las telas de los retablos, la Asunción guarda otros nueve lienzos de gran valor artístico. Entre ellos, un valioso Cristo con la cruz (siglo XVI), dos copias de Murillo, una Adoración de los Magos, un San Diego Orante y el retrato de monja difunta del pintor Rodríguez de La Oliva.
  • Cristo Yacente. El Cristo, de escuela sevillana y brazos abatibles, ubicado normalmente bajo el coro (30), sale en procesión sólo una vez al año, el Viernes Santo.

Dónde comer

  • Restaurante El Pajar. C/ Ruiz Padrón. San Sebastián de La Gomera. Cocina canaria.

Dónde encontrar alojamiento en San Sebastián de La Gomera

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Datos de interés de la Iglesia de la Asunción de San Sebastián de La Gomera

La Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción de San Sebastián de La Gomera permanece abierta al público aun en horas en las que no hay culto. La festividad de Nuestra Señora de la Asunción es el 15 de agosto.

Más información sobre la Iglesia de la Asunción de San Sebastián de La Gomera

  • DARIAS PRÍNCIPE, Alberto: ‘Lugares colombinos de la Villa de San Sebastián’. Cabildo Insular de La Gomera. Santa Cruz de Tenerife, 1986.
  • FRAGA GONZÁLEZ, María del Carmen: ‘La arquitectura mudéjar en Canarias’. Aula de la Cultura de Tenerife. Madrid, 1977.
  • TRUJILLO RODRÍGUEZ, Alfonso: ‘El retablo barroco en Canarias’. Cabildo Insular de Gran Canaria. Las Palmas de G.C, 1977

Vista aérea, Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción de San Sebastián de La Gomera.

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