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La insólita aventura de los conquistadores canarios de América

Canarias no sólo sirvió de puente entre Europa y América durante las primeras etapas de la conquista de América o hizo llegar a aquellas tierras provisiones y productos nuevos y desconocidos; el Archipiélago aportó también dinero, barcos y hombres propios que ensancharon por su cuenta el mapa del continente. Nobles, religiosos, soldados, simples pobladores, y aventureros, hombres y mujeres de las Islas, conquistaron para su rey o para la fe vastas extensiones, tomaron parte destacada en las más sonadas y sangrientas disputas coloniales y contribuyeron al sometimiento del indio, como había ocurrido algunos años antes con la población aborigen en la tierra que habían dejado atrás. Son los conquistadores canarios de América, protagonistas de una gesta olvidada o desconocida.

La primera etapa de la conquista de América, la que va desde 1492, fecha del descubrimiento, a 1570 y las últimas guerras con los indios; está marcada por un interminable número de expediciones y exploraciones que abarcaron todos los rincones del continente. Sólo cuando los indígenas han sido sometidos y prácticamente todo descubierto y se conoce que los brillos de riqueza fácil de las fuentes de El Dorado, las Siete Ciudades de Ébola, el Meta o la Fuente de la Eterna Juventud no son más que fantasías; comienza la verdadera organización de los territorios, actividad en la que tuvieron también parte muy destacada.

Los primeros canarios llegados al Nuevo Mundo, desde sus puestos como alguaciles, alcaldes o regidores, pero también al frente de obispados o como capitanes generales, e incluso como gobernadores de extensos territorios. Aunque en las relaciones de expedicionarios de los cuatro viajes de Colón no se consigna a ningún isleño expresamente, es muy posible que embarcaran algunos en su recalada en los puertos canarios. De hecho, el Diario de Colón del Padre de Las Casas detalla un episodio protagonizado en la isla de Guadalupe por un tal Juan Canario -probablemente un aborigen guanche– que casi muere a manos de una jefa tribal a la que intentaba capturar. Juan Canario se haría más tarde célebre en la conquista de Santo Domingo.

Alonso Fernández de Lugo

Alonso Fernández de Lugo

En las primeras expediciones, las de Yánez Pinzón a las costas de Brasil (1499), la de Ovando (1502) con sus 40 barcos y 2.500 hombres, o la de Ojeda a Tierra Firme (1509); debieron embarcar también numerosos canarios, porque tras las arribadas de Colón fue costumbre que las expediciones hicieran puerto en las Islas para proveerse de alimentos o para reparar.

En estos primeros años, como fue común en todas estas expediciones españolas, se enrolaron canarios de todas las condiciones sociales. Misioneros como el Padre Anchieta, que con sólo 17 años hizo las Américas, o nobles que habían intervenido en la conquista de Canarias, como los Lugo o los Peraza; o simples soldados o marineros, cruzaron el Atlántico en busca de fortuna. Una contribución que ha pasado al anonimato ensombrecida por las grandes gestas.

Estos canarios eran la primera o segunda generación de isleños nacidos en Canarias tras la conquista, hijos como eran de los primeros colonos españoles de las Islas. Sin embargo, el caso del Juan Canario colombino, no fue una excepción. Algunos aborígenes también hicieron las Américas.

El historiador argentino Raúl Molina, especializado en la colonización del Plata, asegura que en las primeras arribadas a la zona austral vinieron no pocos “guanches y mestizos”. Es un hecho, por otra parte, que el reyezuelo grancanario Bentaguayre, llamado tras su conversión al cristianismo Antón de la Sierra, vendió tierras para que sus dos hijos pudieran ir con el Adelantado Pedro Fernández de Lugo al Virreinato del Perú en 1534. Otro Antón, García Antón, había pasado a Venezuela en la expedición de Jerónimo Ortal (1520). Se le conocía como Antón ‘El Guanche’.

Aventureros

Uno de los isleños que tuvo una participación importante en los primeros años de la conquista fue Luis Perdomo Cebadilla, natural de Gran Canaria, que acompañó a Ponce de León en la colonización de Puerto Rico (1511). Sus proezas en aquella isla fueron cantadas por el escritor Juan de Castellanos en su ‘Elegía a los varones ilustres de Indias’. Dos años después de la expedición de Ponce de León, en 1513, otro canario, Francisco de Lucena, es uno de los 26 hombres que acompañan a Vasco Nuñez de Balboa en el descubrimiento del Mar del Sur, el Pacífico. La firma de Lucena aparece junto a la de 11 compañeros y la de Balboa, en el documento que testifica la toma de posesión de aquel mar para la Corona de Castilla.

En Venezuela, Martín Fernández de Quiñones conquistó Trujillo y el Valle de la Grita, en la zona continental. Por aquellos años, varios pilotos canarios, como Juan González y un Lanzarote remontan los ríos sudamericanos. El Orinoco, el primero, y el Paraguay, el segundo. Otros, como Miguel Alonso, que era dueño de dos naos, recorren el Caribe y el Golfo de Méjico; Antonio López lo hace en el Río de la Plata y Gonzalo Cabrera y Guillén de Castro van aún más lejos al hacerse expertos navegantes en la ruta a Filipinas, en el Pacífico.

De este modo, no extraña que, en 1525, un vecino de las Islas Luis de Aday, hiciera asientos en Tenerife y Gran Canaria con el que reunió un considerable número de aventureros para pasar a América. La emigración de los naturales de las Islas a la aventura americana se estaba convirtiendo en un hecho habitual.

En el extremo sur del continente, en Chile, murió el isleño Rafael Bencomo que había acompañado a Pedro de Valdivia hasta aquellas tierras. El isleño tuvo una muerte atroz en manos de los indios araucanos del caudillo Caupolicán. Más suerte tuvo el grancanario Juan de Aguilar, quién en 1573 obtuvo de Felipe II una cédula particular ‘para levantar gente de guerra’ con destino precisamente a Chile. Aguilar venció a los indios en Hualqui, Millaraque y en el Cerco de Arauco. En la Cuesta de Andalicán, bajo el mando del gobernador Rodrigo de Quiroga, volvió a repetir sus hazañas, al poner a los indios en fuga. Olvidadas las glorias pasadas, y, ya como caballero de la Orden de Cristo, Aguilar se asentó en Sevilla en 1594 dónde murió.

Facciones

Durante los primeros cincuenta años, la conquista de América se había realizado con mínimos costes para la Corona española, sobre todo gracias a la participación privada -los adelantados-. Sistema que sólo consiguió acrecentar la rivalidad entre los conquistadores y que, a la larga, aceleró el caos. Basta recordar los sueños de Lope de Aguirre para fundar su reino americano o las rivalidades entre Pizarro y Alvarado. Precisamente estas rencillas, que degeneraron en facciones, involucraron a algunos canarios que tuvieron que tomar partido por uno u otro.

Uno de ellos fue Baltasar Castilla, hijo del Conde de La Gomera, que murió en el garrote a manos de los pizarristas cuando huía de Cuzco. Castilla portaba en el pecho al ser detenido una relación completa de todos los alzados fieles a Pizarro.

Otro isleño, Francisco de Niebla, un tinerfeño nacido en 1520, pasó a las Indias con el adelantado Pedro Fernández de Lugo. En América, intervino en la conquista de Bogotá, marchando posteriormente a Perú, donde entró a las órdenes del virrey Blasco Nuñez de Vela. Perseguido por Gonzalo Pizarro cayó derrotado en la batalla de Añaquito (imagen de la entrada de este artículo).

Los de Pizarro lo condenaron a la horca, de la que se salvó gracias a la amistad que le unía a uno de los capitanes del caudillo extremeño. De todas formas, ya libre, acudió con Hurtado de Mendoza a la conquista de Chile (1557), donde moriría a manos de los indios.

Otro isleño más, Sebastián de Castilla, hermano de Baltasar, también entró en las conspiraciones. Castilla fue jefe de la sublevación de los Charcas contra el capitán Hinojosa. El canario que, como Lope de Aguirre, soñaba con ser rey del Perú, fue muerto por el hermano de Hinojosa.

El lagunero Francisco Bahamón de Lugo, que había pasado a América igualmente con Lugo, se enfrentó también a los pizarristas junto a un nutrido grupo de canarios reclutados en las Islas por el licenciado La Gasca. La Gasca había sido nombrado visitador en Perú para someter a los alzados de la rebelión de los conquistadores andinos. Reconocidos sus servicios a la Corona, Bahamón acabó sus días como capitán general de Cartagena de Indias, ciudad en la que murió (1574), mientras la defendía del corsario inglés Francis Drake.

Los canarios tomaron parte activa en estas guerras civiles americanas, no sólo como capitanes, sino como simples soldados, hasta el punto de que se ganaron mala fama como instigadores. Hacia 1540, el Consejo de Indias advierte a un visitador del Virreinato del Perú que no consintiese “el tránsito de gente alguna de Canarias sin expresa licencia”. Medida que no sirvió de nada, el número de canarios atraídos por la empresa americana no sólo no bajó, sino que se incrementó.

El país del Meta

La costa de Paria y el río Meta, El Dorado de Oriente, en lo que hoy es Venezuela, excitó los sueños de riqueza de muchos exploradores en las décadas de 1520 y 1530. Más aún, cuando se comprobó que Perú no era El Dorado. Hasta allí llegaron los hermanos González de Silva, Gaspar, Bartolomé y Juan, todos nacidos en Tenerife. Los tres, acompañados del isleño Alonso de Herrera, reclutaron a doscientos isleños que se unieron a la expedición de Diego de Ordaz a la costa de Paria y el Orinoco.

Gaspar González de Silva incorporó a la flota un galeón y una caravela de su propiedad. Sin embargo, las desavenencias surgidas en el seno de la armada acabaron con la sentencia de muerte de los tres González de Silva (1531). Gaspar fue enterrado por su amante, Constanza de León, en la isla de Perataure, actual promontorio de Pedernales, al norte del delta del Orinoco.

Otro Gaspar tinerfeño, Gaspar Santa Fe, fue soldado en una segunda expedición a Paria, la de Jerónimo Ortal (1534). Sus sonadas aventuras fueron cantadas por los poetas de su tiempo. Más al sur, Chile y el territorio del Plata, constituyeron durante muchos años una frontera atrayente. El canario Pedro Luján y Lugo se unió a la expedición que Pedro de Mendoza condujo al río de La Plata. Luján fue muerto por los indios muy cerca de donde hoy se levanta la capital de Argentina (1536).

Su nombre se ha perpetuado en la denominación de un río y una población cercanos, e incluso en la advocación de la Virgen, de Luján, patrona de Argentina. Un hijo de Pedro Luján, Jorge de Luján, estuvo presente en la fundación de Nuestra Señora del Buen Aire, futura Buenos Aires. Habría otras fundaciones estrictamente canarias, en el Nuevo Mundo, a lo largo de los siglos siguientes; en el siglo XVI la gesta de los canarios en América no había hecho más que empezar.

La aventura de los Lugo

La mayor aventura conquistadora protagonizada por los isleños en América se desarrolló en la región de Esmeraldas, en la actual Colombia. Pedro Fernández de Lugo salió de Tenerife en 1535, según las fuentes, con 800 ó 1.200 hombres y 18 barcos, con la intención de encontrar las riquezas de El Dorado.

Pedro Fernández de Lugo

Pedro Fernández de Lugo

Las crónicas detallan el jolgorio con el que fue recibida la hueste en la recién fundada Santa Marta, pertrechada como iba para una conquista más propia del escenario de las guerras itálicas que para la pelea contra los indígenas en la selva. La absurda indumentaria y la actitud de aquellos expedicionarios fue una evidencia de lo que les esperaba. Tras un primer fracaso, el hijo del Adelantado, Alonso Luis de Lugo, consiguió hacerse con un botín de 15.000 pesos, que no repartió con sus compañeros de aventura, huyendo con él a España. Su padre , que llegó a llamarlo ladrón, tuvo que vender hasta sus tapicerías para hacer frente a los deudas de la empresa.

Mientras tanto, uno de los lugartenientes de la expedición, Gonzalo Jiménez de Quesada, partió por su cuenta hacia las fuentes del río Magdalena en busca de El Dorado con desigual fortuna. Para 1537 sólo quedaban 166 hombres hambrientos del contingente que había llegado a Santa Marta con el Adelantado, los demás habían muerto o habían desertado al Perú, que por aquellos años ofrecía mejores perspectivas de riqueza.

No obstante, en los tres años que duró la exploración, los expedicionarios encontraron riqueza en las esmeraldas y el oro de la región habitada por los indios chibchas, lo suficiente como para despertar la codicia de Jiménez de Quesada, que quiso pactar su nombramiento como gobernador de aquellas tierras de espalda a los Lugo. Algo que conseguiría mucho más tarde cuando en 1547 se le nombró mariscal del Nuevo Reino de Granada. Alonso Luis de Lugo, a la muerte de su padre, encontraría pocos alicientes a aquella aventura, abandonando definitivamente América.

Murió años más tarde en Gante (hoy Bélgica), donde se encuentra enterrado todavía. En América quedaron varias poblaciones fundadas por los canarios, como Nueva Tenerife, levantada en el curso bajo del río Magdalena, y famosa por haber pernoctado en ella Simón Bolívar durante la sublevación colombiana; o Las Palmas, levantada muy cerca, frente a la anterior. Trozos de historia canaria repartidos por los páramos americanos.

Cargos canarios

Antes de concluirse la primera y febril etapa de la conquista americana, muchos canarios que habían participado en ella, o que se habían incorporado inmediatamente después, accedieron durante el siglo XVI a puestos de responsabilidad en la administración colonial de las Indias. Éstos son algunos de los más destacados:

  • Vicente Peraza. Fraile dominico. Obispo del Darién (hoy Panamá).
  • Antonio de Chávez. Gobernador de Cuba (1547-1550). Acompañó a Pizarro y mejoró la condición de los esclavos.
  • Adriano de Padilla y Zerpa. Gobernador de Nueva Andalucía (1576).
  • Luis López de Azoca y de Nava. Tinerfeño. Teniente general de Chile (1584).
  • Guillén de Las Casas. Gobernador del Yucatán (actualmente Méjico).
  • Juan de Aguirre. Gobernador de Tucumán (hoy Argentina).
  • Francisco de Vera. Presidente de la Audiencia de Santo Domingo.
  • Jerónimo Lebrón. Gobernador de Santa Marta.
  • Pedro Fernández de Lugo y Alonso Luis de Lugo. Gobernadores y Adelantado del Reino de Nueva Granada (1535-1540).
  • Francisco de Bahamón. Gobernador de Puerto Rico y de Cartagena de Indias.
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About Sergio Suárez Benítez (102 Articles)
Periodista, curioso empedernido, interesado con intereses que alimentan el espíritu y un enamorado de las Islas Canarias, mi hogar y el lugar de mis mejores sueños.
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