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Domos sálicos de La Gomera: roques de corazón blanco

La isla de La Gomera fue la última del Archipiélago canario en contar con un aeropuerto. Su accidentada geografía retrasó el desarrollo turístico durante décadas. Esa misma geografía que distanciaba a gentes y a pueblos, mantuvo vivo el silbo gomero como lenguaje original. Pero esa misma geografía ofrece hitos geológicos y paisajísticos igual de originales. Los domos sálicos de La Gomera son más de una treintena de roques surgidos de una particular actividad volcánica basada en el blanco sílice. Y como hitos destacados en el paisaje, pueden ser un pretexto para conocer La Gomera de otra manera. Paso a paso. Roques con corazón el blanco.

La Gomera no ha tenido erupciones volcánicas cuaternarias recientes como el resto de las Islas, sus últimos volcanes se apagaron hace más de dos millones de años en el Plioceno, en plena era cenozoica. Así, sin nuevos aportes de materiales, su territorio ha sido afectado por la erosión durante un periodo de tiempo sensiblemente más largo. Algo que salta a la vista sólo con observar su accidentada orografía tachonada de crestas y de valles profundos. Sobre los basaltos más antiguos (complejo basal) se han superpuesto otras series basálticas, como las denominadas ‘horizontales’, o las ‘subrecientes’, aún más modernas. Atravesando todos esos materiales, surgió en diferentes épocas y como consecuencia de la actividad volcánica, una serie completa de pitones pétreos, conocidos vulgarmente como roques. Unas rocas, con nombre propio, cuya imagen forma parte del paisaje, pero también del tópico turístico.

Los domos, de naturaleza única o alcalina, se producen generalmente cuando algunos tipos de lavas pastosas y viscosas (ácidas) se petrifican en el mismo conducto de emisión volcánico (chimenea), aún antes de llegar a la superficie. El desmantelamiento por erosión de los materiales menos consistentes que envolvían al conducto solidificado con frecuencia ha dejado al aire a estos pitones basálticos.

Los domos sálicos de La Gomera más grandes, o si se prefiere, los más complejos, son los domos-colada. Estos pitones se forman cuando la expulsión de lava ha sido tan abundante como para formar un domo y una lengua de lava asociada a él, no muy extensa, pero sí evidente. En la configuración de estas coladas influyen dos circunstancias decisivas. En primer lugar, la pendiente del terreno, que facilita la extensión del derrame. Esto resulta particularmente evidente en cada uno de los domos-colada gomeros, todos afloraron en zonas de fuerte desnivel. En segundo lugar, este tipo de domos suele estar formado, a diferencia de los comunes, por fonolitas nefelínicas, rocas de origen volcánico de carácter básico, es decir muy líquidas, algo que también explica la aparición de las lenguas de lava. Así ocurrió con los pitones de los Riscos de Cuevas Blancas, el Roque de Aluce y el Roque de Bartos.

Los Órganos de La Gomera

Los Órganos de La Gomera, vista desde el mar.

El más representativo de este grupo tal vez sea el de Aluce, porque apenas ha sido erosionado. El domo afloró sobre un cono volcánico anterior (basaltos subrecientes). Desde el cono se extendió en dirección este una gruesa colada de superficie columnar y en lajas, que hoy está unida lateralmente al domo por una banda estrecha con forma de farallón. En la base del domo hay una una capa de toba, probablemente anterior a la emisión de lava. Los otros dos domos-colada, el de los Riscos de Cuevas Blancas y el Roque de Bartos, tienen un interés doble, en ambos casos la erosión ha sacado a la luz partes profundas del conducto de emisión. En las zonas más erosionadas el conducto tiene forma de dique, una pared de grandes dimensiones que se va ensanchando hacia arriba hasta terminar en el domo.

Otros domos-colada gomeros, como el Roque de la Cueva del Cardón y el Roque de Acanabre, tienen en común presentar un pitón alargado de pequeño tamaño, pero con una colada muy grande. El primero ha sufrido tanta erosión que de la colada apenas quedan unos pocos tramos sobre el Lomo del Joradillo. Por su parte, El Paso, cuyo centro de emisión es el Roque de Acanabre, situado sobre el primero, tiene 100 metros de altura con una palpable disposición columnar.

Los cúmulo-domos

Los cúmulo-domos se caracterizan porque la lava expulsada en la erupción se acumula sobre el conducto de salida, ocupando una superficie reducida y sin que apenas se produzcan desbordamientos laterales. Los cúmulo-domos suelen presentar edificios de pequeño tamaño, vagamente circulares u ovalados, achaparrados, con una altura siempre inferior al diámetro. En La Gomera, hay ocho domos que presentan estas características, de los que sólo trs las conservan de forma definida –Fortaleza de Chipude, Roque Blanco y Los Órganos– el resto muestra en su estructura un acusado grado de desmantelación.

La Fortaleza de Chipude es un ejemplo claro de cúmulo-domo. A su figura plana, originada por lavas muy espesas, se une una configuración con aspecto de bulbo de cebolla, como queda patente gracias al corte abierto en la fachada este, que permite observar su interior. Su estructura interna está compuesta por capas concéntricas paralelas y verticales pero fracturadas, como corresponde a una erupción que expulsó sus materiales a borbotones en un periodo de tiempo relativamente dilatado.

El Roque Blanco, por su parte, es un domo que presenta también una escasa altura, aunque alargada en sentido noroeste-sureste. El color blanco está motivado por la existencia de traquitas porfídicas en su composición, de tal forma que se pueden distinguir con claridad numerosas placas de feldespato a lo largo de su superficie. En la cara noroeste, la más alta, el Roque Blanco está rodeado por una brecha por la que fueron expulsados los materiales. Por último, el Roque de los Órganos destaca por su acusada disposición en columnas, una cavidad que no es más que el mismo interior del domo, partido por el desplome de la cubierta anterior gracias a la acción del mar.

El resto de los cúmulo-domos, los más alterados, no presentan características acusadas, como la Montaña de La Zarza o el Alto de Cherelepín, ocultos bajo el manto verde de la masa boscosa. El Pico del Plan y la Montaña de la Zarza están formados por traquíticas de color gris, como el Roque de los Madroñeros, de estructura concéntrica o el afloramiento de La Cantera, al sur, afectado en gran medida por la erosión marina.

Los domos más espectaculares tal vez sean los del tipo de ‘aguja’, que corresponden también a las formaciones más representativas del paisaje gomero: Los roques de Ojila, La Zarcita, Agando y Las Lajas. Todas estas estructuras volcánicas de origen traquítico (rocas alcalinas) afloran por entre basaltos antiguos situados en el área central de la Isla, en un espacio muy reducido de apenas 1,5 kilómetros cuadrados. La más conocida de estas agujas es el Roque de Agando, que se sitúa en el extremo sur del grupo, en lo alto del caserío de Benchijigua. La cara norte está rodeada por una brecha, justo en el punto en el que su estructura entra en contacto con los basaltos; por su parte, la grieta por el lado sur ha desaparecido oculta por los restos demolidos del propio edificio volcánico.

El Roque de Agando tiene como principal característica la presencia muy definida de dos tipos de fracturas, muy evidentes a la vista: el concéntrico y el radial. Al norte de la aguja de Agando, se ubican los otros tres roques, muy similares al primero. Los de Las Lajas y La Zarcita tienen la particularidad de presentar fracturas muy marcadas, el de Ojila, es más achaparrado, lo que le confiere un aspecto a medio camino entre un cúmulo-domo y una aguja.

Roque Cano

Roque Cano

Otro domo de aguja, casi tan conocido como los del grupo anterior, es el de Cano, en Vallehermoso. El Cano es sumamente alargado y presenta paredes muy verticales formadas por fonolitas nefelínicas, como el Roque Blanco, lo que le da como a aquél un suave aspecto blanco. Su altura es de 200 metros, presentando una capa externa uniforme de cuatro metros de espesor, como demuestran algunos derrumbes, También son domos de aguja los traquibasálticos de El Rejo y Los Risquitos, o el Roque de Teremoche, situado al este de la Fortaleza de Chipude. El Roque de Imada es posiblemente el domo de aguja con la estructura más compleja de todos los que se alzan en la Isla.

Destaca en particular la misma aguja del domo y el grupo de cuatro coladas situadas al sur, en el lugar conocido como Casanueva, cuya composición es idéntica al del roque. El Roque de Imada siguió un ciclo eruptivo con etapas bien definidas. En primer lugar se abrió una boca efusiva por la que se arrojó abundante material Fragmentario, a continuación fluyó lava muy líquida que formó coladas como la de Casa Nueva, por último nuevas aportaciones de lava viscosa crearon el domo, la aguja surgió cuando los gases empujaron hacia arriba los último materiales hasta dar la forma actual del roque.

Anillo de lava

Sobre el Barranco de Benchijigua, existe un tipo de domo con características únicas. Únicas por la forma, pero también porque sólo existe en La Gomera un afloramiento de estas características. Se trata de un roque cuya porción central está hundida de tal forma que sus paredes exteriores se encuentran a un nivel más alto. La formación de este domo siguió las pautas de un cúmulo-domo, es decir, se produjo una gran acumulación de lavas espesas y viscosas sobre la parte más alta del conducto de emisión, sin embargo en algún momento de la erupción se produjo una gran fractura sobre el cuerpo del domo en formación. Por esa hendidura salieron bruscamente los gases a presión que levantaban la estructura, hundiéndose de golpe toda la parte central. El colapso del techo de la cámara hizo que el magma se desbordara por los extremos, creando la figura de anillo que hoy presenta.

Los últimos domos gomeros son volcanes situados en el sur de la Isla. El de la Punta del Becerro es un volcán enterrado en el que la erosión del mar ha descubierto su estructura interna, pudiéndose observar como el material que forma el conducto de emisión se extiende a ambos lados de él, dando lugar a una colada que queda intercalada entre los materiales del cono.

La Caldera, por su parte, es un volcán muy alterado, que no obstante conserva en su parte alta la forma de herradura del primitivo edificio. Debajo de algunos materiales sueltos aflora una colada en dirección al mar. La erosión marina ha puesto al descubierto la chimenea que sirvió de conducto de salida a estos materiales, que forma hoy una pared vertical en dirección norte-sur de unos seis metros de altura. Es el esqueleto del volcán.

Falsos pitones de los domos sálicos de La Gomera

Existe un tipo de domos o pitones sálicos que no pueden considerarse propiamente como una extrusión (emisión de lava). Son los llamados criptodomos. Se trata de abombamientos del terreno con forma ovalada de unos 1.000 metros de largo por 800 de ancho y una altura que fluctúa entre los 150 y 200 metros sobre la base en la que se alzan. Estas formaciones geológicas se caracterizan por una ausencia de ruptura de la superficie superior. La lava acaba petrificándose bajo ella. En La Gomera se pueden encontrar dos de estos criptodomos: El del Lomo de Majona y el afloramiento del Roque Magro, ambos en el municipio de San Sebastián de La Gomera.

El domo del Lomo de Majona tiene unos 1.100 metros de largo, 500 de ancho y aproximadamente 200 de altura en la porción más erosionada. El afloramiento ocupa un espacio de terreno que va desde la ladera izquierda del Barranco de Ávalo, en su cabecera, hasta el Lomo de Majona. La emisión del Roque Magro, también llamado Ancón de Minguama, se extiende, por su parte, desde la ladera izquierda del barranco de La Guancha hasta la del mismo lado del Barranco del Negro. Ambos son muy parecidos y podría plantearse la duda sobre si realmente son domos que no llegaron a romper. El tiempo pasado y la erosión han podido desdibujar los edificios hasta hacer sus características, como ocurre con éstos, poco reconocibles.

Aún hay en la Isla algunos domos sálicos, incluidos por algunos autores, cuya formación, no obstante, es difícil de precisar. Esto ocurre con la Montaña de El Calvario, situada al sur de Alajeró. El edificio volcánico circular presenta un alargamiento hacia el norte. El domo está formado por el apilamiento de coladas muy viscosas que debieron salir a la superficie a borbotones y que han sido muy erosionadas, sobre todo en el lado sur. Otros tres posibles domos se encuentran situados al este de El Calvario: Los roques de Targa, Redondo y el de los Moros. Todos son traquíticos, presentando un ligero aspecto de domo o de colada.

Domos sálicos de La Gomera

Guía práctica de los domos sálicos de La Gomera

Datos generales de los domos sálicos de La Gomera

Las formaciones de domos sálicos son frecuentes en la mayoría de las islas del Archipiélago y han sido estudiadas con detalle. En La Gomera, estos afloramientos -32 formaciones en total- tienen la particularidad de reunir en pocos kilómetros cuadrados prácticamente todas las variedades descritas en la literatura volcanológica. 25 de estos domos se encuentran, totalmente o en parte, dentro de los límites del Parque Nacional de Garajonay, los parajes o los parques naturales gomeros. El resto: El domo anular de Benchijigua, El Calvario de Alajeró, Los Risquitos, los roques de Targa, Casanueva, Imada o el de los Moros, no están protegidos.

Rutas por los domos sálicos de La Gomera

Acercarse a los domos sálicos gomeros y descubrir sus impresionantes estructuras, es una forma de conocer el paisaje de la Isla. La disposición de estos roques por toda la geografia insular, permite trazar varias rutas. Panorámicas unas, para realizarlas en coche; cortas y en detalle, las otras, para hacerlas a pie.

Itinerarios por carretera

  • Ruta 1. San Sebastián-San Sebastián, por Vallehermoso, Agulo y Hermigua. (107 km.). Recorrido panorámico siguiendo los domos sálicos del centro y norte de la Isla. Impresionantes miradores. (Ver mapa).
  • Ruta 2. Playa de Santiago-Chipude (20 km.). Itinerario por algunos de los roques del sur de La Gomera (ver mapa).

Recorridos a pie

  • Ruta 3. San Sebastián de La Gomera-Roque de Aluce (2 horas/5 kms, ida). Dificultad: Ninguna. Se trata de seguir la carretera que va en dirección a la zona (ver mapa).
  • Ruta 4. Cruce de carretera a Hermigua-Riscos de Cuevas Blancas. (1.30 horas/4 km, ida). Dificultad: Ninguna. Se trata de seguir la carretera que va en dirección a la zona (ver mapa).
  • Ruta 5. San Sebastián-Risco Grande. (1.30 horas/4 km, ida). Dificultad: Ninguna. Se trata de llegar a la base del Risco Grande (281 m.) y Roque Bartos siguiendo la carretera que sube por la ribera sur del Barranco de la Villa hasta el Embalse del Llano de la Villa. Siempre existe la posibilidad de subir hasta ellos por alguno de los senderos que salen a la izquierda.
  • Ruta 6. Alajeró-Punta del Becerro (2 horas/5 km, ida). Dificultad: Poca. El itinerario parte del pueblo de Alajeró por un sendero en bajada que sigue la dirección sur y deja a la derecha El Calvario y el Roque Becerro. Es fácil confundir la senda. El edificio volcánico está en la línea de costa parcialmente destruido por la acción humana.
  • Ruta 7. Alajeró-El Calvario. (1 hora/1 km, ida). Dificultad: Poca. Se trata de subir hasta la cima del domo de El Calvario por el camino que lleva al santuario. No dejes de observar la calidad de las coladas superpuestas.
  • Ruta 8. Alajeró-La Caldera y La Cantera (2 horas/5 km. aprox, ida). Dificultad: Ninguna. Desde el bar situado a la izquierda de la calle que conduce a la plaza de la iglesia, parte un sendero que une el pueblo con el caserío abandonado de Quise. Una bifurcación cerca de las casas lleva a La Cantera y su playa (el de la derecha) y a La Caldera (el de la izquierda).
  • Ruta 9. Chorros de Epina-Roque de Los Órganos (4 horas/8 km, ida). Dificultad: Poca. la ruta parte del bar-restaurante ‘Chorros de Epina‘ y conduce hasta el Roque de Los Órganos. La formación geológica propiamente dicha de Los Órganos se ve con dificultad desde arriba. Ojo a los desprendimientos.
  • Ruta 10. Chipude-Base de la Fortaleza. (30 minutos/1 km, ida). Dificultad: Ninguna. Se trata de seguir la carretera asfaltada hasta el caserío de Pavón que descansa sobre el domo. Es posible dar la vuelta completa a la Fortaleza siguiendo algunos senderos. Ojo a los desprendimientos de lajas.
  • Ruta 11. Caserío de El Cabo-Los Risquitos. (1.30 horas/2 km, ida). Dificultad: Poca. Desde el caserío de El Cabo parten varios senderos que conducen a la base de Los Risquitos.

Qué ver también en los domos sálicos de La Gomera

Los domos sálicos de La Gomera reúnen, sobre ellos y a sus pies, especies vegetales de gran interés. Descubrirlas es otro aliciente de estos roques gomeros. Así, el Roque de Agando agrupa en sus laderas pinos canarios, sabinas, sauces, codesos, morgallanas, ortigones de los montes o tajastes, por citar sólo algunas especies. Otros, como el roque anular de Benchijigua, acoge algunos raros barbuzanos y los de Los Órganos vistosas siemprevivas.

Dónde dormir en La Gomera

Clica en el enlace para acceder a una relación bien seleccionada de alojamientos para hacer senderismo en La Gomera. Tu experiencia natural en la isla de La Gomera en otro nivel.

Más información

  • BRAVO, Telesforo (1964): ‘Estudio geológico y petrográfico de la isla de la Gomera’. Estudios Geológicos, nº. 20. Madrid.
  • CENDRERO, A. (1967): ‘Nota previa sobre la geología del complejo basal de la isla de la Gomera (Canarias)’. Estudios Geológicos, no. 23. Madrid.

 

Localización de los domos sálicos de la isla de La Gomera

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