Anuncios
No te lo puedes perder

Isla de Lobos: al final de la escalera

Separada de Fuerteventura por un estrecho de apenas 1.800 metros, la Isla de Lobos no es más que una proyección de la costa majorera en el mar. Debe su nombre al hecho singular de haber sido hasta el siglo XVI lugar de reunión de lobos marinos; y, su origen, a la existencia de una gran caldera y varios conos menores, cuyas lavas extendieron su superficie hasta los límites actuales. Y es que sus volcanes son el último peldaño de una larguísima escalera formada por los conos del Malpaís de Bayuyo, que, desde Montaña Colorada, al norte de Lajares, se orienta en dirección al islote.

La Isla de Lobos ocupa una superficie de unos 6 kilómetros cuadrados sobre la fachada costera de la isla de Fuerteventura. Su origen hay que buscarlo en la actividad eruptiva desarrollada básicamente por los conos volcánicos situados en su extremo noreste y, en particular, por las emisiones de la Caldera de Lobos. Un aparato volcánico que, por su estado de conservación, los expertos encuadran entre algunas erupciones como por ejemplo la de la Caldera de Jacomar, hace 51.000 años y uno de los periodos de subida del nivel del mar aproximadamente 30.000 años atrás.

La Isla de Lobos a vista de pájaro.

La Isla de Lobos desde el cielo.

La actividad volcánica en la Isla de Lobos no se generó de forma aislada. Si se observa con detenimiento un mapa geológico de Fuerteventura, no es difícil encontrar a simple vista una relación entre los volcanes del Malpaís del Norte y La Caldera.

Todos parecen sucederse a lo largo de una línea imaginaria que va desde Montaña Colorada, al norte de Lajares, hasta el último volcán de una línea de conos cuaternarios, los denominados de la Serie IV de Fuerteventura, además de los de Jacomar y Pájara y los del Malpaís del Norte (de Bayuyo), de los de Gairía y del Malpaís Grande. Pero más antiguos que el de Las Arenas, situado al norte de La Oliva.

Las lavas y los materiales volátiles de La Caldera serían las responsables de una buena parte de la superficie del islote. Pero no toda. Sobre Ia llanura árida de la isla se ordenan también decenas de pequeños hornitos (diminutos salideros de lava), que contribuyeron conjuntamente, aunque en una escala menor, a extender la superficie insular y a crear algunos pequeños espacios naturalcs. En términos generales, y desde el punto de vista geológico, el islote se puede dividir en dos sectores. Por un lado, el sector noroeste que abarca los edificios volcánicos de La Caldera y los restos que forman la Playa del Sobrado.

Y, por otro lado, los pequeños hornos asociados a la erupción sobre la fachada oriental. En el citado sector noroeste se reconocen hasta tres centros de emisiones que siguen idéntica alineación, probablemente sobre una misma grieta del terreno. El mejor definido por volumen y tamaño es la Montaña de La Caldera (127 m.). Se trata de lo que queda de un gran cono de escorias de diferentes tamaños, cuya parte noroeste ha desaparecido por efecto de la erosión del oleaje marino. La Caldera debió seguir un esquema de erupción estromboliano con la conjunción de procesos gaseosos unidos a fases fuertemente explosivas. Ejemplo de esta violencia es el tamaño de la montaña y la amplia distribución de escorias arrojadas que cubren una franja de terreno hacia el sureste del islote.

Vista de La Caldera de Lobos desde la costa de Fuerteventura

Vista del Islote de Lobos desde la costa de Fuerteventura

Pero también las dimensiones del comienzo de la colada (lengua de lava) que en la base de La Caldera tiene una altura de diez metros.

En la vertiente de la Montaña de La Caldera, se pueden ver todavía trazas de un segundo volcán del que únicamente se conserva un arco de 50 metros sobre la misma Playa del Sobrado. El Roque del Cercado y la playa es todo lo que queda de aparato erosionado igualmente por el mar.

El último de los grandes edificios volcánicos del islote es un pequeño salidero situado entre ambos conos en la zona denominada Morros de la Pila. Tanto este aparato como los dos anteriores arrojaron sus lavas sobre una línea que se orienta desde el noreste hasta la costa sureste, uno de los puntos donde se concentran los pequeños hornos. La extensión de este campo de lavas o malpaís debió ser mayor. La acumulación de arcillas y los mismos productos volcánicos emitidos por los hornos, sin duda, han ocultado parte de su superficie original.

Hornos

En el Islote de Lobos, se han encontrado 102 pequeños salideros de lava que siguen unos modelos bastante variados. Algunos se encuentran prácticamente fuera de la isla y son visibles en los periodos de bajamar, pero todos se distribuyen sin concierto sobre la banda oriental de la isla. La mayor parte son redondos y terminados en punta, aunque también los hay de aspecto elíptico y culminación alomada. Raramente superan los veinte metros de altura. Sólo seis consiguen alcanzar y superar esta cota. Uno, el Morro de la Morada, con 50 metros, es el mayor de la Isla de Lobos.

Un pequeño aparato eruptivo, un hornito de Lobos

Uno de los hornitos de la Isla de Lobos.

Pero la singularidad de los hornos de la Isla de Lobos no está ni en su número, ni en su forma, ni en sus dimensiones. Lo que más llama la atención es su origen, muy distinto de los hornos más comunes en Canarias.

Los hornos del Archipiélago canario surgen como consecuencia de la acumulación de lava sobre una grieta abierta en el terreno, de ahí que sean conocidos como ‘hornitos de raíz‘.

Pero, en el caso de la Isla de Lobos, los hornos se distribuyen tan caóticamente sin seguir aparentemente alineación alguna sobre grietas que es imposible creer que se hayan podido generar del mismo modo. Los hornos de Lobos, por el paisaje y por las formas geológicas que nos han llegado, debieron tener un nacimiento original. Tan original como para emparentarlos con una variedad de hornos comunes de algunas zonas de Islandia (lago Mytvain). Como los de aquella isla, los de Lobos debieron originarse sobre una superficie húmeda, posiblemente encharcada y más baja que la plataforma actual del islote. Estas superficies de agua marina no debieron ser muy diferentes de las que hoy se extienden en torno a Las Lagunillas o el faro de Punta Martino.

Cuando las lenguas de lava muy líquidas provenientes de los volcanes mayores se encontraron con el agua, se desencadenaron sucesivas acumulaciones de gases que rompieron de forma arbitraria la superficie magmática ya parcialmente encostrada. Los gases expulsaron las escorias hacia arriba como surtidores, acumulándolas alrededor de un mismo punto y creando los hornos que fueron ganando altura por apilamiento de escorias. El hecho de que las escorias estuvieran parcialmente solidificadas explica la fuerte pendiente de algunos hornos y las rugosidades de sus superficies, cubiertas, en muchos casos, por materiales gruesos.

Casas del Puertito de Lobos

Las Casas del Puertito en la Isla de Lobos.

El resto de la Isla de Lobos, las partes que no están cubiertas por los hornos, los grandes aparatos volcánicos y el malpaís: aparece cubierta por un jable de arena blanquecina y fina formado tras las erupciones y contemporáneo del vecino Jable de Corralejo.

Esta acumulación arenosa es de probable origen eólico y del periodo holoceno, etapa comprendida entre los 26.000 años hasta la actualidad. Un dato que corrobora el origen eólico de esta superficie es su orientación hacia el norte de donde procedían y proceden los vientos alisios.

Unos elementos del paisaje tan singulares como el mismo origen del islote que fue refugio de lobos marinos, de piratas, de contrabandistas y hasta la localización de una factoría romana.

Variedad vegetal en la Isla de Lobos

Entre las singularidades de la Isla de Lobos está la considerable variedad de especies vegetales. En sus 6 kilómetros cuadrados, se pueden encontrar hasta 130 diferentes, entre las endémicas y las introducidas por el hombre. En parte, esto es debido a la circulación de los vientos dominantes y a la humedad que transportan, pero también a un curioso aprovechamiento de los recursos hídricos por parte de cada una de las plantas que se extienden sobre la superficie del islote.

Al ser un malpaís basáltico muy permeable, el único medio de aprovechar el líquido proveniente de la lluvia es sacar rendimiento a las escorrentías y a las aguas que constituyen un nivel freático marino muy cercano a una superficie, por otra parte, muy llana. El grado de salinidad del suelo, la existencia de amplios arenales y las superficies rocosas recrean varios biotopos (diminutos ecosistemas). En líneas generales, atendiendo a las características del terreno y a su cubierta vegetal, la isla se puede subdividir en cuatro porciones simétricas: noroeste, noreste, sureste y suroeste.

Saladares en la zona de Las Lagunillas.

Saladares de Las Lagunillas.

La fracción noroeste está ocupada por los grandes volcanes. Sobre las escorias de la Montaña de La Caldera se arremolinan tabaibas dulces, matamoros, barrilla, entre otras, que aumentan su concentración en las partes más bajas.

La porción oeste, la de los derrubios de la Caldera, contrasta con la este, y, sobre todo, en las partes más altas, por encima de los cien metros, donde crecen los líquenes que reciben la humedad transportada por el viento.

Al sur de esta zona, en el suroreste de la isla, se extiende un tramo que va desde los grandes conos hasta el puerto y que es conocido como Las Hoyas. Estas hondonadas facilitan la concentración de agua durante las lluvias, lo que permite la existencia de una flora exclusiva en la que están presentes tabaibas dulces y amargas, aulagas, barrillas y matamoros. La porción sureste es una zona que abarca parte de la totalidad de los hornos del islote y la extensión de saladares. Allí se encuentran, atendiendo al grado de salinidad del terreno, uvillas, una variedad de espino, saladillos y otras especies en distinta proporción y distribución sobre el terreno.

Pista de tierra en el Islote de Lobos

Camino de tierra en la Isla de Lobos

La última zona es la de los arenales, en el noreste insular. En ese espacio, entre la arcilla y los limos conviven las lenguas de pájaro, la plantago coronopus, una variedad de sapera. Más al norte, en los arenales, se puede ver también aulagas y uvillas que son representativas del espacio.

Por lo que se refiere a la fauna, ésta es, a diferencia de la vegetación, poco abundante y variada. Entre las aves, se puede citar al pardillo, al caminero, al cernícalo, al alcaudón o las especies marinas, como la gaviota argéntea o la pardela cenicienta siempre amenazada en sus lugares de anidamiento.

Además de la musaraña canaria o del lagarto de Haría, otras especies domésticas como el conejo o el gato se erigen como enemigos y competidores para la flora y la fauna originarias, afectada y muy sensible por las condiciones de aislamiento.

Ruta paso a paso

Teniendo en cuenta la descripción de los paisajes geológicos y vegetales recogida en el texto, cualquier recorrido por este interesante entorno puede ser igualmente válido. Y más en un espacio tan reducido como el de este islote. Sin embargo, el seguimiento de un itinerario que recorra todo el perímetro de la isla y atraviese los biotopos es, sin duda, el más completo. Son siete kilómetros por sendero, con partida en las Casas del Puertito y llegada al mismo lugar.

Sendero marcado en el Islote de Lobos.

Sendero en la Isla de Lobos.

En el lugar de salida y la primera parada es un punto situado a escasos metros al sur de las casas, en el camino que lleva a la Playa de la Galera (1) (*). Toda esta zona está ocupada por las coladas vertidas por los grandes edificios volcánicos y tacho nada por más de una veintena de hornitos a ambos lados del sendero. La siguiente parada es la misma Playa de la Galera (2).

Las arenas litorales holocenas y las hoyas cubren una buena parte del malpaís. Las hoyas no son otra cosa que nebkas, pequeñas vaguadas y montículos donde la arena ha sido retenida de la acción del viento por la vegetación. Unos metros por delante se llega a las faldas de La Caldera (3), justo en el lugar donde se amontonan los materiales más grandes del malpaís.

Los siguientes puntos de interés son el pequeño cono situado entre las calderas y el edificio del cono norte (4). Entre ellos, hay una vaguada llena de limos y arcillas. 400 metros más adelante se abre otro espacio de hoyas entre el jable y los primeros hornos del norte del islote (5). Ya en el montículo del faro (6), se puede ver a su espalda la primera laguna de agua salada del recorrido. De regreso a las Casas del Puertito, hay que atravesar una serie completa de hornitos (7).

En particular, el situado a 700 metros al sur del faro, el mayor del islote con 50 metros (Morro Colorado). La última parada es en la zona de Las Lagunillas (8), a las que precede una zona baja con sedimentos entre hornos. Los últimos salideros de lava de la ruta se sitúan al noroeste de las casas, actualmente muy degradados por la acción del hombre.

(*) Los números de una cifra entre paréntesis que aparecen en el texto se refieren a la localización de las paradas de la ruta que están comentadas en el apartado ‘Ruta paso a paso’.

Mapa de la Isla de Lobos

Guía práctica en la Isla de Lobos

Breve descripción general de la Isla de Lobos

El Islote de Lobos está situado al noreste de la isla de Fuerteventura, a 1.800 metros de la costa de Corralejo. Tiene una extensión de unos 6 kilómetros cuadrados y una forma vagamente triangular. Su máxima elevación es la Montaña de La Caldera (127 metros), uno de los tres grandes volcanes que dieron lugar a su superficie de malpaís tachonada por un centenar de pequeños salideros de lava (hornos). Su vegetación está formada por pequeños arbustos con gran tolerancia a la concentración de sal. El islote, ubicado en el término municipal de La Oliva, fue declarado en 1982 espacio natural protegido con las cercanas Dunas de Corralejo. Hoy bajo la denominación exclusiva de Parque Natural del Islote de Lobos.

Cómo ir a la Isla de Lobos

Desde el Muelle Viejo de Corralejo, parte todos los días una embarcación que realiza en enlace marítimo con la Isla de Lobos. Salidas a las 10.00 horas y regreso a las 17.00 horas. Telf: +34 928 535 339.

Ruta

Casas del Puertillo-Casas del Puertillo. 7 kilómetros/2,30 horas, ida y vuelta. Dificultad: ninguna. Ver la descripción del recorrido en el apartado ‘Ruta paso a paso’.

Qué ver también en la Isla de Lobos

– Polvo rojizo. Por toda la Isla de Lobos, se puede encontrar el rastro de un material muy fino de color marrón que parece no provenir de la erosión de las superficies volcánicas. A falta de estudios específicos, su origen sigue siendo una incógnita.

– Las Lagunillas. Se trata de una extensión continua de saladares de un kilómetro de longitud y de 300 metros de anchura. Están situadas en la parte este del islote y sobre una superficie plana a diferentes niveles. En ellas, entra el mar cuando hay fuerte oleaje. La evaporación y la lejanía de la barra costera condicionan su salinidad.

– Impactos ecológicos. El medio natural de la Isla de Lobos es sumamente frágil. Los resultados del asentamiento permanente en la zona del puerto, la llegada de turistas y las construcciones ilegales y las ya lejanas maniobras militares, así lo han confirmado. Pero también las nuevas veredas, la roturación y el abandono de tierras, la introducción de nuevas especies vegetales y animales, por citar sólo algunos ejemplos.

– Restos de la factoría romana. En el Islote de Lobos, se encontraron en 2012 restos arqueológicos de la época romana que servían para extraer un molusco tintóreo, el Thais haemastoma, que se conoce popularmente como carnadilla. El yacimiento, repartido en varias localizaciones estacionales, permitió descubrir un embarcadero a sotavento, muros, cerámica de los siglos I ó II aC y muchos fragmentos de moluscos (70.000). La carnadilla se utilizaba para producir un tinte púrpura para teñidos textiles que se extraía en proporciones muy bajas sobre el volumen de moluscos recogido. Se necesitaba 1.200 moluscos para producir apenas 1,4 gramos de tinta. Su valor era superior al del oro en Roma. Las togas color púrpura, las purpuradas, distinguían a emperadores y reyes.

Faro de la Isla de Lobos. El faro del Islote de Lobos fue construido como ayuda a la navegación entre los años 1860 y 1865 y en un promontorio de la Punta Martino, en el extremo noreste de la Isla de Lobos. Fue construido por trabajadores portugueses que llegaron a establecerse mientras duraron las obras en un pequeño poblado en la zona del Llano de los Labrantes. Los obreros construyeron, además, el depósito de agua de Las Lagunillas, con capacidad para 40.000 litros de agua, y corrales, otros aljibes subterráneos para recoger las aguas pluviales y lavaderos. Además, se encargaron de crear y adecentar caminos que salían y llegaban al Puertito de Lobos

Monumento a Josefina Pla. La poetisa Josefina Pla (1903-1999) nació en la Isla de Lobos. La autora era hija del farero y un busto la recuerda en la Playa de las Conchas de Lobos.

Donde alojarse en Fuerteventura

Un lugar muy cercano donde alojarse es la localidad de Corralejo, también para visitar Fuerteventura. Esta es una relación muy completa de alojamientos cerca de la playa en la zona de Corralejo Fuerteventura.

Dónde comer en la Isla de Lobos

En el islote hay abierto un modesto restaurante que sirve platos de cocina canaria.

Más información

– CRIADO, Constantino: ‘La evolución del relieve de Fuerteventura’. Cabildo Insular de Fuerteventura. Puerto del Rosario, 1991.

– VV. AA: ‘Organización del paisaje de un espacio microinsular volcánico en medi árido: islote de Lobos (Fuerteventura, Canarias)’. Departamento de Geografía de la Universidad de La Laguna.

– VV. AA: ‘Lobos. Recursos y usos’. Aguayro. Mayo-junio 1992. Las Palmas de Gran Canaria.

Vista aérea de la Isla de Lobos.

Anuncios
About Sergio Suárez Benítez (102 Articles)
Periodista, curioso empedernido, interesado con intereses que alimentan el espíritu y un enamorado de las Islas Canarias, mi hogar y el lugar de mis mejores sueños.
A %d blogueros les gusta esto: