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Iglesia de Santa María de Betancuria: aires de catedral

La Iglesia de Santa María de Betancuria en Fuerteventura constituye uno de los tesoros artísticos más importantes y valiosos del Archipiélago canario. Levantada originariamente por los normandos y destruida por los piratas africanos después, la primera fundación fue sede obispal y contemporánea de San Diego de Alcalá. Entre sus muros reconstruidos, se reunió con el tiempo una de las mejores muestras del gótico y del mudéjar en Canarias. Y es que Santa María de Betancuria aún no se ha desprendido de sus aires de catedral.

Cuando a comienzos del siglo XV, el caballero normando Jean de Bethencourt funda Betancuria sus primeros vecinos construyen una pequeña ermita para acoger el culto cristiano. Ello no fue un impedimento para que Bethencourt comenzara en 1410 la edificación de otro templo más digno y de mayores dimensiones como recoge la crónica normanda de Le Canarien.

En la nueva iglesia, intervino el albañil Jean le Maâon, pariente de Bethencourt, que, como director de la obra reunió a muchos otros canteros procedentes de Normandía. Resulta lógico, por tanto, que aquella iglesia se construyera en el más puro estilo gótico, porque era el que imperaba en Francia en aquellos momentos, pero también que conservara características normandas por la procedencia de sus alarifes. El templo poco tiempo después, en 1424, fue elevado a la condición de catedral por una bula del papa Martín V, al mismo tiempo que se creaba su efímero obispado.

Interior de la Iglesia de Santa María de Betancuria

Interior del templo

Sin embargo, en 1593, la primitiva iglesia acabó por los suelos, destruida como el resto de la Villa de Betancuria en el ataque del pirata berberisco Xabán Arráez. Y, aunque el templo se reconstruyó, no se hizo con rapidez porque las nuevas obras no acabaron hasta 36 años más tarde (1629) en tiempos de las Sinodales de Cámara y Murga. Los documentos de la parroquia anteriores a 1633 han desaparecido, por lo que se desconocen los nombres de los constructores de antes de esa fecha. Aunque se supone que Luis Báez, jefe de obra de la entonces cercana ermita de San Sebastián, podría haber intervenido en ella.

Por los documentos, se puede deducir también que la iglesia comenzada a construirse en 1593 podría haber contado con una única nave, o, si acaso, con tres cuerpos muy cortos, ya que durante el siglo XVII se reseñan en los archivos algunos trabajos para preparar el terreno. Se trataba de allanarlo rompiendo las piedras del risco que interrumpían el avance de las naves de la iglesia.

Del mismo modo, se sabe que en primer lugar debió reedificarse el presbiterio (capilla mayor) y la nave central, sobre todo, porque en ningún momento se hace referencia a estas partes después de 1633.

Alrededor de 1678, la Iglesia de Santa María de Betancuria presenta ya un aspecto semejante al actual, ya que, desde ese momento, los gastos reseñados en el archivo sólo hacen alusión a elementos secundarios. De esta forma, se recubre toda la techumbre de la iglesia y se techa la sacristía con una cubierta de caña y torta de cal -un sistema barato y popular y muy empleado en Canarias, a la vez que se encala la base de la tribuna, se hacen poyos nuevos, se termina parte del presbiterio, para lo que se eliminó una gran piedra que ocupaba el lugar y se dotó a la zona de un muro que evitara las futuras escorrentías de agua del barranco.

Hacia 1690, el cantero Pedro de Párraga levanta la torre de la iglesia (J) (*), por cuya obra se le paga en 1694. En ese mismo año, aparecen en las cuentas de la parroquia los pagos por la construcción del frontispicio del templo (R) y la demolición de una nave, trabajo que sirvió para alargar la longitud de la iglesia en unos ocho metros. En 1718, se compran en Santa Cruz de Tenerife un millar de ladrillos llamados ‘de España’, con los que se enlosa el piso. Y, en 1753, se edifica la sala situada sobre el baptisterio, para, cuatro años más tarde reparar las arquerías dañadas de la iglesia.

Arquería de la Iglesia de Santa María de Betancuria

Hoy, la Iglesia de Santa María de Betancuria tiene tres naves separadas por arcos de medio punto, mientras que el mayor y los de las naves del Evangelio (N) y de la Epístola (O) son apuntados. Estos arcos fueron realizados sobre piedra piedra pulida de arenisca; probablemente procedente de las canteras de la Playa de Ajube y de Hoyos de Paredes Blancas, en la costa de Betancuria. El arco mayor se caracteriza, además de por su apuntamiento, por sus acanaladuras, que se alternan con delgados baquetones (molduras cilíndricas). Los capiteles presentan una ornamentación original al estar tallados con elementos decorativos de tipo vegetal, adquiriendo un trazado sinuoso por su superficie.

La decoración de los arcos laterales es sensiblemente diferente de la del triunfal (central), por lo que cabe la posibilidad de que, junto con el ojival del interior de la torre, fueran los únicos elementos de sustentación que sobrevivieran al incendio de los berberiscos de 1593.

Así, es muy posible que la iglesia anterior tuviera sólo una nave, o, como se ha dicho, tres muy pequeñas, que se incrementaría en tres más largas en la reconstrucción posterior. De este modo, se habrían aprovechado los dos arcos apuntados señalados.

Los arcos apuntados de las naves laterales, más pequeños, conservan las mismas caractserísticas. Consta que en 1633, el mayordomo de la fábrica (construcción) paga al albañil Cardona por su labor en la capilla de Nuestra Señora del Rosario (G), en la nave del Evangelio, y, en 1663, Salvador de las Nieves y Francisco Pérez traen cantos para el arco que fabrica el maestro Luis de San Juan, interviniendo, además, en la realización de la nave del Evangelio el cantero Luis Báez.

De todas formas, los elementos góticos no acaban con los arcos apuntados. En las paredes del altar mayor, hay dos ventanas de medio punto con baquetones, del mismo modo, la puerta de acceso a la sacristía está decorada con otro arco, esta vez conopial rebajado) de fino baquetón y capiteles escasamente tallados.

Frontispicio de la Iglesia de Santa María de Betancuria

Frontispicio

Por otro lado, destaca la bóveda esférica de ocho gallones (lados) que se encuentra rematando el primer cuerpo del campanario y que, en la actualidad, sirve de techumbre a la capilla bautismal (P). Sus ocho gruesos nervios parten de ménsulas semicónicas y se unen en una clave de trazado octogonal.

Fuera, la torre (J) aporta nuevos testimonios del gótico, sobre todo en los arcos conopiales que adornan uno de sus frentes. Elementos que denotan cierto arcaismo, si se tiene en cuenta que data de finales del siglo XVII.

Más arcaizante es aún el hecho del empleo de volúmenes claramente cúbicos o la ornamentación almenada de la torre que recuerda al estilo morisco andaluz. La terminación de la construcción de la iglesia queda corroborada gracias a una lápida situada en el exterior de la torre que señala el año 1691 como fecha de terminación y al cantero Pedro Párraga como su constructor.

Artesonado

Uno de los elementos artísticos más sobresaliente de la Iglesia de Santa María de Betancuria se encuentra en la sacristía (C). El recinto rectangular está cubierto por un artesonado mudéjar (anterior a 1658), formado por una armadura ochavada (en ocho secciones), cuyos faldones están divididos en casetones cuadrados. Su ornamentación presenta motivos de rosetas y vegetación de tipo renacentista que en algunas partes llega a asemejarse a ciertos techos toscanos del siglo XVI. No obstante, las raíces moriscas saltan a la vista en el techo (almizate), donde cuelgan cinco racimos decorativos (pinjantes). Esta cubierta, dorada en otro tiempo, ha perdido su color a causa de las filtraciones de agua. Su autor se desconoce.

La Iglesia de Santa María de Betancuria acoge nueve altares o retablos de épocas, acabados e interés diferentes. El más importante es el mayor (1648-1718) (A). Su parecido con el principal de la iglesia de Realejo Alto en Tenerife hace suponer que se deben a la misma mano, más si cabe, cuando en el siglo XVII fueron frecuentes las relaciones artísticas entre las islas de Tenerife, Lanzarote y Fuerteventura.

Se trata de un retablo de un cuerpo con triple hornacina (parte superior). El banco (bajos) lleva pequeños lienzos que representan a los evangelistas y medallones pintados. Las columnas muestran el zigzagueado de sus acanaladuras con el vértice invertido hacia abajo.

En el ático, los lados pueblan su espacio interior con una verdadera catarata de arracimados de frutas. El centro del banco está ocupado por unos pequeños nichos de planta semicircular a la manera de sagrario abierto que se cubre con una gran concha. Dentro de ella, se dibuja una paloma. El sagrario-manifestador que ocupaba este lugar, construido en 1764, se encuentra hoy en la sacristía. El dorado del retablo de 1718 nunca fue concluido en su totalidad por el maestro Francisco Hernández, tal y como demuestran algunas partes del conjunto.

El resto de los altares expuestos son de mampostería policromada o pintados sobre el muro. De mampostería, es el interesante retablo de la Inmaculada (hacia 1780) (B), situado en la nave del Evangelio (N), realizado en un solo vano pero enmarcado con dos pares de columnas. El altar dorado y policromado presenta en la parte superior de su nicho una decoración en forma de concha. Este retablo es único en su género en la isla de Fuerteventura. Los otros altares (siglo XIX), también de mampostería, son muy simples, muy del gusto neoclásico.

Un sexto altar, situado en el testero de la nave de la Epístola (O), el de San Buenaventura (M), sigue un estilo infantil con predominio de tonos pasteles, como el resto de retablos de la iglesia. Por último, junto al coro (H), se encuentra abandonado un retablo dorado y policromado de estilo popular, con algunas semejanzas con el de San Lorenzo de la iglesia de la Vega de Río Palmas.

Escultura y pintura

Las esculturas del templo, de carácter popular y en su mayor parte anónimas, presentan no obstante un notable interés artístico. Barroca es, por ejemplo, la talla de Nuestra Señora de la Concepción (5), confeccionada en madera y tejidos (de vestir), fechada a principios del siglo XVIII.

De finales del seiscientos y también barroca, es la figura policromada del Cristo atado a la Columna (15), así como el San Juan Bautista (17), probablemente de Francisco Hernández; o las de Nuestra Señora del Carmen (6) o el San Pedro del Altar Mayor (2).

Iglesia de la Villa de Betancuria

Calle de Betancuria, con la iglesia al fondo

Por su parte, las figuras de Santa María de Betancuria (1) y Santa Catalina (9), corresponden al primer Renacimiento y pasan por ser las más antiguas de Fuerteventura. La Virgen del Rosario (siglo XVIII) (12) es también popular. La Dolorosa colocada bajo el dosel (7) ha sido tradicionalmente atribuida a Luján Pérez, aunque hay muchas dudas.

La pintura más destacada de la iglesia se encuentra en la sacristía y corresponde a un óleo sobre lienzo que formaba parte de una serie sobre la ‘Vida de la Virgen’ (1730). El conservado es la Epifanía, de Nicolás Medina, que presenta evidentes problemas de composición. No obstante, también existen otras pinturas repartidas por todo el templo.

Como el púlpito (20), donde un maestro popular impuso la costumbre de compartimentar los antepechos de modo que se combinaran los símbolos cristianos, aunque salta a la vista que lo hizo de forma bastante confusa, como sucede en otras iglesias de Fuerteventura.

El banco del retablo principal (A) acoge dos óleos de madera (48X82 cms) del grancanario Francisco Hernández que representan sendos paisajes con animales. También en este retablo se puede contemplar varias pinturas de los Evangelistas y de los de los Doctores de la Iglesia del mismo autor.

(*) Las letras mayúsculas entre paréntesis en el texto se refieren a la ubicación de los retablos y algunas dependencias de la iglesia; los números, a las tallas y otras obras menores en el plano adjunto.

Plano de la Iglesia de Santa María de Betancuria

Retablos y dependencias

A. Retablo Mayor. B. Retablo de la Inmaculada Concepción. C. Sacristía. D. Retablo del Carmen. E. Trono de procesión. F. Retablo de San Diego. G. Capilla del Rosario. H. Coro. I. Cuadro de Ánimas del Purgatorio. J. Torre. K. Retablo del Cristo atado a la Columna. L. Retablo del Corazón de Jesús. M. Retablo de San Buenaventura. N. Capilla del Evangelio. O. Capilla de la Epístola. P. Baptisterio. R. Frontispicio.

Tallas y otras obras menores

1. Santa María de Betancuria. 2. San Pedro. 3. San Antonio. 4. Crucificado. 5. Inmaculada Concepción. 6. Virgen del Carmen. 7. Dolorosa. 8. San Diego de Alcalá. 9. Santa Catalina. 10. Santa Clara. 11. Señor Purificador. 12. Virgen del Rosario. 13. Nazareno. 14. Cristo de la Humildad y la Paciencia. 15. Cristo de la Columna. 16. Santo Domingo. 17. San Juan Bautista. 18. Pila bautismal. 19. Sagrado Corazón de Jesús. 20. Púlpito. 21. San Buenaventura. 22. Candelabro de plata. 23. Balcón.

Guía práctica de la Iglesia de Santa María de Betancuria

Cómo ir a la Iglesia de Santa María de Betancuria

La Villa de Betancuria se encuentra situada a 30 kilómetros de Puerto del Rosario, la capital de la isla de Fuerteventura. Para llegar desde ella, hay que acercarse hasta Casillas del Ángel y el Valle de Santa Inés. La iglesia está situada en el mismo pueblo, al borde de la carretera general principal.

Qué ver también en la Iglesia de Santa María de Betancuria 

Museo de Arte Sacro de Betancuria. Enclavado en un caserón del siglo XVII (Casa del Beneficiado), situado bajo la iglesia. El edificio cuenta con tres estancias que hacen de salas de exposiciones. En ellas, se puede ver notables muestras de orfebería, pintura, tallas y otros objetos procedentes de iglesias y ermitas de Fuerteventura.

– Frontispicio (R). La fachada de la Iglesia de Santa María de Betancuria es un buen ejemplo de una portada renacentista, aunque tardía. Se trata de un arco de medio punto enmarcado por dos pedestales con frentes decorados y pilastras y capitel que tienen temas decorativos vegetales, entre los que destaca un jarrón. El frontón triangular partido está ornamentado con las armas de San Pedro: la tiara papal y las llaves entrecruzadas.

Dónde comer en la zona de la Iglesia de Santa María de Betancuria

Restaurante ‘Valtarajal’. En el mismo pueblo, frente a la iglesia, en la carretera general. Roberto Roldán, 23 (telf: +34 679 57 96 97). Hay que pedir las tapas de carne de cabra.

Datos útiles sobre la Iglesia de Santa María de Betancuria

Visitas a la Iglesia de Santa María de Betancuria. El horario de visitas al templo y al Museo de Arte Sacro de Betancuria es combinado. Los horarios son, de lunes a viernes, de 09.30 horas a 17.00 horas y de 09.30 horas a 14.00 horas, los sábados. La iglesia y el museo abren alternativamente cada treinta minutos. Los domingos permanece cerrado. Se puede aparcar fácilmente en los alrededores del templo.

Dónde alojarse en la zona de Betancuria

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Curiosidades de la Iglesia de Santa María de Betancuria

– Ataúd. En la planta baja de la capilla mayor, a modo de cripta, se encuentra un arco apuntado en una sala convertida en cuarto trastero y que durante año se utilizaba para depositar el único féretro con el que contaba la Villa de Betancuria.

– Pasadizo secreto. Bajo el baptisterio, se abre un largo corredor que conduce al barranco cercano. El pasadizo secreto fue construido para huir rápidamente con los objetos de valor, ante los frecuentes ataques de los piratas.

– La marca de un accidente. Por debajo de la iglesia, en el curso del barranco, existe una piedra con una supuesta marca el sitio donde Fray Juan de Antorcaz, compañero de San Diego de Alcalá, resbaló fatalmente. Dos tibias del primero, depositadas en una caja de pino, permanecían en la Villa de Betancuria como reliquias.

– La Virgen y el tiempo. La Virgen del Rosario solía salir en procesión los años que no llovía.

Más información sobre la Iglesia de Santa María de Betancuria

– FRAGA GONZÁLEZ, María del Carmen: ‘Arquitectura mudéjar en Canarias’. Aula de Cultura de Tenerife. Santa Cruz de Tenerife, 1977.

– MORANTE, María Jesús y MATEO, Lorenzo (1987): ‘La pintura en Fuerteventura y su conservación’. I Jornadas de Historia de Fuerteventura y Lanzarote’. Tomo II. Historia y Geografía. Puerto del Rosario.

Localización de la Iglesia de Santa María de Betancuria.

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