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Volcán del Monte Lentiscal: el cono desde la barrera

Hace unos 2.400 años, el volcán del Monte Lentiscal, en Tafira, en el noreste de Gran Canaria, lanzó al Barranco Guiniguada una lengua de lava que ocupó cuatro kilómetros de su fondo y que taponó su cauce a la altura de lo que hoy es el Puente de La Angostura. Aquel represamiento natural generó un depósito de sedimentos cuyo estudio ha permitido deducir tanto la antigüedad del edificio volcánico, como descubrir que aquella zona pudo ser una gran laguna en cuyas riberas debió crecer un gran bosque de laurisilvaHoy, el aspecto del cono desde los restos de la barrera natural ofrece un paisaje muy distinto.

El volcán del Monte Lentiscal se encuentra situado en el extremo más oriental de uno de los campos de volcanes cuaternarios mejor conocidos y estudiados de la Isla. Su erupción se sitúa sobre una línea imaginaria, probablemente una fisura, que de noroeste a sureste enlaza a algunos de los edificios más importantes de la zona. Al Monte Lentiscal, le suceden hacia el sureste, a lo largo de siete kilómetros, el Pico y la Caldera de Bandama, la sima y las cuatro bocas del campo de volcanes de Jinámar.

Estas erupciones tuvieron lugar sobre un terreno que en el Cenozoico ya había sufrido otras grandes alteraciones geológicas. Frente al Jardín Canario Viera y Clavijo, en El Dragonal, queda, por ejemplo un zócalo de canto amarillo (toba fonolítica) que no es más que parte de la piedra pómez emitida por un volcán situado en lo que actualmente son los Altos de San Gregorio, en San Lorenzo.

Vista del Volcán del Monte Lentiscal

Vista del campo de lavas

Su consolidación como roca fue acelerada por procesos químicos, pero también por la acción del agua marina, en una época en la que el nivel del mar estaba muy por encima del actual. Sobre esta toba aún hay otro tipo de materiales de naturaleza alcalina (traquitas), que fueron arrojados hasta allí, desde unos cuatro kilómetros por encima del Puente de La Angostura, a partir de las emisiones de un volcán situado en El Toscón de Santa Brígida, hoy muy desmantelado.

Aún antes de que se abriera el Monte Lentiscal, sin haber concluido el periodo cenozoico (Pleistoceno), otros volcanes entraron en erupción, ahora en el lado derecho del Barranco Guiniguada: los de la Montaña del Socorro, el pequeño cono de Sálvago, y sobre todo la Montaña de Tafira. El El material basáltico expulsado rellenó las vaguadas anteriores, amesetando el terreno (Plan de Loreto). Los riscos escarpados que se levantan tras el Jardín Canario nacieron, colada tras colada, en estas erupciones.

El Lentiscal

El volcán del Monte Lentiscal se abrió a la altura del Puente de La Angostura (1) (*), sobre el margen derecho del cauce del Barranco Guiniguada. El edificio volcánico se apoya sobre el fondo del barranco, de tal forma que contribuyó a cerrar el paso de las aguas, igual que el muro de una presa. Se trata de un volcán de tipo estromboliano, caracterizado por la emisión de vapores, pero también por la expulsión de grandes cantidades de escorias, tal y como demuestran los extensos campos de picón (2) que se unen sin discontinuidad con los de la cercana Caldera de Bandama, al sur del cono.

La localización de la mayor parte del picón al sur indica al menos que durante la erupción el viento sopló del norte. Ello queda confirmado por la delgadísima capa de escorias formada en la montaña ubicada frente a la boca del volcán, debido sobre todo a la violencia de las explosiones, y todo cuando un trozo del edificio volcánico se apoyó sobre esa ladera hasta que las aguas derruyeron el dique.

Montaña de Tafira

Montaña de Tafira

Las escorias emanadas de una primitiva fisura pudieron formar un edificio del tamaño del actual, que fue desmantelado a medida que las crecientes explosiones destruyeron la obra anterior. El Lentiscal tiene una acusada forma de herradura, con su extremo abierto en dirección al cauce del barranco, al que vertió sus coladas. De norte a sur el edificio supera los 600 metros de largo, algo que se explica tanto por la fuerte pendiente preexistente, como probablemente por la misma orientación de la fisura por la que brotó la lava, siguiendo la misma alineación que es común en algunos de los volcanes de la zona. El volcán es muy distinto en sus caras interiores.

Con una inclinación considerable, las paredes internas son bastante lisas, formadas por escorias soldadas. Destacan algunas lavas solidificadas en el lado norte, que atestiguan la fluidez de algunas emisiones (3). La fachada exterior está formada por piroclastos (picón), cuyo tamaño nunca supera los 30 milímetros. Arriba, en el borde del cono, aún son fácilmente distinguibles sobre el terreno centenares de bombas volcánicas, pequeñas y almendradas, aunque algunas presentan un tamaño considerable, como las denominadas, por su aspecto exterior, de ‘corteza de pan’ (hasta 50 centímetros de largo y más de diez kilos de peso).

Cien metros por debajo de la cima del cono, dentro del cráter,se distingue claramente un salto de la pendiente de varios metros (4). Se trata de un asentamiento del terreno que cortó transversalmente el cono. El murallón que marca el punto fue generado al rellenarse la fractura con otros materiales lávicos. Este murallón sirve de división entre dos espacios bien diferenciados del cráter. Por debajo, el eje estructural (5) por donde fluyó la mayor parte de los materiales expulsados en la erupción. Por encima, un pequeño cráter asociado (6), cuya explosión pudo hacer desaparecer parte del edificio volcánico.

La colada

La violencia e intensidad de la erupción del Volcán del Monte Lentiscal, no sólo queda corroborada por el tamaño del edificio volcánico o por la espectacularidad de los materiales que proyectó al aire, sino por la existencia misma de una larga lengua de lava que recorrió el cauce del barranco por espacio de casi cuatro kilómetros (3.800 m.). El derrame salvó los 200 metros de altura desde el cráter hasta el fondo del barranco, rellenando el cauce de banda a banda con más de cinco millones de metros cúbicos de materiales. A pesar de la fuerte antropización (intervención humana) de la colada, sobre todo por la roturación del terreno y la construcción de viviendas, aún siguen en pie en el sitio donde se detuvieron más de un centenar de bloques erráticos con al menos 10 metros de largo. Pedazos del edificio volcánico que saltaron con las explosiones del Monte Lentiscal.

Zona de bloques erráticos del Volcán del Monte Lentiscal

Bloques erráticos

La vegetación actual de la zona está compuesta por restos de palmerales, agrupaciones de acebuches y lentiscos. estos últimos sobre todo en el cono volcánico. En algunos lugares de propiedad pública (Cabildo de Gran Canaria), como los alrededores de El Dragonal, existe una comunidad bien conservada de cardones. A pesar de la fuerte humanización del terreno, el curso del barranco acoge algunos endemismos vegetales, como la malva de risco o el oro de risco.

La Laguna de Siete Puertas

El taponamiento del curso del barranco de Siete Puertas, como consecuencia de la erupción volcánica, creó probablemente una laguna y una acumulación de sedimentos producto de la erosión y el arrastre del agua. Una evidencia que está presente hoy en un depósito de seis metros de espesor bajo el Puente de La Angostura. Este cúmulo de sedimentos, estratificados nítidamente en bandas de color sobre el terreno. está formado por arcillas finas y homogéneas, dispuestas en en estratos de poco espesor. En ocasiones están separadas por algunas trazas blanquecinas, probablemente carbonato cálcico. Las bandas de arcilla corresponderían a periodos de tiempo más húmedos o lluviosos, los bianquecinos, a otros muy cortos pero más secos o áridos, ya que la acumulación de sedimentos comenzó con la erupción y el cierre del barranco, se puede conocer con alguna aproximación la antigüedad del volcán.

Se sabe que los sedimentos fueron acumulados en el periodo denominado ‘pluvial neolítico (de 4.000 a 6.000 años atrás), aunque la ausencia de una estratificación más acentuada indica que el desplome lineal de la barrera se produjo en esa misma etapa. De no ser así, se habrían descubierto sedimentos muy diferentes, ya que tras esta época sobrevino hasta la actualidad un periodo más árido.

La montaña de los lentiscos

El nombre de Monte Lentiscal obtuvo su denominación de un extenso bosque de lentiscos que ocupaba la zona de Tafira y Santa Brígida. Unos árboles que, a pesar de la deforestación, todavía es tan presentes como matorral dominante en el mismo edificio del volcán. No obstante, el pico ha tenido diferentes denominaciones, sobre todo a partir del siglo XIX, cuando surgió un gran interés científico por la zona.

Los naturalistas Webb y Berthelot, en su ‘Historia Natural de las Islas Canarias’ (1839), lo llaman indistintamente Cueva de los Frailes o Pico de la Angostura. El último nombre en alusión al paso angosto creado por la obstrucción de las lavas del Lentiscal, nombre que todavía se conserva en el barrio próximo.

El topónimo Cueva de los Frailes proviene de la época de la conquista, como recoge Agustín Millares Torres en su ‘Historia General de las Islas Canarias’ (1883-1895). En 1484, dos frailes de la Orden de San Francisco -Juan de Nebrija y Diego de las Cañas- que se encontraban en el Real de Las Palmas, pidieron permiso a Pedro de Vera para convencer a los alzados canarios de que la defensa era inútil, y evitar así un nuevo baño de sangre. Los aborígenes que se encontraban acampados en el bosque del Lentiscal, sobre una altura que domina el cauce del Barranco Guiniguada -presumiblemente el volcán- los aprehendieron y los lanzaron desde el borde del risco al barranco. Desde entonces el lugar es conocido como Cuevas de los Frailes.

Nota: Los números entre paréntesis se refieren a la localización de los lugares descritos en el mapa adjunto.

Volcán del Monte Lentiscal

Guía práctica

Descripción

El Monte Lentiscal es la boca más occidental de una alineación de conos cuaternarios abiertos sobre el cuadrante nororiental grancanario. Una línea que incluye la Caldera de Bandama y varios aparatos del campo de volcanes de Jinámar. El cono estromboliano del Lentiscal presenta una altura máxima de 50 metros, su eje mayor tiene una longitud de 650 metros y el menor de 580 metros. Los materiales emitidos contribuyeron a formar una pared en el cauce del Barranco Guiniguada que, como un tapón, impidió la libre circulación de las escorrentías, creando gracias a los aluviones una terraza sedimentaria. La colada emitida tiene una longitud de 3.800 metros de largo, un ancho medio de 225 metros y un espesor de 6 metros. Tanto el edificio como su colada, que se extiende sobre un área de 584 hectáreas, fueron incluidos en 1987 dentro del Paisaje Protegido de Pino Santo por la Ley de Espacios Naturales de Canarias.

Cómo ir

El tramo del Barranco Guiniguada ocupado por la colada del Lentiscal tiene dos accesos, el que, desde la carretera de Tafira conduce a La Angostura y a su puente por el desvío de la Casa del Gallo. Y, el otro, el que arranca del cruce de Almatriche con la carretera a San Lorenzo.

Senderos

Resulta difícil señalar un recorrido único cuyo itinerario permita conocer de cerca un espacio tan alterado por el hombre. Por esa razón, se ha preferido especificar varios recorridos cortos con preferencia sobre aquellos lugares menos intervenidos por la mano humana. No obstante, siempre cabe la posibilidad de recorrer el espacio natural, todo o en parte, en coche y por carretera.

– Sendero 1. Volcán del Monte Lentiscal (aproximadamente una hora/1,5 kilómetros, ida. Dificultad: poca. Se trata de subir por la vertiente sur de la montaña y bajar dentro del cráter hasta el mismo borde del derrame. El punto de partida es el ‘Centro Deportivo Los Lentiscos’, en la urbanización del mismo nombre. Se sube la cuesta y se toma la segunda calle que sale por la izquierda. No tiene salida. Al final, a la izquierda, hay una vereda que conduce hasta el borde superior del volcán. La bajada por el interior es más complicada, sobre todo por la pendiente, pero no es difícil. Este itinerario permite conocer de cerca las características del cono y su cráter, así como la vegetación del lugar.

– Senderos 2 y 3. Último tramo de la colada (aproximadamente una hora/1,5 kilómetros, ida). El comienzo, el final, la distancia y el tiempo de recorrido son similares para ambos itinerarios. Dificultad: Ninguna. Desde la curva de la carretera que sube a El Dragonal y al Cruce de Almatriche, detrás del bar, parten dos senderos, derecho e izquierdo, durante el último tercio de la colada. En ambos, se puede observar los efectos de la erosión del agua, que ha excavado un nivel inferior al de los materiales expulsados por el Monte Lentiscal. También se pueden ver los gigantescos bloques erráticos arrastrados por el curso de la lava, descubrir pequeños campos de malpaís aún poco alterados o comprobar la diferencia entre los materiales de la lengua de lava y los de aluvión del final de los senderos.

Qué ver también

Jardín Botánico Viera y Clavijo. Un auténtico y completo recorrido por la flora de Canarias. Entre una vegetación de lentiscos, acebuches y guaydiles, se arremolinan numerosos endemismos vegetales de las Islas Canarias. Particularmente interesante es la colonia de coles de risco, de hijas de Don Enrique del escarpe superior, en contacto con ejemplares de crestas de gallo de la parte baja del jardín y una larga avenida plantada con algunas especies como el palo de sangre de gran tamaño.

– Volcanes del Pleistoceno. En lo alto del escarpe situado sobre el margen derecho del Barranco Guiniguada, se levantan los conos pleistocénicos de las montañas de Tafira y del Socorro, según se sube por la izquierda de la carretera de Tafira, entre el Campus Universitario y la Casa del Gallo. El pequeño cono del Sálvago se encuentra, por su parte, debajo del campus, al borde del escarpe.

– Molinos hidráulicos. Las aguas del Barranco Guiniguada movieron las piedras de varios molinos hidráulicos entre el Puente de La Angostura y Los Dragonales. Algunos siguen todavía en pie. Bajando por el cauce, el primero de la zona es el de Joaquinete, en un callejón situado detrás de las casas del núcleo de La Calzada. El siguiente, el de La Calzada (1879), se encuentra a la izquierda del puente que hay antes de llegar al Jardín Canario. Y, el último, el de Maipez (1899), hoy muy derruido, se construyó a 50 metros por debajo del anterior. Su acueducto de 10 arcos, aún se levanta al lado del Jardín Canario.

– Borde del cráter. En el borde del cráter de escorias rojas del Lentiscal (7), entre los desplomes naturales, hay varios agujeros que sirvieron de viviendas hasta tiempos relativamente recientes. Particularmente curiosas son las formas de algunos árboles, doblados (pinos canarios) y retorcidos por la acción del viento dominante. Vista panorámica sobre Las Palmas de Gran Canaria, al noreste, la Montaña de Arucas.

– Cueva de los Canarios. Yacimiento arqueológico. Sobre el cauce del barranco, debajo del campus universitario.

Dónde comer

– Restaurante del Jardín Canario. Cocina isleña. Situado sobre el escarpe del risco encima del Jardín Canario. Entrada por la carretera de Tafira (Carretera del Centro, kilómetro 7, telf: 928 351 645).

Dónde alojarse en los alrededores del Volcán de La Angostura

En la zona, se pueden encontrar una serie de casas rurales en Tafira que pueden devolver al visitante, comodidad, tranquilidad, un clima local muy amable en cualquier época del año y la cercanía al Volcán de La Angostura un ejemplo del patrimonio volcánico de Gran Canaria.

Datos útiles

Jardín Canario Viera y Clavijo. Carretera del Centro, km, 7. Horario: de lunes a viernes de 08.00 horas a 12.00 horas y de 15.00 horas a 18.00 horas. Sábados, de 08.00 horas a 12.00 horas y de 13.00 horas a 17.30 horas. Domingo, de 10.00 horas a 12.00 horas y de 15.00 horas a 17.30 horas. Se pueden realizar visitas guiadas en grupos. Para más información: 928 151 604.

Más información

– BENITEZ PADILLA, Simón: ‘Gran Canaria y sus obras hidráulicas’. Cabildo de Gran Canaria. Las Palmas de Gran Canaria, 1959.

– BENITEZ PADILLA, Simón: ‘Una breve excursión científica por Gran Canaria’. El Museo Canario, 1963.

– HANSEN MACHIN. Alex: ‘Volcanes recientes de Gran Canaria’. Cabildo Insular de Gran Canaria. Las Palmas de Gran Canaria, 1987.

Vista aérea del Volcán de La Angostura.

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About Sergio Suárez Benítez (99 Articles)
Periodista, curioso empedernido, interesado con intereses que alimentan el espíritu y un enamorado de las Islas Canarias, mi hogar y el lugar de mis mejores sueños.
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