Anuncios
No te lo puedes perder

Barrio de San Francisco de Telde: nacido (más bien brotado) del agua

El barrio de San Francisco de Telde, en Gran Canaria, nació y creció sobre el cauce de un manantial de agua. Cuando el caudal se secó y se empezaron a abandonar las tierras, el núcleo urbano no perdió toda su actividad, ni se despobló como ocurrió con tantos otros lugares. El asentamiento de una comunidad de franciscanos, muy al contrario, convirtió al barrio teldense en un curioso centro cultural y artesano. Su ocaso llegó en 1836 con la desamortización de Medizábal y la expulsión de la congregación. Hoy, San Francisco se conserva casi tal cual lo dejaron los frailes, como una reliquia .

Cuando a finales del siglo XVI, Leonardo Torriani fue comisionado por Felipe II para estudiar futuros emplazamientos para la defensa de las Islas Canarias, no olvidó dejar constancia cartográfica de lo que había visto. De este modo, es como ha llegado hasta nosotros el aspecto que debió tener Telde durante su primer proceso de urbanización.

Iglesia de San Francisco de Telde

Iglesia de San Francisco

En la carta de Torriani donde se detalla el barrio de Santa María -el futuro de San Francisco- se ven pocas viviendas pero sí muchas huertas a las que los caminos sirven de límites. Aquella trama de 1590, salvando las distancias, es prácticamente la que ha perdurado hasta la actualidad, en un barrio que ha cambiado poco en los últimos 150 años.

Como decía, el barrio de San Francisco de Telde tiene su origen en un manantial de agua que fluía donde hoy se encuentra el templete de la fuente que data de 1865; en la confluencia de las calles de San Francisco y Trescasas. 

La orientación del entramado urbano no es más que el resultado de las canalizaciones de las aguas y los pasos entre las huertas cuando se dividió el terreno próximo al manantial. Este primer reparto de tierras se hizo en beneficio de los capitanes que ayudaron a Pedro de Vera a conquistar las tierras del sur de Gran Canaria, miembros algunos de la Santa Hermandad de Andalucía, como los capitanes Ortuño y Santi Steban. 

El barrio creció al ritmo al que se expandía Telde y el comercio de la caña de azúcar. En cien años, sin embargo, todo acabó. Los productores no podían competir con la caña americana y los ingenios establecidos en la costa de Marruecos.

En poco tiempo, hasta la fuente llamada ‘El Chorro’ terminó por secarse sometido el acuífero a continuas excavaciones cuesta abajo.

 

Fuente del Barrio de San Francisco de Telde

Zona de la Fuente del Chorro

Coincidiendo con esta etapa de decadencia, en 1612 se asentó en el barrio la orden franciscana, que realizó en el rebautizado barrio de San Francisco de Telde la undécima fundación canaria. Con ellos, la primitiva ermita de Santa María de la Antigua contemporánea de la de San Sebastián y San Juan pasó a convertirse en iglesia.

 

De la nave, apenas si se adivina algo en la planta actual, sobre todo porque desde principios del siglo XVII todo han sido añadidos. La misma puerta principal es renacentista, probablemente de finales del siglo XVII.

Centro cultural y artesano

Al norte de la iglesia se levantaba el hoy desaparecido convento, un centro cultural de mucha importancia para la época en la que fue fundado. En él, habían varias cátedras en las que se explicaban tres cursos de Arte; uno de súmulas, con los principios de la lógica; otro de lógica exclusivamente y un tercero de filosofía, además de latín. En este centro de saber estudió el historiador teldense Marín y Cubas, como mismo recordó en alguna ocasión.

Pero la actividad cultural de los frailes, no se circunscribía únicamente a la enseñanza. Algunos miembros de la congregación eran expertos restauradores de libros sagrados. Tan buenos resultaban sus trabajos que hoy resulta difícil distinguir entre los misarios más antiguos de la parroquia de San Juan, qué libros son los originales y cuáles son los restaurados.

El Calvarito del Barrio de San Francisco de Telde

‘El Calvarito’

Frente a la iglesia conventual, en la misma plaza de San Francisco, se levanta una diminuta capilla con cubierta de tea a cuatro aguas que popularmente se ha conocido como ‘El Calvarito’. Esta pequeña capilla acogió a un Cristo que fue muy popular en Telde.

 

A la izquierda de la puerta, aún se distingue la ranura que daba acceso al depósito donde los viajeros depositaban sus donaciones, incluso sin bajar de sus monturas. En la plaza, también se conserva una fuente muy posterior levantada cuando ‘El Chorro’ se había secado y la función del agua tenía una función meramente ornamental.

El mismo historiador Marín y Cubas recordaba a finales del siglo XVIII, no sin cierta nostalgia, como ya las mujeres no acudían a San Francisco a buscar agua con los cántaros en la cabeza.

El tortuoso entramado de las calles empedradas está dominado por el trazado de tres vías principales, la de Carreñas, llamada así por vivir en ella unas ancianas con ese apellido; la de la Portería y la de Inés Chemida. Estas calles eran poco más o menos el recorrido de los viacrucis que los frailes realizaban todos los viernes.

Hoy, sólo algunas cruces verdes (y otras incorporadas más tarde) marcan las estaciones del recorrido donde se flagelaban públicamente.

Una prueba palpable de las funciones sociales que desarrollaba el barrio-misión se puede comprobar en los poyetes de la Plaza de San Francisco, donde los pobres esperaban sentados, bien al médico, bien a la comida, la sopa boba que se servía a diario.

Víacrucis en el Barrio de San Francisco de Telde

Cruz del viacrucis

En cierto modo, el barrio debió ser un recinto aislado con cierto aire monacal como prueba la portada de acceso desde la calle León y Castillo que debía tener puerta y cancela y cerrarse.

Un recorrido por San Francisco es también un paseo por las muestras más significativas de la arquitectura rural canaria. Las viviendas, que se caracterizan por tener un pequeño huerto en la parte trasera, usan sólo cal y el color verde para puertas y ventanas. La poca cantería que se puede ver en la calle se circunscribe a las casas más nobles como el número 12 de la calle Altozano o la de la calle Huerta 4.

En una de ellas, en la de Trescasas, bien cuidada, nació el poeta teldense Julián Torón, como reza una lápida en su fachada. La riqueza que había alcanzado el barrio de San Francisco de Telde después de la crisis agrícola de la caña de azúcar se eclipsó para siempre cuando el 8 de marzo de 1836 fue suprimida la Orden. En el texto, se decía que los enclaustrados debían regresar a sus pueblos de origen y ponerse al servicio de sus párrocos. Aquella inesperada diáspora despobló San Francisco en favor de otros barrios como San Juan o San Gregorio. Nada volvió a ser igual desde entonces.

 

Los tesoros de San Francisco

La iglesia conventual de San Francisco guarda en su interior obras de incalculable importancia artística, junto a otras de menor interés, pero que conservan cierto valor testimonial e incluso etnográfico.

Así, la iglesia acoge una pequeña colección de lápidas sepulcrales, algunas de ellas muy curiosas. Como la que lleva esculpida la cabeza de un gato, símbolo que en heráldica es sinónimo de libertad. Esta lápida lleva como inscripción del sepultado el apodo de ‘El Monjo’, posiblemente un antiguo lego que fue enterrado en la iglesia por todo privilegio.

Algunas laudas tienen argollas de hierro en sus extremos, lo que da una idea de que debían ser comunitarias y que había que abrirlas a cada fallecimiento.

En el suelo de San Francisco, como en San Juan, fueron enterrados en fosas comunes centenares de fallecidos a los que atacaron las dos epidemias más dramáticas que sufrió Telde en época histórica.

Fuente en el Barrio de San Francisco de Telde

La Fuente

La iglesia de San Francisco también conserva una pequeña colección de retablos tallados sobre piedra y repintados con poca pericia, obras salidas de las manos de los propios frailes. El retablo central fue traído, por su parte, de la iglesia de San Pedro Mártir, que se encuentra hoy desacralizada.

Las imágenes más destacadas de la iglesia son una talla de tamaño natural de un Santo Cristo de la Agonía; un San Francisco, probablemente una obra del siglo XVII, que tal vez trajeran los propios frailes para la fundación: un San Pedro de Alcántara y una Virgen blanca de terracota. Sobre esta figura, una leyenda dice que fue hallada por los primeros frailes de la fundación en el interior de una cueva. 

La historia asegura que más de cien años antes había sido escondida por otros religiosos cuando huían de una partida guanche que los acosaba. Este es el único ‘milagro’ cuyo recuerdo se ha conservado. Una tendencia muy común entre las órdenes con asentamientos recientes. La figura policromada del San Francisco tiene un ligero combamiento que se debe a una deformación, no de la madera, sino profesional.

Se trata de un trabajo realizado por un artesano del marfil al que la curvatura de los colmillos del elefante condicionaba en su trabajo, hasta el punto de hacerla palpable en otro tipo de obras como ésta de madera. 

El carácter austero de la congregación queda patente en la puerta contigua al altar mayor, realizada en forma de casetones y decorada con unos simples girasoles por toda ornamentación. Por último, de madera es también el rico artesonado de la cubierta de la iglesia que, en la capilla de la Concepción, es, si cabe, más hermoso.

 

Plano del Barrio de San Francisco de Telde

Guía práctica

Cómo ir

El barrio de San Francisco de Telde está situado tras las casas del lado derecho de la calle León y Castillo, según se sube. El centro urbano es pequeño, por lo que es recomendable dejar el coche fuera y emprender un agradable paseo por sus calles. Al barrio, se puede acceder por tres puntos: la calle Inés Chemida, junto a la Policía Municipal de Telde; por la calle de Carreñas (frente a la Casa Museo León y Castillo) y por la calle de San Sebastián, en el extremo oeste de San Francisco.

Qué ver también

Casa Museo León y Castillo. Conserva algunos objetos que pertenecieron al Marqués del Muni. Ministro de Isabel II. Horario: de lunes a viernes, de 09.00 horas a 21.00 horas. Sábados de 09.00 horas a 13.00 horas. Domingos: cerrado.

– Iglesia de San Juan Bautista. Además del retablo flamenco, del Cristo de Telde, se pueden admirar algunas tallas de Luján Pérez. El barrio de San Juan de Telde es colindante con el de San Francisco. En sus calles, se adivina el primitivo entramado del núcleo urbano de la ciudad. Algunas casonas de interés

– Casa de los Sall. Entre las calles Altozano, Portería y Montañeta, se acomoda una casona histórica concluida en 1860 que es propiedad municipal y que se utiliza para acoger eventos y alojar visitantes en actividades de representación.

Direcciones útiles

La llave de la iglesia de San Francisco suele estar depositada en el número 7 de la calle de la Portería.

Dónde alojarse en Telde

En este enlace, se pueden descubrir algunos alojamientos en Telde interesantes.

Fiestas

Las fiestas del barrio de San Francisco coinciden con la conmemoración de su santo patrono, el 4 de octubre.

Más información

– HERNÁNDEZ BENÍTEZ, Presbítero: ‘Telde (sus valores…’). No hay reediciones.

– VIERA y CLAVIJO, José: ‘Noticias de la Historia General de las Islas Canarias’. Goya Ediciones. Santa Cruz de Tenerife, 1971. Tomo II, pags. 394 y 730.

El Barrio de San Francisco de Telde desde el aire.

Anuncios
About Sergio Suárez Benítez (95 Articles)
Periodista, curioso empedernido, interesado con intereses que alimentan el espíritu y un enamorado de las Islas Canarias, mi hogar y el lugar de mis mejores sueños.
A %d blogueros les gusta esto: