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De cuando millones de tritones se dejaron todo para hacer las Dunas de Maspalomas

Las Dunas de Maspalomas fueron colocadas en el mapa por la industria turística que vio el potencial combinado de playas y sol. Pero antes que ella, lo hizo la madre naturaleza que se tomó su tiempo -un buen puñado de miles de años- para convertir los restos de millones de moluscos amontonados fortuitamente en el lugar en granos de arena rubia. Esta es la historia de cómo trillones de tritones, lapas y demás moluscos construyeron una de las playas más populares de Canarias.

Las arenas de Maspalomas nacieron del avance y del retroceso del mar, de la desintegración de millones de animales de concha depositados en la costa por las mareas. Pero las dunas, a decir verdad, sólo comenzó a crearse cuando el alisio acertó a amontonar y a empujar los granos de arena. El resto, hasta nuestros días, sólo ha sido una lenta circulación de dunas móviles.

Nacidas del mar, en la Playa del Inglés, las arenas acaban progresando hasta el cauce del Barranco de Fataga, donde el viento y las escorrentías las retornan a la costa. Como en un círculo, las arenas de Maspalomas nacen y mueren en el mar.

Dunas de MaspalomasLas Dunas de Maspalomas constituyen sólo uno de los elementos de un territorio, básicamente sedimentario, situado en el sur de la isla de Gran Canaria. El origen de este vasto espacio natural, de casi 20 kilómetros cuadrados de extensión, hay que buscarlo en el ingente potencial erosivo de las cuencas y cursos que, durante miles de años, han desaguado al mar a través de los barrancos de Ayagaures, Los Vicentes, Chamoriscán y Fataga. Una cuenca que drena una superficie de 152 kilómetros cuadrados, o lo que es lo mismo, la décima parte del territorio de la isla de Gran Canaria.

Sólo así se explica que el extremo sur de Gran Canaria no sea más que una plataforma plana de sedimentos arrastrados por las lluvias, que, como un delta, ganó terreno al mar y sobre la que se asentaron las dunas de arena de Maspalomas.

La extensión aluvial formada en la desembocadura de estos barrancos tiene un aspecto vagamente pentagonal, aunque las edificaciones de Playa del Inglés, Maspalomas, El Tablero, las carreteras y las reconducciones del Barranco de Fataga hayan contribuido a desdibujar algo su contorno original.

De todas formas, el paraje conserva límites aún perceptibles en numerosos puntos. Esta zona aparece delimitada por el mar al sureste y al suroeste, por el Lomo y Llano del Tablero al noroeste; al noreste por el Barranco de Buenavista, la Playa del Hornillo al oeste y la Bahía del Inglés al este. Un semicírculo cuyo radio se prolonga más allá de los dos kilómetros.

Sin embargo, esta vasta extensión no es un todo homogéneo. Se pueden distinguir hasta tres unidades geológicas distintas: dos llanuras sedimentarias, otras dos terrazas fluviales y las dunas de arena. Las llanuras sedimentarias es todo lo que queda de la primitiva superficie de aluviones. Las dos, a ambos lados del curso final del Barranco de Fataga, tienen una inclinación del orden del 15% sobre el territorio circundante y terminan aproximadamente a 25 metros sobre el nivel del mar. Una constituye toda la extensión de la plataforma sobre la que se levanta la urbanización de Playa del Inglés, y la otra, el terreno costero situado entre el Faro de Maspalomas y Pasito Blanco.

Por su parte, las terrazas fluviales se encuentran más arriba, también a ambos lados del tramo último del Barranco de Fataga. Arrancan desde la unión de los cursos de los de Ayagaures y Fataga y acaban, después de seguir el barranco a lo largo de un kilómetro, al sureste de El Tablero.

Ambas riberas marcan dos alturas antiguas del curso, entre dos y seis metros por encima del nivel del cauce actual. Niveles que cambiaron en función de la subida (transgresión) o regresión del mar, probablemente dentro de los últimos 150.000 años.

La siguiente unidad geológica de este espacio sedimentario es el campo de dunas que abarca sólo unos cuatro kilómetros cuadrados de la porción más meridional de la zona.

Campos de dunas

Entre la desembocadura del Barranco de Buenavista, el que desagua al este de la Playa de las Burras, y la del Barranco de Fataga, se extiende una playa, la del Inglés, de casi seis kilómetros de longitud. Tras ella, se agrupa un extenso campo de dunas, la única protegida por ley de todo el territorio aluvial de este espacio. Las dunas tienen una anchura máxima de dos kilómetros (eje norte-sur) y una longitud de tres kilómetros (eje este-oeste).

Las arenas de Maspalomas tienen un origen indudablemente marino. Los sucesivos límites y niveles del mar fueron depositando a lo largo de millones de años todo tipo de animales de concha. Unos restos que acabaron desechos y pulverizados formando densas acumulaciones que fueron colonizados posteriormente por las primeras especies vegetales que se instalaron sobre ellas. Este análisis marino está corroborado por el análisis minerológico de las arenas. Más del 60% de su composición son restos calcáreos procedentes de aquellos moluscos marinos.

Dunas de Maspalomas 2

Charca de Maspalomas

Por lo general, las dunas de Maspalomas nacen de dos formas, bien libremente, o bien a partir de los obstáculos vegetales de la primera línea de la Playa del Inglés. Ya libres de la vegetación, las arenas comienzan su camino, desplazándose, siguiendo los vientos que las llevarán invariablemente hacia el oeste, hacia La Charca de Maspalomas y la desembocadura del Barranco de Fataga. Así, en su progresión, que oscila entre los dos y los cinco metros al año, las dunas siguen un alineamiento más o menos regular, arrollando y ocultando todo lo que encuentran en su camino.

Una duna joven y móvil, de las del tipo del campo dunar, generada en la Playa del Inglés, puede tardar en llegar a la Charca de Maspalomas mil años, o tal vez más. En otro tiempo, el ciclo de las arenas nacía en el mar y acababa muriendo también en el océano, arrastradas por el viento o, en último término, por las avenidas de agua del Barranco de Fataga, en el límite de La Charca.

Hoy, las construcciones han alterado este equilibrio condenando y encorsetando a las dunas a un espacio que nunca fue un límite estricto para las arenas, como han influido las altas torres de los hoteles en la circulación de los vientos.

En la Reserva Natural Especial Dunas de Maspalomas, se puede distinguir hasta cinco esquemas de vegetación, ordenados de acuerdo con las condiciones del hábitat en el que crecen. Uno de los grupos más importantes, porque intervienen en la creación de la dunas, son las aulagas y los balancones, agrupados en la fachada este del espacio cara al viento, donde contribuyen a las acumulaciones de arena que dan lugar a las dunas.

Un segundo grupo corresponde a las especies que se desarrollan en las depresiones del terreno entre las arenas. En esos llanos parabólicos, comúnmente llamados ‘hoyas’, crecen plantas con pocas necesidades, como el cyperus laevigatus, que con frecuencia son aisladas y sepultadas por el avance de las dunas.

Más al interior, en la zona donde la influencia marina ya no es decisiva, surge una vegetación de mayor porte. En este espacio, con frecuencia pedregoso, conviven juncos juncos, tarajales, aulagas y algunas palmeras aisladas.

La cuarta zona, la de la Charca de Maspalomas es un punto y aparte, presentando un valor botánico importante. En ella, en unas condiciones de humedad y salinidad permanentes, crecen la ruppia maritima, los juncos, los tarajales, además de otras plantas halófilas (literalmente, amantes de las sales).

Por último, en el borde de la Charca de Maspalomas y en el margen derecho del Barranco de Fataga, crece un valiosísimo palmeral, muy singular en las Islas Canarias, por sus características botánicas y por su extensión. Un espacio que sirvió durante siglos de abrevadero a palomas moriscas procedentes del norte de África que se refugiaban en el lugar de los rigores del clima sahariano. No le faltó razón al ornitólogo inglés Banerman, que lo calificó de ‘único’, cuando visitó el palmeral en 1912.

Playas enterradas

La Playa del Inglés no fue siempre una línea de costa suave de arena rubia y fina. Hace miles de años, no se distinguía de otras de cantos rodados y piedras de la isla de Gran Canaria, como las de Quintanilla o la de la Aldea de San Nicolás.

La playa era en ese tiempo remoto un cúmulo de cantos rodados amontonados en la desembocadura de un barranco, al menos un kilómetro más arriba de la línea de costa actual.

En realidad, el límite que hoy podemos ver corresponde a uno de los estadios de evolución de la línea de mar. Un momento que coincide con una fase de expansión. Hace aproximadamente 10.000 años – o tal vez más, 150.000 años, los especialistas no se ponen de acuerdo con las edades- el borde marítimo sufrió un retroceso que colocó a la playa en las proximidades de las dos plataformas aluviales y en la barrera de cantos arrastrados por el barranco al borde del mar. Pero el nivel del mar volvió a descender paulatinamente y, con él, la línea de costa.

Charca de Maspalomas

La Charca de Maspalomas

Hoy, decenas de esas playas fosilizadas se encuentran enterradas en abanico bajo el denso manto de arenas. Fueron, junto a la vegetación, el origen y el primer obstáculo de las primitivas dunas, porque contribuyeron a concentrar la arena a su alrededor.

Aunque todas estas playas antiguas (paleobarras), de más de diez metros de anchura, se sitúan cinco o diez metros bajo las dunas y a tres o cuatro metros sobre el nivel del mar, en algún punto de las depresiones interdunares (hoyas), han quedado a la luz. Un testimonio del poder de la naturaleza.

Viento y arena

Los vientos dominantes del alisio que llegan al campo de dunas desde el noreste condicionan el desplazamiento de la arena, de las dunas, así como la forma de estas crestas de arena.

Por regla general, estos vientos suelen ser flojos, por debajo de los 20 kilómetros por hora, los más fuertes raramente alcanzan los 60 kilómetros por hora. Las dunas cuando consiguen su mayor amplitud (más de 15 metros de altura y hasta 200 metros de ancho), comienzan a alinearse de norte a sur afectadas por este viento pero también por la acción conjunta de otras brisas locales.

En Maspalomas, se levantan alrededor de 200 dunas que se agrupan en cinco tipos básicos diferentes, cada una con una dinámica independiente y con una representación cuantitativa dentro del campo muy distinta.

El tipo de duna más numeroso (cerca del 60% de todas) son las transversales que se desarrollan en sentido perpendicular al flujo del alisio del noreste. Estas dunas tienen cierta tendencia a adoptar una forma irregular, por lo general, en ‘ese’.

Otra duna que sigue esa misma forma es una transversal formada en este caso por los vientos del sureste, que apenas representan el 8% de las dunas que ocupan el campo.

Otras dos clases de dunas son creadas a partir de los vientos del sureste y del noreste. Son las dunas del tipo ‘barján’. Tienen forma de media luna, con la parte abombada en dirección a la procedencia del viento.

Las barjanes creadas con vientos del noreste llegan a representar el 30% del total de las dunas. Las que se forman con vientos del sureste, el 5% del total.

Por último, hay un tipo de dunas con forma de cresta de gallo, son las más complicadas a la hora de formarse y también las más escasas, menos del 2% de todas. Nacen por la acción conjunta de los vientos del noreste y del sureste y presentan un característico diente de sierra en el lado opuesto a la procedencia del viento.

Sin embargo, aún habrían cuatro modelos de dunas con formas muy concretas que podrían considerarse como adscritas a alguno de los modelos anteriores. Éstas serían las ‘dunas de dorso de ballena’, las dunas menores con forma de cono truncado, las pequeñas dunas del este y las dunas del noreste.

Las ‘dunas de dorso de ballena’ se localizan entre dos dunas transversales, creadas por vientos procedentes del noreste. Las que tienen forma de cono truncado están íntimamente asociadas a la presencia de vegetación. Las pequeñas dunas del este se sitúan en las depresiones de las hoyas. Por último, las dunas del noreste se apoyan en los escarpes de la llanura aluvial.

Visto ésto, se puede decir que son los vientos de procedencia norte los que definen la fisonomía de los campos de dunas, casi un 85% de las crestas de arena nacen como consecuencia de la influencia del alisio.

Por lo que se refiere a la localización de cada uno de los tipos de dunas dentro del campo, las transversales al viento del noreste, más numerosas, se extienden con mucha uniformidad por todo el espacio. No ocurre lo mismo con las barjanes, afectadas por el viento del noreste, que ocupan un línea imaginaria que sigue tierra adentro toda la franja de la playa. El resto de tipos de dunas se distribuye sin una localización concreta por todo el paraje natural.

Faro de Maspalomas

Faro de Maspalomas

El perfil de las dunas de Maspalomas ofrece un modelo prácticamente único, sobre todo porque corresponde al esquema mayoritario de las transversales. Todas tienen en la fachada de cara al viento una fuerte pendiente de 22 ó 23 grados de inclinación, para, en la parte posterior, describir otra más suave de 12 ó 13 grados.

El último tramo de la duna – los dos metros finales- suele describir otra pendiente con una inclinación más acusada que llega a rozar en algunos lugares los 30 grados.

La altura es también muy variable, dependiendo de la localización de la duna dentro del campo y su ubicación frente al viento dominante.

Las crestas van creciendo a lo largo de una línea imaginaria que va desde el noreste al suroeste. Las más altas de todo el conjunto se localizan entre las transversales del centro del espacio, que alcanzan, por regla general, los 18 metros de altura de media. A éstas, le siguen las barjanes del suroeste, con casi ocho metros de altura.

Las más pequeñas, que forman grandes grupos, se localizan entre las barjanes de la zona noreste, muy cerca de la urbanización de Playa del Inglés. Unas dunas que oscilan entre entre los tres metros y los cinco metros de altura.

Dunas de Maspalomas

Guía práctica

Descripción

Los campos de dunas de Maspalomas se asientan sobre una plataforma sedimentaria formada por la erosión de la cuenca de Tirajana en el sur de la isla de Gran Canaria. El campo de arena está integrado en un espacio natural protegido, el Reserva Natural Especial Dunas de Maspalomas. El área protegida ocupa una superficie de cuatro kilómetros cuadrados, aunque no acoge a la totalidad de las especies vegetales que tradicionalmente estuvieron relacionadas con las charcas.

Cómo ir

La zona de dunas se engloba dentro del gran arco que describen las urbanizaciones turísticas del sur de Gran Canaria. Desde la capital de la isla al Faro de Maspalomas. Hay 43 kilómetros.

Senderos

Trazar senderos sobre un campo de dunas móviles como el de Maspalomas es imposible. Por ello, lo más recomendable es recorrer libremente las zonas utilizando las urbanizaciones como referencias. Se puede realizar, por ejemplo, una pequeña excursión por todos los hábitats especiales del espacio. Aulagares de la fachada marítima, las hoyas de la zona interdunar, los bordes del campo de arena cerca de la llanura aluvial, la Charca, el palmeral del oasis; identificando las especies, sus características y su relación con el entorno. También se puede hacer un recorrido por el campo de arenas, localizando cada uno de los modelos de dunas y sus subtipos, descubriendo sus formas y su orientación con respecto al viento.

Qué ver también en las Dunas de Maspalomas

Faro de Maspalomas. El faro centenario de Maspalomas (1890) es uno de los elementos patrimoniales de la arquitectura más antigua de la zona. Tiene 60 metros de altura y fue diseñado por el ingeniero Juan de León y Castillo y su construcción se prolongó durante cinco años (1884-1889). El faro lanza un haz de luz blanca que alcanza hasta los 35 kilómetros, en el límite que impone la curvatura de la tierra. El conjunto es Bien de Interés Cultural (2005).

Centro de Interpretación de las Dunas de Maspalomas. Se trata de una exposición permanente que ofrece información sobre el espacio natural, su historia y sus valores. Todo, en dos salas. En los parterres del exterior, crecen especies vegetales de la zona. Acceso gratuito. Situado en los bajos del Hotel Riu Palace

– Muelle. Bajo el frente marítimo del faro, se puede ver un pequeño espigón construido para recibir por vía marítima los sillares y los elementos técnicos con los que se construyó el Faro de Maspalomas. El muelle está restaurado.

– Las paleobarras. Los restos de antiguas líneas de costa, parcialmente fosilizadas por una capa de sedimentos, se encuentran muy cerca de la Playa del Inglés. Se trata de las barras de la Cañada de la Penca. No hace falta mucha imaginación para descubrir en esas franjas de cantos los frentes de las viejas playas.

Datos y consejos útiles

Si se va a caminar por las dunas, hay que tener en cuenta el calor de la arena, las primeras horas de la mañana y las últimas de la tarde son las más recomendadas para reconocer los lugares destacados, especialmente en verano. No se puede desplazar ninguna piedra de su sitio, puede acabar con los restos de las paleobarras en lo que es, además, un espacio natural protegido. Tampoco arranque ninguna planta, por demás, forman parte de la dinámica de la generación de las dunas.

Dónde alojarse en el entorno de las Dunas de Maspalomas

Esta es una relación de alojamientos en Maspalomas muy recomendada.


Más información

– CALDERÓN y ARAÑA (1984): ‘Areniscas y dunas de las Islas Canarias’. Revista de la Sociedad Española de Historia Natural’. Actas V, 13.

– GONZÁLEZ, Elvira (1977): ‘Estudio de la vegetación litoral de la zona de Maspalomas’. Botánica Macaronesia, nº 4. Las Palmas.

– MARTÍN GALÁN, GUITIÁN AGNETO Y GALÁN PERDOMO (1978): ‘El sistema de dunas de Maspalomas’. Valor científico y reflexión ecologista. Revista Aguayro, nº 97. Las Palmas de Gran Canaria.

– ZEUNER, F. E. (1958): ‘Líneas costeras del Pleistoceno en las Islas Canarias’. Anuario de Estudios Atlánticos, nº 49-16.

Vista aérea de las Dunas de Maspalomas.

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About Sergio Suárez Benítez (77 Articles)
Periodista, curioso empedernido, interesado con intereses que alimentan el espíritu y un enamorado de las Islas Canarias, mi hogar y el lugar de mis mejores sueños.
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