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La conquista de las Islas Canarias de cada día

La historia de Canarias cuenta que, en los primeros años del siglo XV, se inició la conquista de las Islas Canarias. Fueron los normandos de Jean de Bethencourt, a los que luego siguieron portugueses y castellanos que acabaron por dominar el territorio. Es en esa época cuando nace la que dicen que es la historia moderna de las Islas. Sin embargo, las Islas Canarias siguen en plena conquista, de una forma callada, en un proceso lento, que se salva paso a paso, y en el que diferentes especies animales luchan cada día por encontrar en el Archipiélago un espacio en el que vivir, reproducirse y sobrevivir.

Las Islas Canarias son, en esencia, grandes rocas volcánicas que se ordenan de manera escalonada sobre la costa noroccidental africana. Las especies animales y vegetales que hoy pueblan el territorio canario llegaron desde África en diferentes momentos. Y aún lo hacen.

Las especies que mejor lo tuvieron para llegar a las Islas fueron las vegetales. Sus semillas volaron hasta ellas con los sirocos, en los buches de las aves que las comieron y que las dejaron con sus deyecciones (y con un abono natural incluido) o que llegaron transportadas por lo que se conoce como ‘islas de vida’.

Vuelo de las semillas

Un vuelo de semillas por efecto del viento.

Las ‘islas de vida’ son fragmentos flotantes de vegetación y revueltos de tierras arrastrados hasta la costa africana cercana a las Islas por las aguas de los wadis, ríos estacionales cuyos cauces aún se pueden distinguir como resecos barrancos en el sur de Marruecos o en el Sáhara Occidental.

En esas ‘islas de vida’, navegaron hasta el Archipiélago y guiadas por las corrientes semillas, sí, pero también huevos de animales pequeños, roedores, insectos y todo lo que te puedes imaginar que puede colarse apiñado en una balsa flotante a la deriva.

Es como la colonización oceánica de fortuna con la que se propagan las palmeras de cocoteros en el Pacífico. Los cocos caen de las palmeras, llegan al mar, flotan, van a la deriva por el océano y sólo germinan cuando tocan playa en una isla a donde llegan por azar

Más fácil lo tuvieron en Canarias las aves que sólo hubieron de salvar el trecho de un centenar de kilómetros que separa las Islas de África. Un trecho que miles de años atrás, con otro nivel de agua oceánica, era menor, de apenas 60 kilómetros. Apenas una hora de vuelo o menos como demuestran las sueltas de palomas de los colombófilos de Lanzarote.

Hay que tener en cuenta que lo que hoy es parte del Desierto del Sahara hace cinco mil años era una zona rica en vegetación, y hasta frondosa que fue perdiendo su verde a medida que las condiciones climáticas fueron variando. Las especies vegetales y animales de las Islas Canarias encontraron en el Archipiélago un refugio natural, extinguiéndose en sus lugares de origen.

Así fue como el pino canario o la palmera canaria sobrevivieron en las Islas pero también quedaron aisladas en ellas.

Proceso activo

Como te decía, se trata de un proceso que no ha terminado. Una especie tan común como el gorrión moruno fue detectada en Gran Canaria en 1860 y no fue avistada como especie nidificante en la isla de El Hierro, la más occidental del Archipiélago hasta el año 1960. Tardó un siglo en cubrir sola, o probablemente también ayudada por el hombre, los 200 kilómetros que separan las dos islas.

Gorrión moruno en pleno baño

Un gorrión moruno en pleno baño matutino.

Más fortuna en la conquista de las Islas Canarias tuvo la tórtola de anilla o tórtola turca que buscó refugio en las Islas Canarias a principios de la década de 1990 huyendo de un periodo de extrema sequedad en la costa occidental africana.

Con unas condiciones infinitamente mejores en las Islas, la especie ha progresado e incluso en las ciudades canarias ha acabado por expulsar una competidora potencial, la paloma común, cuyas poblaciones ha minado comiéndose sus huevos en los mismos nidos.

Hoy, algunos enclaves protegidos del Archipiélago de la Red de Espacios Naturales de Canarias como el Roque de Garachico, en Tenerife, o el Roque de Gando, en Gran Canaria, se mantienen como laboratorios de naturaleza para evaluar el patrón con el que las especies vegetales y animales colonizan esas peñas de mar como sucede en las islas mayores

Si quieres conocer la naturaleza única de las Islas Canarias, acércate y descúbrela por ti mismo. Y nada mejor que alojarte en casas rurales de las Islas Canarias para dormir en plena naturaleza.

La conquista de las Islas Canarias de cada día.

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About Sergio Suárez Benítez (78 Articles)
Periodista, curioso empedernido, interesado con intereses que alimentan el espíritu y un enamorado de las Islas Canarias, mi hogar y el lugar de mis mejores sueños.
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