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Roques de Salmor: parque jurásico herreño

Los Roques de Salmor, una cadena de pequeños promontorios marinos que apenas sobresalen unos metros del mar en la isla de El Hierro; son conocidos internacionalmente, sobre todo, por albergar una comunidad de lagartos de gran tamaño.

Sin duda, se trata de los últimos y aislados ejemplares de ciertas especies de su género que debieron habitar todas las islas del Archipiélago canario, como demuestra también el lagarto gigante de La Gomera, pero que hoy sólo se pueden localizar como fósiles.

Pero los Roques de Salmor son algo más. Sus reducidas superficies albergan también una gran variedad de especies vegetales, de aves y de insectos, y su formación obliga al observador a reflexionar sobre el origen del enclave y el verdadero valor de su aislamiento. Una razón de ser en sí misma. Los Roques de Salmor son, por sus famosos lagartos, un verdadero parque jurásico canario en el que perdura un fósil viviente.

Los Roques de Salmor están situados al noroeste de la isla de El Hierro, inmediatamente frente a la denominada Punta de Arelmo. El enclave constituye el punto más extremo del sector oriental del arco de El Golfo y una continuación geológica del Risco de Tibataje, que muere en el mar en la misma Punta de Arelmo.

Los roques son un grupo de islotes alineados frente a esa costa que siguen un trazado sureste-noroeste a lo largo de un trecho de 1.100 metros. El grupo está compuesto por cinco roques mayores, que están acompañados por al menos otra decena de pequeñas superficies que son más visibles en marea baja.

Los geólogos que se han ocupado del análisis y de la descripción del grupo costero han señalado que el alineamiento es el resto de un manto de rocas traquíticas (una roca de origen volcánico de tipo alcalino que es relativamente dura) que se intercaló entre algunas lenguas de lava (coladas) de naturaleza basáltica.

La acción erosiva del mar y la combinada de otros agentes atmosféricos fueron suficientes para derruir la capa de las coladas. Sin embargo, no ocurrió lo mismo con la traquita que resistió por su singular dureza.

Roques de Salmor 2Así fue como el entorno que rodeaba a la roca más resistente desapareció sin dejar rastro y sólo se conservan fragmentos aislados y separados de la costa, lo que hoy se puede reconocer como la extensión de los Roques de Salmor.

Estas coladas partieron desde lo alto de los Riscos de Tibataje, un viejo farallón cercano que conserva una mitad que todavía sigue siendo acantilado activo bajo el que rompen las olas. Y, otra, cuyo pie está alejado del mar debido a la acumulación en la base del escarpe de los restos desprendidos del mismo farallón.

El risco y la colada que se prolongó en el mar pertenecen a la denominada Serie Antigua del Hierro, un periodo de erupciones volcánicas en el que se creó una buena parte de la isla, pero cuyos materiales hoy son escasamente visibles al estar ocultos bajo otros que surgieron con posterioridad.

Aunque hay diferentes criterios cronológicos, los materiales de los Riscos de Tibataje y los que forman los mismos Roques de Salmor pueden tener una antigüedad cercana a los tres millones de años.

Sin embargo, estas deduciones cronológicas no fueron determinadas a las primeras de cambio. Las descripciones originales legadas por el geólogo Hausen (1964) hablan del Roque de Salmor -el que el geólogo denominaba con una visión poética como un ‘centinela traquítico’- como ‘chimeneas de efusión’ de los materiales volcánicos expulsados desde las capas inferiores de la corteza terrestre.

Es difícil llegar a imaginarse el paisaje que dominaba en esta parte de la isla de El Hierro cuando la masa de los roques estaba integrada en la superficie insular o en la época en la que empezaban a disgregarse. Difícil, pero no imposible, porque algún que otro detalle ha quedado impreso en sus superficies denudadas, lo suficientemente claro como para que pueda aportar datos para una interpretación sólida.

Uno de estos detalles se puede encontrar sobre la superficie del Roque Grande de Salmor. En su extremo noreste, se localizan los restos de una playa fósil que rellena algunos huecos y grietas de la roca. Este antiguo borde litoral está hoy alzado a unos cuatro o cinco metros sobre la superficie del mar actual.


La playa de arena se corresponde con un nivel marino interglacial que se desarrolló hace algunos miles de años. La situación actual del roque, en una punta erosionada, ofrece pocos datos para interpretar el antiguo paisaje, pero lo que sí parece claro es que el área de los roques debió ser una playa abrigada, tanto como para permitir la concentración y el mantenimiento posterior en un mismo sitio del depósito de arena.

Roques

Por sus dimensiones, destacan particularmente dos islotes: el Roque Grande y el Roque Chico, cuyos topónimos son un indicio suficientemente elocuente para comprender sus tamaños relativos.

El primero dista de la costa unos 350 metros de la costa, mientras que el segundo está separado del anterior por 330 metros. El Roque Grande o Roque de Salmor, como aparece en la cartografía oficial, da nombre al conjunto y no es otra cosa que un gran pitón que sobresale más de un centenar de metros de la superficie del mar.

Roques de SalmorDe todas formas, la altura es mayor, porque, en esta parte de la isla de El Hierro, los fondos son profundos. El área de este picacho no es tampoco despreciable, suma 28.000 metros cuadrados (2,8 hectáreas, 220 metros de largo por 160 metros de ancho, entre sus puntos más distantes), o lo que es lo mismo, justo la superficie de cuatro campos de fútbol.

El Roque Grande supone más del 60% del área de todos los picachos, que cubren unos 45.000 metros cuadrados. El relieve del Roque Grande viene definido por dos únicas elevaciones que terminan en la cota de los 104 metros, la mayor, y los 36 metros, la menor.

Algunos mapas de detalle de este rincón herreño sólo dan una altura de 92 metros para la mayor, aunque tal vez se trate de una variación por haber tomado las cotas con la bajamar como referencia.

En medio de las dos únicas elevaciones del roque hay una fuerte depresión de origen erosivo que está abierta hacia el noroeste donde se han acumulado un número bastante importante de cantos rodados que se han desgajado de los puntos altos del farallón y han acabado depositándose en las zonas menos inclinadas. Este sector del noroeste y el lado noreste son los puntos más afectados por la fuerza del oleaje y por la acción de desgaste de los vientos, en particular en invierno, época en la que se registran auténticos temporales.

Arca de Noé

A pesar de las reducidas dimensiones, los Roques de Salmor tienen algo de Arca de Noé. Aislados en el mar, concentran, sin embargo, una notable cantidad de seres vivos. En sus rocas, crecen, anidan, buscan refugio o transitan 17 especies vegetales, dos variedades de reptiles, 8 de aves y otras tantas de insectos que utilizan los farallones como hábitat permanente.

Lagarto gigante de los Roques de SalmorLas especies vegetales son de porte achaparrado y resistentes a la acción del viento como ocurre con otros islotes de la geografía herreña. Las plantas que habitan en los Roques de Salmor son las propias de las denominadas franja halófila-costera y basal. Todas tienen en común una gran tolerancia a la insolación y al ambiente marino, cuya brisa presenta altas concentraciones de sal.

Pero los condicionantes impuestos por el medio no acaban ahí. Estas plantas deben sobrevivir también a los rigores del entorno, no menos directos, entre los que se incluyen un bajo índice de precipitaciones, además de una nula capacidad para retener las aguas de lluvia.

Otra amenaza no menos frecuente para las especies vegetales es la circunstancia de estar bajo el riesgo de ser bañadas directamente por las olas. El último estudio desarrollado sobre la vegetación de los roques detectó esas 17 especies vegetales entre las que figuran la patilla, la ratonera, el pastel de risco y otras más comunes como el cosco o la barrilla, cuyas semillas llegaron a los islotes por el impulso del aire o entre las deposiciones de las aves.

Además, se ha localizado otro reptil además del lagarto gigante del Hierro, que no es otro que uno de los tres perenquenes canarios (salamandras). Por debajo de ellos, habita un variado grupo de insectos que incluye escarabajos y arañas. El cielo y las rocas de este conjunto natural son el hogar de algunas aves marinas, como el petrel de Bulwer, la pardela chica, la pardela cenincienta o el paíño común. Y aún se pueden ver otras aves terrestres como la paloma bravía o el cernícalo vulgar, auténtico azote de los lagartos gigantes de los Roques de Salmor.

Lagarto, lagarto

Los Roques de Salmor son conocidos fundamentalmente por su población de lagartos gigantes, últimos supervivientes de una fauna vertebrada que probablemente habitó todas las Islas del Archipiélago canario, pero que hoy se encuentra extinguida, si acaso con la excepción de los lagartos gigantes de La Gomera.

Restos fósiles de estos reptiles han aparecido ocasionalmente, por ejemplo, en zonas costeras de Tenerife y La Gomera. Aunque se reconoce un único nombre común para designar al lagarto gigante de El Hierro, la realidad confirma que se trata de dos subespecies de grandes lagartos, sensiblemente diferentes.

Originariamente, los Roques de Salmor albergaban a estas dos especies presentes en El Hierro: la ‘gallotia gallotia caesaris’ y la ‘gallotia simonyi simonyi’. Estos extraños nombres son denominaciones científicas que designan con más precisión a las dos subespecies. El lagarto ‘gallotia s. simonyi’, una especie endémica se consideró extinguida en su hábitat natural original del Roque Chico en 1985 tras un minucioso examen de la roca (Machado). No obstante, el lagarto nunca se perdió, se ha comprobado la existencia y la reproducción natural en los escarpes próximos al farallón de los Riscos de Tibataje.

Lagarto gigante de El Hierro

Lagarto gigante de El Hierro (Simonyi)

En cambio, la otra especie, la ‘gallotia g. caesaris’ sigue teniendo como hábitat natural el mismo espacio, en este caso, se ha reducido del Roque Grande de Salmor, en el que ha sido observada por algunos investigadores. La población de lagartos gigantes que queda en el Roque Grande de Salmor ha sido continuamente inventariada porque las normas internacionales que rigen las categorías de conservación asignan calificativos diferentes para la relación que se establece entre el número de individuos detectados y la superficie de su hábitat.

Así, el lagarto gigante de Salmor del Roque Grande, por las dificultades de avistamiento, y por los problemas que supone acceder a la roca, ha oscilado variablemente en torno a la calificación de ‘raro’ o ‘muy raro’.

Los reptiles se localizan en un llano elevado arenoso y pedregoso de unos 200 metros cuadrados de superficie y suavemente inclinado hacia el sureste, que domina el promontorio marino.

No obstante, el lagarto del Roque Chico de Salmor, hasta el momento de su extinción, fue el ejemplar que más atención recibió, y, por extensión, el mejor estudiado. Esta notoriedad popular documental y bibliográfica fue, sin duda, la causante de su desaparición. Desde finales del siglo XIX, los investigadores se decantaron por este lagarto y no por el otro, porque el del Roque Chico era más accesible que el del mayor.

A ello, contribuyó el desconocimiento y la ignorancia de las gentes de la zona. Desde la década de 1930, se conocen capturas de pescadores para surtir la demanda de los ocasionales turistas que llegaban a la isla de El Hierro y las necesidades de los coleccionistas particulares, además de las de algunos museos de historia natural europeos que querían contar con piezas disecadas de este lagarto entre sus vitrinas.

Una población de lagartos, que, de todas formas, nunca debió de ser numerosa, sobre todo si se tiene en cuentas las posibilidades de alimentación en el reducido espacio de los roques.

Guía práctica

Breve descripción general

Los Roques de Salmor son una cadena de pequeños islotes y bajas que sobresalen de la superficie del mar en el litoral noroeste de la isla de El Hierro. En el extremo oriental del arco de la depresión de El Golfo, en el municipio de La Frontera. Nacieron de la erosión de una lengua de lava. El desgaste los aisló, separándolos de la tierra firme. Son más de una decena de farallones que se extienden sobre 45.000 metros cuadrados en total, pero destacan por su tamaño dos de ellos: el Roque Grande y el Roque Chico.

El conjunto sirve de divisoria a dos de los municipios insulares, los de Valverde y La Frontera. Y, teóricamente, la mitad oeste pertenece a La Frontera y la este a Valverde.

El enclave es un área protegida perteneciente a la Reserva Natural Integral de los Roques de Salmor y la zona aneja, relacionada con el arranque de las coladas que dieron lugar a los roques, a la Reserva Natural Especial de los Riscos de Tibataje.

La importancia de los islotes va más allá de su interés geológico, ya que alberga una reducida población de reptiles de gran tamaño, los lagartos gigantes de Salmor, extintos en otros puntos del Archipiélago canario.

Cómo ir

Para llegar desde la capital Valverde, hay que tomar el Túnel de Los Roquillos para llegar hasta Las Puntas, en el lado de La Frontera. Las Puntas es la agrupación de viviendas más cercana a los Roques de Salmor.

Luego hay que seguir un camino que termina en la Playa del Cantadal. En marea baja, y con el mar en calma, se puede seguir un poco más hasta la Playa del Piloto. En cualquier caso se recuerda que es una zona protegida con una naturaleza muy sensible a la presencia humana.

Dos caminos de herradura, pertenecientes a la Red de Senderos de la isla de El Hierro, uno desde el mismo centro de La Frontera (R1) y otro desde Guarazoca (R2), permiten acercarse al litoral inmediato de los roques (ver mapa).

Qué ver también

– Coladas. Los Riscos de Tibataje, el acantilado costero vecino de los roques, están formados por las mismas lenguas de lava que dieron origen al grupo. Algunas de estas intrusiones magmáticas o coladas, sacadas al aire por la erosión del risco, se pueden ver todavía como venillas de un tono diferente sobre la superficie pelada de la escarpada ladera

– Poblado de Guinea, Ecomuseo y Centro de Recuperación. En este lugar de Las Puntas, se levanta el Centro de Recuperación del Lagarto Gigante de El Hierro. El lugar perfecto para conocer a esta especie, pero también mucho de los modos de vida y de la cultura ancestral de los herreños de todas las épocas. En la Carretera General de Las Puntas.

Dónde comer

En los cascos urbanos de Valverde y La Frontera se pueden encontrar modestos y baratos restaurantes con platos locales canarios. En La Frontera, pruebe frente a la iglesia parroquial.

Dónde alojarse

En este enlace, podrás encontrar una buena selección de alojamientos en La Frontera.

Roques de Salmor

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About Sergio Suárez Benítez (55 Articles)
Periodista, curioso empedernido, interesado con intereses que alimentan el espíritu y un enamorado de las Islas Canarias, mi hogar y el lugar de mis mejores sueños.
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