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Almagre: la tierra roja que dio de beber a los canarios (de ingenio desbocado)

El almagre es un tipo de tierra volcánica rojiza que suele estar presente en los campos de lava de todas las Islas Canarias. Estas tierras comunes y corrientes, salvo quizás por su tono rojizo, pasan desapercibidas en montañas, llanos y paisajes. En la costa o en el monte. Muy pocos conocen el verdadero, el auténtico, valor cultural y material de estas tierras pulverulentas. Pocos saben que gracias al almagre los canarios pudieron beber agua…y sobrevivir. Como lo lees.

El almagre canario es como te digo una tierra rojiza que se forma cuando una colada volcánica acierta a pasar por encima de un terreno rico en materia orgánica, tierras con plantas y árboles o con un sustrato vegetal en el suelo formado por materia orgánica en descomposición.

Bernegal

Bernegal con un revoco de almagre

La química del manto de lava incandescente, la presión y especialmente el calor acaban cambiando la composición del suelo original en un proceso que se denomina rubefacción. El suelo rubefactado resultante es rojizo, compacto, y, lo que es más importante, se vuelve impermeable como por arte de magia. Prueba de ello es que muchas fuentes naturales y manantiales en Canarias manan sus aguas por el punto de contacto entre el terreno de almagre y la capa situada inmediatamente sobre ella que se corresponde con el manto de lava.

El agua de lluvia o la que circula bajo la tierra llega al nivel del almagre y, en ese punto, deja de descender para rebosar como fuente natural en un punto o en varios sobre la capa rojiza. Los pastores canarios ya sabían lo fácil que era encontrar agua para sus animales en las líneas del almagre que se forman en las almagrías.

Cerámica roja palmera prehispánica

Cerámica roja palmera prehispánica.

Pero lo sorprendente fue la aplicación práctica que le dieron los aborígenes canarios al almagre. Sucede que los barros formados en Canarias con tierras volcánicas resultan muy porosos. Con ellos, sólo con ellos, no es posible hacer vasijas (cacharros, entre los isleños) con los que guardar y transportar el agua. El líquido simplemente se pierde rezumando por las paredes de la pieza de cerámica.

Para solucionarlo, los aborígenes canarios molían el almagre hasta hacerlo polvo. Diluido en agua, le daban un revoco a la parte exterior de las vasijas haciéndolas tan impermeables como los niveles de almagre lo hacen con el suelo. Así nació la llamada cerámica roja canaria que permitió conservar y trasladar el agua a los aborígenes canarios y a las generaciones de isleños que les siguieron.

Siempre me ha fascinado la idea de cómo se llegó a descubrir estas propiedades del almagre entre los antiguos canarios. Si fue por pura casualidad, si fue como resultado de comprobar lo que ocurría en el medio natural en las vetas de las almagrías y aplicarlo a la cerámica por analogía o por haber algún tipo de conocimiento previo.

Sea cual sea el origen, la cultura de los aborígenes canarios fue la única del mundo que aplicó esta ingeniosa solución. Ni que decir tiene que muchas otras culturas compartieron medios ambientes volcánicos y desde luego problemas similares para conservar el agua. Pero seguro que todas tuvieron alternativas, los antiguos canarios no. Y ya sabes lo que se dice el refrán, que cuando la necesidad aprieta, el diablo manda, aunque yo prefiero creer que es el ingenio el que se desboca.

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About Sergio Suárez Benítez (78 Articles)
Periodista, curioso empedernido, interesado con intereses que alimentan el espíritu y un enamorado de las Islas Canarias, mi hogar y el lugar de mis mejores sueños.
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