Anuncios
No te lo puedes perder

Tejas musleras canarias: la tradición vive arriba

Las tejas musleras canarias son las más tradicionales de todas las piezas de barro que se elaboraron para las techumbres. Fue una solución muy simple traída por los primeros colonos andaluces o gallegos. Una solución sencilla, barata, con barros que proporcionaba el medio. Hoy, esas tejas canarias siguen techando las viejas casas canarias por millones. La tradición vive arriba.

Las tejas musleras son un tipo de revestimiento tradicional de cerámica para el techado de las casas tradicionales canarias que se elabora de manera artesanal empleando la parte anterior del muslo para darles la típica forma acanalada a lo que no son más que las clásicas tejas árabes.

Las tejas se cortan en láminas estrechas de barro muy regulares utilizando un molde de madera o aplicando medidas. Con el barro aún fresco y todavía moldeable, se colocan sobre el muslo, normalmente de pie, perfilando la forma con la ayuda de los dedos. Una vez moldeada, se llevan al horno, al horno de tejas, para cocerlas, o como se dice en el medio rural canario, para ‘guisarlas’.

Teja muslera

Tejas musleras.

Se trataba de una actividad que solían realizar las mujeres, bien porque era una tarea manual y delicada, como otras que se dejaban a las señoras y chicas de la casa; bien porque era un trabajo compatible con las tareas del hogar y del cuidado de la casa y que no podían desempeñar los hombres que estaban en los cultivos o en el campo con los animales.

Las tejas musleras son muy apreciadas en Canarias por quienes quieren reformar tejados antiguos. No es difícil ver en los extremos de las tejas las huellas de los deslizamientos de los dedos de las personas que hicieron, como tampoco es inusual comprobar cómo muchos extremos están doblados. Sin duda, porque las tejas eran más largas que los muslos de las personas que las confeccionaron. Personas de baja estatura.

Huellas únicas

Observando con detenimiento un mismo trabajo de techado tradicional de tejas, se puede saber qué tejas fueron hechas por unos trabajadores y otros. Sólo hay que medir hasta donde se dobla y observar los hábitos del operario, donde comienzan y siguen los acabados de los dedos en cada pieza. Detalles y huellas únicas.

También es interesante observar la cantidad de restos de piedras que aparecen sobre las superficies de las tejas, porque las piezas estaban hechas con barros sacados directamente de los fondos de barranco o de lugares especialmente húmedos y encharcados. Depósitos de barro que eran un auténtico revuelto de lo que bajaba por los cursos de los barrancos.

En cualquier caso, se trataba de trabajos a los que no se le pedían grandes niveles de calidad. Sólo se les pedía que fueran acabados baratos, fáciles de realizar en serie sin mecanización, ni especialización alguna de la mano de obra. Apenas que las tejas musleras pudieran cerrar bien las cubiertas, que no fueran quebradizas, que condujeran el agua por los tejados como debían hacerlo y que se pudieran reemplazar con pocos gastos.

Las tejas musleras acabaron desapareciendo cuando, desde la segunda mitad del siglo XIX, comenzaron a llegar a las Islas Canarias, las llamadas tejas francesas y que llegaban al Archipiélago como parte de la carga de los barcos que venían a recoger la cochinilla.

Eran tejas mucho más resistentes, se fabricaban en serie según métodos industriales, no había diferencias entre ellas y sus acabados perfectos las hacían ideales para ser colocadas en cualquier lugar, mejorando la estética de muchas construcciones.

Las tejas francesas -también llamadas inglesas o portuguesas, por su procedencia- aún se las puede ver techando casas particulares que fueron viviendas de la burguesía comercial de las Islas en el siglo XIX o en la primera mitad del XX.

Para la primera mitad del siglo XX y, sobre todo, después de la Guerra Civil Española, las tejas francesas fueron desplazadas por españolas de la misma factura. Se trataba de tejas llegadas de la zona levantina en una época en la que España no tuvo acceso a los productos internacionales y hubo de surtirse de artículos locales bajo una política autárquica.

Hoy las tejas musleras canarias están asociadas a una actividad artesanal perdida, pero ahí están, cerrando viviendas y casonas rurales o urbanas, en La Laguna, en La Orotava, en Santa Cruz de La Palma, en Valverde de Hierro, en San Sebastián de La Gomera, en Teguise, en Betancuria, en Arucas, en Gran Canaria.., en cada una de las islas.

Sólo tienes que sumar, un techo de tejas musleras canarias de 100 metros cuadrados viene a necesitar unas 1.000 tejas ¿Cuántas tejas siguen ahí en los techos de las casas tradicionales canarias como un testimonio vívido de las viejos trabajos artesanos isleños? Sí, la tradición vive arriba.

Anuncios
About Sergio Suárez Benítez (77 Articles)
Periodista, curioso empedernido, interesado con intereses que alimentan el espíritu y un enamorado de las Islas Canarias, mi hogar y el lugar de mis mejores sueños.
A %d blogueros les gusta esto: