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‘El Obelisco’: geoposicionando al poeta Tomás Morales

Las Palmas de Gran Canaria tiene su propia ‘Aguja de Cleopatra’. Ya sabes, ese monumento egipcio perdido -y para encontrar- entre las calles de Westminster, en Londres. El de Las Palmas es también un obelisco, pero de diseño más sencillo y levantado ayer mismo -como no podía ser de otra manera- con piedra volcánica local de la misma capital grancanaria. Es el Obelisco de la Plaza de la Constitución, o simplemente ‘El Obelisco’, como lo reconoce y recuerda la gente.

Obelisco de Las Palmas de Gran CanariaEn su momento, el diseño de un obelisco clásico fue un intento de magnificar, de solemnizar, la urbanización de un espacio de la capital robado a fincas de plataneras de la zona de Fincas Unidas en la década de 1950-1960, en lo que quiso ser un moderno bulevar, el del Paseo de Tomás Morales, que comunicara el Puerto de la Luz con los barrios de Vegueta y Triana.

Un paseo dedicado a un ilustre poeta modernista grancanario Tomás Morales (1884-1921), fallecido treinta años antes de que se levantara el monumento y algunos menos de que se le diera el honor del nombre de una avenida. Honor en el paseo y en una pequeña plaza con calles, fuente, escultura y arboleda de laureles que pasa desapercibida y del que el obelisco es un extraño complemento con poca relación conceptual más allá del uso de la misma piedra. Aunque tal vez ‘El Obelisco’ sirva para geoposicionar al poeta Tomás Morales en el imaginario colectivo de los palmenses, ciudadanos (y gentilicio) de los de Las Palmas de Gran Canaria.

Inscripción del Obelisco en Las Palmas de Gran Canaria

La Plaza de Tomás Morales dedicada al poeta tiene un busto de bronce del autor, obra del escultor Victorio Macho (1887-1966) alzado sobre un pedestal de piedra de Fuerteventura. Un mosaico de trencadís en estilo cubista se extiende justo delante de la fuente en la que se yergue la escultura.

Hoy, ‘El Obelisco’ funciona como las marcas en los mapas de Google. Posiciona, de alguna manera, el obelisco pone orden en el callejero. La gente, los edificios, las ‘quedadas’, las calles, toman al obelisco como referencia espacial al monumento. Ése es su valor práctico. El oficial, servir de escenario, cada año, para conmemorar públicamente, cada 6 de diciembre, el ordenamiento constitucional vigente. Sobre el césped de la rotonda que aisla al obelisco del tráfico, con discursos y con flores.

El Obelisco de la Plaza de la Constitución del barrio de Arenales de Las Palmas de Gran Canaria es una construcción que muchos consideran extrañamente como una escultura, aunque su piedra nunca fuera tallada, sino simplemente cortada a escuadra.

De padre arquitecto

Busto de Tomás Morales en Las Palmas de Gran CanariaDe hecho, su autor, el padre de la criatura, no fue un artista, sino un arquitecto. Fue el catalán Joan Margarit i Serradell (1908-1997) que tuvo como colaborador al constructor local Cayetano Guerra del Río que fue quien puso el obelisco en su lugar, físicamente. Este elemento arquitectónico se diseñó en 1955 y se inauguró en 1957.

La isla de Gran Canaria empezaba en aquellos mismos años su particular línea desarrollista con el turismo. El primer vuelo charter turístico que llegó con Sabena aterrizaba en la Isla en 1956.

La simpleza del diseño salta a la vista y más cuando se lo compara con los obeliscos antiguos que se citan en los libros de historia. Ni tiene marcas, no hay relieves en su superficie, no hay cambios de color, carece de pedestal y no está rematado por ninguna cruz o aguja metálica, como suele ser el caso. Desde luego, nada que ver con el obelisco de la Plaza de la Concordia de París.

Fuente de Tomás Morales de Las Palmas de Gran CanariaLa piedra utilizada para su construcción procede de las canteras de La Isleta, es de color marrón, con un tono ligeramente rosáceo y tiene unos 25 metros de altura.

El autor del proyecto Joan Margarit fue profesor de la Escola d’Arquitectura de Barcelona y, desde finales de la década de 1950 al comienzo de la de 1960, llegó a ser el arquitecto municipal de Las Palmas de Gran Canaria, continuando su trayectoria en Figueras, Girona, Tenerife, para concluir su carrera profesional en su ciudad natal, Barcelona.

Monumento a Tomás Morales en Las Palmas de Gran CanariaJoan Margarit i Serradell, cuya familia era modesta, obtuvo su título de arquitecto en la inmediata posguerra. Participó en la capital grancanaria en otros grandes proyectos públicos, como el del Mercado Central (1958), situado hoy al paso de la calle Galicia, o la Iglesia de Nuestra Señora de Los Dolores de Schamann (1959).

Según uno de los hijos del arquitecto, Joan Margarit i Consarnau, Joan Margarit fue uno de los primeros urbanistas españoles que empezaron a hablar de urbanismo moderno y de su relación con la economía y la política.

Si quieres conocer Las Palmas de Gran Canaria, ahí está el Obelisco de la Plaza de la Constitución y de Tomás Morales para descubrirlo. Para lo demás, para disfrutar de una estancia inolvidable, lo mejor, saber donde localizar un buen alojamiento, por ejemplo para elegir entre los mejores hoteles de Las Palmas de Gran Canaria. Feliz estancia.

‘El Obelisco’

Plaza de Tomás Morales

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About Sergio Suárez Benítez (95 Articles)
Periodista, curioso empedernido, interesado con intereses que alimentan el espíritu y un enamorado de las Islas Canarias, mi hogar y el lugar de mis mejores sueños.
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