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30 días de los nervios: Cristóbal Colón en Canarias en el camino de su descubrimiento

Cristóbal Colón en Canarias en su primer viaje a América. Un paso por el Archipiélago canario que pudo haber hecho naufragar una expedición que en, muchos aspectos, pendió de un hilo. Esta es la historia.

Cristóbal Colón permaneció en las Islas Canarias por espacio de treinta días, desde el 7 de agosto al 6 de septiembre de 1492. Tiempo que dedicó a resolver toda suerte de imprevistos. Los problemas de navegación de una de sus carabelas, un cambio de última hora de los aparejos de una segunda, y, algo que creo casi más importante, dedicó tiempo a evitar deserciones, multiplicándose para mantener unidas a unas tripulaciones que no le eran especialmente afectas.

Cristóbal Colón

Imagen tenida por auténtica de Colón

La expedición se había constituido por exigencia real, pero el enrolamiento -que era voluntario y poco voluntarista- se hizo sobre la base de la reputación y la ascendencia entre la marinería que tenían los hermanos Pinzón en la costa sur de España.

Colón se apoyó en ellos -que, por otro lado, también tenían sus planes para el viaje, como luego demostrarían los hechos-. En cualquier caso, sin los Pinzón, Colón no habría conseguido embarcar a nadie a ninguno de las tres caravelas.

Siempre he tenido claro que, el mes que pasó Cristóbal Colón en Canarias con sus tres carabelas y con su centenar de expedicionarios, fue un tiempo lleno de tensiones e inseguridades. Ahí están otras expediciones a América posteriores para demostrarlo. Viajes que incluso evitaron a las Islas Canarias para impedir deserciones.

Pero a lo que voy. La expedición descubridora superó, como se sabe, la Barra de Saltés en Huelva, el día 3 de agosto y, para el 6, la Pinta ya daba problemas. En esa fecha, se había quedado casi sin gobierno. El timón se le había soltado y desencajado.

Su capitán, Martín Alonso Pinzón, hizo lo que pudo por mantener el ritmo de navegación a petición del Almirante. Pero Colón lo tenía claro. La culpa de la avería la tenían en último término Cristóbal Quintero y Gómez Rascón, dueños del barco, que se habían enrolado como marineros de su propia nave. Sí como lo lees.

Ambos estaban disconformes con el alistamiento del barco. Lo del fletamento de la Pinta es otro de los embrollos de esta historia y otro motivo de tensión a bordo. Se sabe que el fletamento debía correr a cargo del Concejo de Palos de la Frontera, el ayuntamiento, como compensación por una deuda con la Corona. Pero, una cosa por otra, parece que el timón del barco no había sido revisado o no se arregló, porque nadie se cuidó de poner dinero para hacerlo. 

Pero Martín Alonso Pinzón conocía las condiciones marineras de La Pinta porque, al parecer la había alquilado con anterioridad para sus propios viajes.

El barco empezó a dar problemas aún antes de avistar Lanzarote. Es entonces, cuando Colón ordena a Martín Alonso Pinzón que se quede en Gran Canaria reparando la nave y que el resto, la Niña y la Santa María, pongan rumbo a La Gomera. Isla a la que llegan el día 12 de agosto.

El ajetreo canario de Colón

Siempre me ha quedado la duda de porqué Colón dejó un barco atrás. De por qué no se quedaron todos los barcos en Gran Canaria. A mí se me ocurren varias opciones. Una, que quería separar a las tripulaciones por algún motivo, tal vez disciplinario o, para éso, para mantener la disciplina. Ya sabes aquello de ‘divide y vencerás’. Dos, segundo argumento, que en Gran Canaria no fuera seguro desembarcar a toda la gente de los barcos al mismo tiempo, en una isla donde podía ser fácil desertar.

Tres, que le pareciera más segura La Gomera por el motivo anterior y que, por cuestión de acopio de nuevos víveres, de medios para reparar y por necesitar comprar material para navegar a bordo, no pudiera renunciar a hacer base en Gran Canaria, aunque su idea fuera otra. Cuatro, que tuviera especial interés por encontrar el apoyo de Inés Peraza de las Casas,  la madre del primer Conde de la Gomera o la Reina de Canarias, como se la llegó a llamar.

Casa de Colón

Recreación del camarote de Colón

Nada más dejar a la tripulación en La Gomera, Cristóbal Colón regresa a Gran Canaria para supervisar la reparación de la Pinta y para completar otros arreglos en la Niña.

Además de la reparación del gran timón de codaste de la Pinta, se transformó el velamen latino de la Niña para convertirlo en redondo. Se pasó el palo de mesana a proa y el mayor que se situó algo más a popa. Con ello, se buscaba conseguir una mejor maniobra de las bolinas de la vela mayor y obtener mejores ceñidas.

Todo, para conseguir que el barco pudiera responder mejor en la larga navegación oceánica que le esperaba. Algo que debió hacerse en puerto antes de la partida, pero que no se hizo. En este caso, se improvisó, pero todo salió bien.

Abandonada Gran Canaria tras completarse las reparaciones y transformaciones de las naves, la Pinta y la Niña arriban con Cristóbal Colón a La Gomera el 2 de septiembre. En el tiempo que permaneció el Almirante antes de partir hacia poniente, está constatado que mantuvo conversaciones con vecinos de San Sebastián de la Gomera y también, se dice, que con dos personas procedentes de El Hierro que eran en ese momento invitados de Inés Peraza. Unos y otros le relataron a Colón cómo en dirección de poniente solían ver y desaparecer tierra firme. Lo demás, es historia.

Si quieres conocer el rastro de Cristóbal Colón en Canarias, dos lugares clave, la Casa de Colón en San Sebastián de la Gomera y su homónima en Las Palmas de Gran Canaria, aunque ya te digo, que, en esta última, no estuvo nunca el Almirante. Esa es otra historia que queda pendiente descubrirte. Me la apunto.

Para alojarte, ¿qué tal esta lista de hoteles en Canarias?

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About Sergio Suárez Benítez (102 Articles)
Periodista, curioso empedernido, interesado con intereses que alimentan el espíritu y un enamorado de las Islas Canarias, mi hogar y el lugar de mis mejores sueños.
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