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Montaña Roja: colorada por naturaleza

El espacio de la Reserva Natural Especial de Montaña Roja es un lugar clave para practicar deportes acuáticos en la isla de Tenerife. Pero, es más. Para los que aman las localizaciones  costeras con génesis originales, especies y naturalezas exclusivas, Montaña Roja está en otro nivel. Esta montaña, colorada por naturaleza, esconde valores que hay que descubrir.

El área de Montaña Roja se encuentra situado junto a la población de El Médano, en el término municipal de Granadilla de Abona, al sur-sureste de la isla de Tenerife. El trozo de costa es conocido internacionalmente por las excelencias de sus playas y como enclave privilegiado para las prácticas del surf, del buceo y del windsurf.

Sin embargo, el verdadero valor del lugar, el ecológico, escapa al interés de muchos de los visitantes del área. Simplemente, no resultan valores fáciles de comprender. La Reserva Natural Especial de Montaña Roja fue declarada paraje protegido por la Ley de Espacios Naturales de Canarias. El área preservada se extiende sobre 1,5 kilómetros cuadrados que incluyen aproximadamente 5 kilómetros de costa. El lugar está a pocos metros de la pista del Aeropuerto Reina Sofía Tenerife Sur.

Camino a Montaña Roja

Vereda marcada

Básicamente, el enclave se reduce a tres playas de arena, las de La Tejita, La Playita y la de Leocadio Machado; dos promontorios, la Montaña de Bocinegro (17 msnm.) y el Volcán de Montaña Roja (171 msnm.) que da nombre al lugar. Pero también, un campo de dunas y un terreno circundante que es el hábitat natural de una flora y una fauna singulares.

Geológicamente, el conjunto que se abre bajo la montaña puede ser considerado como un tómbolo. Una isla unida a una superficie mayor -en este caso otra isla, Tenerife– por una extensión de terreno que sirve de nexo. Se trata de un accidente geográfico único en Tenerife.

En el espacio se distinguen dos unidades geológicas bien diferenciadas. Una, el volcán, y la otra, los arenales. El cono es lo que queda de un edificio fuertemente erosionado que entró en erupción a lo largo del segundo periodo de actividad volcánica que atravesó la isla de Tenerife en el Plioceno (5,1 millones de años a pocos miles de años).

El nombre de Montaña Roja es consecuencia del color encarnado de las pumitas que forman la estructura del conjunto. Un dato a tener en cuenta. La actividad volcánica es anterior a la creación del campo de dunas. Es un hecho que las arenas han tapado las coladas en casi toda su extensión.

Cumbre de Montaña Roja

Vista desde la cima de Montaña Roja en dirección al Médano

La creación de esta península puede haberse debido a dos fenómenos geológicos fundamentales, o a la combinación de ambos. En primer lugar, el volcán pudo haber surgido frente a la costa y posteriormente quedar unido a tierra por las coladas hoy ocultas. Otra posibilidad es que el territorio siempre haya estado conectado con el resto de la isla de Tenerife, pero que fuera un último ascenso de nivel del océano (transgresión marina) el que creara finalmente el perfil de la costa.

Por lo que se refiere a los arenales, éstos son de naturaleza mineral. Proceden de la erosión de las rocas pumíticas del área que son muy erosionables. Desgajadas y convertidas en granos por la acción del viento, de las aguas de los barrancos de la zona durante las escorrentías y del oleaje del mar hasta depositarse en los puntos donde se acumulan en espesores de varios metros.

En otro tiempo, el campo de dunas se extendía sobre una superficie mayor y a lo largo de toda la costa de El Médano, y no como ahora, que se encuentra interrumpido en varios puntos. El mismo nombre de El Médano nos da una pista. Proviene del término que designa a una extensión de dunas longitudinales que se caracterizan por tener un lomo plano.

Fauna y flora

La escasa altura de la costa sur tinerfeña, las exiguas precipitaciones (200 milímetros anuales), el dominio de los vientos fuertes, la salinidad del ambiente costero, la fuerte insolación y las características del suelo arenoso y volcánico han creado las condiciones para crear una fauna y una flora dependientes de ellas, fuertemente dependientes del medio.

Vista desde la cumbre de Montaña Roja

Vista desde la cima de Montaña Roja, dirección sur

La vegetación dominante está formada por especies de características xéricas y halófilas, es decir, que soportan extemadas condiciones de sequedad y aridez, unas, y altas concentraciones de sal en el suelo y en el aire, otras.

Sin embargo, y a pesar del reducido espacio del enclave, se llegan a distinguir tres zonas en las que crecen agrupadas comunidades vegetales afines. Estos lugares coinciden con cada uno de los suelos del paraje.

En los arenales del campo de dunas y de las playas, se pueden encontrar especies pasmmófilas, como el balancón o la lechetrezna marina, relegada en Tenerife prácticamente a este espacio.

En los piroclastos de Montaña Roja, y en las superficies de pumitas, crece una mayor diversidad de plantas de matorral. En particular, la tabaiba dulce, el balo, el corazoncillo, el espino, el salado y otras en menor proporción.

En las zonas de cultivo abandonadas, en los lugares de donde tradicionalmente se extraía arena y en los puntos donde las tierras han sido removidas crecen comunidades ruderales y nitrófilas.

Estas agresivas especies vegetales están presentes en los baldíos y se nutren a expensas de compuestos orgánicos contenidos en el suelo. Entre ellas, se pueden citar algunas clases de barrilla, la ratonera o el tabaco moro.

Algas fucus spiralis

Alga Fucus spiralis

Pero la vegetación del espacio natural no acaba en la tierra, en los fondos arenosos de la costa inmediata crecen algas marinas  que, por su abundancia, llegan a formar auténticas praderas. Son particularmente importantes las comunidades de Fucus spiralis y de Cymodocea nodosa, cuyos órganos de reproducción se presentan a simple vista en forma de flor, como corresponden a las plantas fanerógamas. 

Los vertebrados se encuentran representados en el paraje protegido por las aves, aunque no faltan reptiles, como el lagarto tizón y otros mamíferos terrestres introducidos por el hombre. Son frecuentes también en la costa los avistamientos de cetáceos, algunos de los cuales llegan a varar en las playas.

La importancia ornitológica de Montaña Roja y el área del Médano viene avalada por la variedad de especies presentes como por la localización de algunas poco comunes, en parte, porque la localidad es punto de paso en las migraciones de algunas aves.

Se conoce la presencia de hasta veinte especies de alados en el entorno del espacio protegido y en los campos adyacentes. Así, se han detectado algunos ejemplares de camachuelo trompetero, de curruca tomillera, de terrera marismeña, de abubillas, de cernícalos vulgares, de pardelas cenicientas o de buhos chicos y otras de ambientes propiamente áridos, como el corredor. O migratorias tan excepcionales como el correlimos menudo, el vuelvepiedras, el chorlitejo grande o el zarapito trinador.

Guía práctica

Cómo ir

A El Médano, comienzo de una ruta para acercarse al lugar, se llega fácilmente desde Santa Cruz de Tenerife por la Autopista del Sur. En el kilómetro, 56,200 hay una salida señalada a la que sigue una carretera de casi tres kilómetros hasta llegar a El Médano. El enclave se sitúa en la costa a escasa distancia y al suroeste de la población.

Rutas

Un buen recorrido por todo el espacio puede ser uno circular, es decir, El Médano-El Médano, ida y vuelta. Unos seis kilómetros y tres horas de duración aproximadamente con paradas para observar. Es muy fácil.

En El Médano, y coincidiendo con las fiestas locales, las de Nuestra Señora de las Mercedes de Roja (tercera semana de septiembre), se ha extendido la costumbre de realizar una caminata nocturna con iluminación de antorchas hasta la cima por una antigua vereda. Ida y vuelta. Se trata de toda una experiencia y una buena forma de compartir con los vecinos.

Qué ver también

– La cima. Su altura, 171 metros sobre el nivel del mar, permite observar con suma facilidad los rasgos distintivos del terreno y de los biotopos del paraje protegido. Una hora de ascensión. Y aún más, descubrir otros espacios naturales o el movimiento del tráfico aéreo en el cercano Aeropuerto Reina Sofía Tenerife Sur.

– La Mareta. La Mareta está situada a unos 2,5 kilómetros al oeste de Montaña Roja. Se trata de un punto de aguas retenidas en el que en invierno se detienen aves en sus viajes migratorios por el Atlántico. La mejor arma para disfrutar de todo el potencial natural del enclave, unos potentes prismáticos para observar la avifauna con discreción.

Alojamiento

En la zona, se pueden encontrar hoteles y apartamentos en El Médano. Donde es posible alojarse prácticamente a tiro de piedra del espacio natural.

Más información

– MORENO, José Manuel: ‘Guía de las aves de las Islas Canarias‘. Edirca. Santa Cruz de Tenerife, 1988.

– V.V. A.A.: ‘Montaña Roja‘. Espacios naturales en peligro. Revista Quercus

Mapa del área de la Reserva Natural Especial de Montaña Roja

Montaña Roja

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About Sergio Suárez Benítez (95 Articles)
Periodista, curioso empedernido, interesado con intereses que alimentan el espíritu y un enamorado de las Islas Canarias, mi hogar y el lugar de mis mejores sueños.
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