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‘El Padrito’ que hizo morada y memoria en Tejeda

El pueblo grancanario de Tejeda acoge en su corto callejero una casa olvidada que mucho tiempo atrás fue morada, y sólo por algunos días, de un peregrino infatigable. En marzo de 1849, el pueblo de Tejeda dio hospitalidad Antonio Marìa Claret i Clarà, a quien Pío XII acabaría convirtiendo en santo mucho tiempo después. Al Padre Claret, le llamaban ‘El Padrito’ y, si te digo la verdad, la casa que habitó no se reconocería sin la lápida negra que recuerda la conmemoración del paso de aquel personaje.

El Padre Antonio María Claret (1807-1870) llegó a Canarias al hilo de las revueltas armadas de Cataluña de su tiempo. Fue en Cataluña, donde se reinició la guerra civil que enfrentó a carlistas e isabelinos, en lo que se conoce como la Segunda Guerra Carlista o Guerra dels Matiners a Catalunya (1846-1849).

Una crisis agraria e industrial y algunas reformas de los gobiernos moderados de Narváez que resultaron muy impopulares echaron al monte a numerosas partidas armadas en el Principado.

Curas politizados

Al frente de ellas o con apoyo tácito, se significaron numerosos sacerdotes catalanes que acabarían siendo objeto de represalias en Cataluña. En esos mismos días (entre 1843 y 1847), el Padre Antonio María y Claret recorría a pie los pueblos de Cataluña llevando la fe católica a la gente que más sufría la crisis. Y lo hacía de una manera poco ortodoxa.

Padre Claret

Antonio María y Claret.

El misionero, muy consciente de lo que veía a su alrededor, expresaba siempre que podía su neutralidad política. Una neutralidad que nunca fue entendida. Y es verdad, como repiten sus biógrafos, que nunca aceptó dinero ni regalos por su misión pastoral. Aun así, fue hostigado tanto por las autoridades de la Corona como calumniado por el bando rebelde.

Es, en febrero de 1848, cuando su obispo lo destina a Canarias, llegando al Puerto de La luz de Las Palmas de Gran Canaria el 14 de marzo de 1848. En las Islas, permaneció hasta noviembre de 1849. Y en Canarias, siguió haciendo lo que consideraba que era su destino, continuó su labor pastoral yendo de un lado a otro, de pueblo en pueblo, llevando la fe a la gente. En mula, en burro o a pie.

En las Islas, se le conoció afectuosamente como ‘El Padrito’. No tengo claro si su obispo lo envió a Canarias -bien lejos en aquella época- para salvarle la vida, para quitarse un problema de encima con el conflictivo apostolado que el padre tenía entre manos en Cataluña y que era visto como una provocación por algunos, o ambas cosas.

El Padre Claret en Tejeda

El día 20, apenas seis días después de su llegada a Gran Canaria, el padre comenzó su misión apostólica personal en Las Palmas de Gran Canaria. A continuación siguió por Telde, Agüimes e Ingenio. En julio, se dejó ver en Arucas; al mes siguiente, en Guía y Gáldar. En septiembre, le tocó el turno subir a Moya y Firgas. En octubre de 1848, subió a San Lorenzo y Teror, y, de enero a marzo de 1849, hizo lo propio en Las Tirajanas, en Tejeda y en Santa Brígida. En abril de 1849, navegó hasta Lanzarote, parando en Arrecife y Teguise.

Casa donde se alojó San Antonio María Claret

La Casa del Padre Claret en Tejeda.

El Padre Claret llegaba a los pueblos de Canarias y se alojaba en casas de vecinos que amablemente le cedían cuartos para pasar los días de su peregrinar. En Tejeda, en una casa situada precisamente en lo que hoy se conoce como callejón del Padre Claret, pasó días de misión en las Cumbres de Gran Canaria. Éso fue durante algunos días entre el 30 de enero y algún día de marzo de 1849.

El lugar de la casa original se conserva y una lápida de piedra lo recuerda. La lápida fue colocada en conmemoración del centenario de la llegada del Padre Claret a Tejeda y colocada por sus continuadores de congregación.

El Padre María Claret llegaría a ser confesor de la reina Isabel II y fundador de la Congregación de los Misioneros Hijos del Inmaculado Corazón de María, la de los Misioneros Claretianos, pero también arzobispo de Cuba (1849-1857).

De su estancia en Las Palmas de Gran Canaria, tengo una curiosa anécdota. El Padre Claret ya era reverenciado en vida, prueba de ello es el ‘robo’ de las mangas de una camisa que dio a planchar en casa de los Alzola. Una vivienda familiar donde se alojó y que estaba situada frente a la Iglesia de San Francisco de Asís de Las Palmas de Gran Canaria. Le recortaron las mangas para quedárselas como reliquias. Al ‘Padrito’ le confeccionaron gratis una camisa de verano.

Más datos sobre ‘El Padrito’. Desde abril de 1951, el padre Claret es copatrono de la Diócesis Canariensis junto a la Virgen del Pino de Gran Canaria. Siendo confesor de la reina (1857-1868) se vería nuevamente criticado por la clase política que veía en el religioso una influencia y una ascendencia inaceptables sobre la figura de Isabel II. Pero ésa es otra historia.

Si quieres disfrutar de una estancia en las Cumbres de Gran Canaria, conocer éste y otros valores del patrimonio de Gran Canaria, aquí te dejo una relación de alojamientos en Tejeda. Feliz encuentro con el corazón de Gran Canaria. Y con su historia.

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About Sergio Suárez Benítez (95 Articles)
Periodista, curioso empedernido, interesado con intereses que alimentan el espíritu y un enamorado de las Islas Canarias, mi hogar y el lugar de mis mejores sueños.
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